Evangelio de Hoy Sábado 10 de Enero de 2025.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Sábado 10 de Enero y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Sábado después de Epifanía.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Sábado 10 de Enero.
Primera Carta de San Juan 5, 14-21.
Queridos hijos: La confianza que tenemos en Dios consiste en que, si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos escucha. Si estamos seguros de que escucha nuestras peticiones, también lo estamos de poseer ya lo que le pedimos.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado de los que no llevan a la muerte, que pida por él y le obtendrá la vida. Esto vale para los que cometen pecados que no llevan a la muerte, porque hay un pecado que sí lleva a la muerte (por ése no digo que se pida). Toda mala acción es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para conocer al Dios verdadero. Nosotros permanecemos fieles al único verdadero, porque permanecemos en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos míos, no adoren a los ídolos.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 149, 1-2. 3-4. 5 y 6a y 9b.
Entonen al Señor un canto nuevo,
en la reunión litúrgica proclámenlo.
En su creador y rey, en el Señor,
alégrese Israel, su pueblo santo.
El Señor es amigo de su pueblo.
En honor de su nombre, que haya danzas,
alábenlo con arpa y tamboriles.
El Señor es amigo de su pueblo
y otorga la victoria a los humildes.
El Señor es amigo de su pueblo.
Que se alegren los fieles en el triunfo,
que inunde el regocijo sus hogares,
que alaben al Señor con sus palabras,
porque en esto su pueblo se complace.
El Señor es amigo de su pueblo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz.
Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Sábado 10 de Enero de 2025.
Evangelio según San Juan 3, 22-30.
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.
Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”
Homilía de hoy Sábado 10 de Enero.
Homilía: Que Cristo crezca y nosotros sepamos hacernos a un lado.
El Evangelio de hoy nos presenta una de las actitudes más luminosas de la vida espiritual: la humildad que reconoce la obra de Dios y se alegra por ella. Juan el Bautista es cuestionado por sus discípulos al ver que muchos comienzan a seguir a Jesús. Humanamente, podría sentir celos o temor de perder protagonismo. Sin embargo, su respuesta es clara y profundamente creyente: nadie puede atribuirse nada si no lo ha recibido de Dios.
Juan comprende con claridad su misión. Él no es el centro, no es el Mesías, no es el dueño de la obra. Ha sido enviado para preparar el camino y ahora sabe dar un paso al costado con serenidad y alegría. Su gozo no está en retener discípulos, sino en ver cumplirse el plan de Dios. Por eso afirma con sencillez y verdad que es necesario que Cristo crezca y que él disminuya.
Estas palabras nos invitan a revisar nuestra propia vida espiritual. Muchas veces, incluso en el camino de la fe, buscamos reconocimiento, aprobación o seguridad personal. El Evangelio nos recuerda que la verdadera alegría nace cuando dejamos que Dios actúe, aun cuando eso implique renunciar a protagonismos o seguridades humanas. La fe madura aprende a confiar, a soltar y a alegrarse por el bien que Dios realiza, aunque no pase por nosotros.
Juan se presenta como el amigo que escucha y se alegra con la voz del esposo. Su actitud es la del servidor fiel que ha cumplido su tarea y descansa en la voluntad de Dios. No hay tristeza en su retiro, sino plenitud. Ha entendido que su vida tiene sentido en la medida en que conduce a otros hacia Cristo.
Este pasaje nos invita a vivir una fe descentrada de nosotros mismos y centrada en el Señor. Cuando Cristo ocupa el primer lugar, el corazón encuentra paz y libertad.
Pidamos hoy la gracia de la humildad verdadera, capaz de reconocer la obra de Dios y de alegrarse sinceramente cuando Él actúa. Que aprendamos, como Juan, a decir con la vida: que Cristo crezca y que nosotros sepamos servir con fidelidad y alegría. Amén.
Oraciones Del Padre Ignacio Larrañaga.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
