Evangelio de Hoy Domingo 25 de Enero de 2026.

Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este III Domingo del tiempo ordinario.

Aquí encontrarás el Evangelio según San Mateo (4, 12-23) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a profundizar su mensaje y vivirlo con fidelidad.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

La luz que se enciende en medio de la oscuridad

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús comenzando su camino público en un contexto difícil. Hay silencios forzados, ausencias y situaciones injustas, pero allí mismo se enciende una luz nueva. Jesús no huye de la realidad ni espera condiciones ideales para actuar. En medio de lo que parece oscuro o confuso, Él da el primer paso y anuncia que el Reino de Dios está cerca.

Este mensaje es profundamente esperanzador para nuestra vida. Muchas veces pensamos que Dios solo puede actuar cuando todo está en orden, cuando los problemas se resuelven o cuando tenemos claridad absoluta. Sin embargo, Jesús nos muestra que Dios comienza su obra justamente allí donde más se la necesita. Cuando sentimos cansancio, desánimo o incertidumbre, el Señor sigue saliendo a nuestro encuentro y ofreciendo una luz que orienta y da sentido.

Un llamado que pide decisión

Jesús comienza a llamar a personas concretas, en su trabajo cotidiano, en medio de sus tareas habituales. No los convoca desde un lugar lejano ni con discursos complicados. Los mira, los llama y les propone un camino nuevo. La respuesta es inmediata: dejan lo que están haciendo y lo siguen. No porque tengan todo claro, sino porque confían en quien los llama.

Este pasaje nos interpela directamente. También hoy Jesús sigue llamando, en medio de nuestra vida diaria, de nuestras ocupaciones, de nuestras rutinas. Su llamado no siempre llega con señales extraordinarias, sino a través de inquietudes interiores, de preguntas profundas o de un deseo de vivir de otra manera. La conversión que propone el Evangelio no es solo cambiar conductas, sino orientar el corazón hacia Dios y animarse a dar pasos concretos de fe.

Seguir a Jesús transforma la vida

Los primeros discípulos no reciben un plan detallado ni garantías. Lo único que saben es que Jesús los invita a caminar con Él y a participar de su misión. Ese seguimiento va transformando su mirada, sus prioridades y su forma de relacionarse con los demás. De pescadores pasan a ser hombres al servicio de una misión más grande.

También nosotros somos llamados a dejarnos transformar. Seguir a Jesús implica revisar qué ocupa el centro de nuestra vida, qué cosas nos atan y qué miedos nos frenan. No se trata de abandonar responsabilidades, sino de vivirlas desde otro lugar, con un corazón más libre y disponible. Cuando ponemos a Dios en el centro, nuestras decisiones comienzan a ordenarse y la vida adquiere una profundidad nueva.

Una misión que nace de la cercanía

El Evangelio muestra a Jesús recorriendo pueblos, acercándose a la gente, anunciando una buena noticia y sanando heridas. Su presencia no es indiferente ni distante. Él se involucra, escucha, acompaña y devuelve esperanza. Así nos enseña que la fe no se vive solo en lo interior, sino que se expresa en gestos concretos de amor y cercanía.

Este domingo nos invita a preguntarnos cómo vivimos nuestra fe en lo cotidiano. ¿Somos portadores de esperanza en nuestros ambientes? ¿Nos acercamos a quienes sufren, a quienes están solos o desanimados? La misión no es algo reservado para unos pocos, sino una forma de vivir. Cada palabra de aliento, cada gesto de paciencia, cada actitud de servicio es una manera sencilla de anunciar que Dios está cerca.

Al finalizar esta reflexión, el Evangelio nos deja una invitación clara: convertirnos, confiar y seguir. En este tiempo ordinario, el Señor nos llama a renovar nuestra respuesta, a no postergar el bien y a dejarnos guiar por su luz. Que podamos hacer un espacio interior para escuchar su llamado y asumir, con sencillez y valentía, el compromiso de caminar tras sus pasos, llevando esperanza allí donde la vida nos pone cada día.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy Domingo 25 de Enero.

Libro de Isaίas 8, 23b–9, 3.

En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras,
una luz resplandeció.

Engrandeciste a tu pueblo
e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.

Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros
y el cetro de su tirano,
como en el día de Madián.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 26, 1. 4. 13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
Él, es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?
El Señor es mi luz y mi salvación.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia.
El Señor es mi luz y mi salvación.

La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y en el Señor confía.
El Señor es mi luz y mi salvación.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 25 de Enero.

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17.

Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.

Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?

Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 25 de Enero de 2026.

Evangelio según San Mateo 4, 12-23.

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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