Evangelio de Hoy Martes 10 de Febrero de 2026.


Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este martes, memoria de Santa Escolástica, virgen.

Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (7, 1-13) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a purificar el corazón y vivir la fe con sinceridad.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

El riesgo de una fe solo exterior

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús confrontando una actitud muy frecuente: cumplir normas externas mientras el corazón permanece lejos. No cuestiona el valor de las tradiciones en sí, sino el peligro de absolutizarlas hasta olvidar lo esencial. Cuando la práctica religiosa se vuelve un hábito vacío, pierde su fuerza transformadora y deja de conducir al amor.

Este mensaje nos interpela con honestidad. A veces cuidamos gestos, palabras o costumbres, pero descuidamos la actitud interior. Podemos cumplir “lo correcto” y, al mismo tiempo, ser duros, indiferentes o poco compasivos. El Evangelio nos invita a revisar si nuestra fe nace del encuentro con Dios o si se ha reducido a una rutina que no cambia la vida. Dios no busca apariencias; busca un corazón sincero.

El corazón como lugar de la verdad

Jesús señala con claridad que lo decisivo no está en lo externo, sino en el interior. El corazón es el lugar donde se decide el bien o el mal, donde se eligen las actitudes que luego se expresan en palabras y acciones. Cuidar el corazón es cuidar la fuente de la vida.

En la vida cotidiana, esto se vuelve muy concreto. Podemos ser correctos por fuera y, sin embargo, guardar resentimientos, envidias o indiferencia. El Evangelio nos invita a una conversión más profunda: revisar nuestras intenciones, nuestros criterios y nuestras prioridades. Cuando el corazón se ordena, las prácticas cobran sentido. Cuando el corazón se cierra, incluso lo bueno se desvirtúa.

Tradición viva y fe auténtica

Jesús no rechaza la tradición; denuncia cuando se la usa para evitar el compromiso con el bien. La fe auténtica no se opone a las tradiciones, pero tampoco se esconde detrás de ellas para justificar la falta de amor. La tradición es viva cuando ayuda a amar más, a servir mejor, a cuidar al otro con mayor responsabilidad.

En la memoria de Santa Escolástica, este mensaje adquiere una luz especial. Su vida estuvo marcada por la búsqueda sincera de Dios y por una relación profunda con Él, vivida con sencillez y fidelidad. Su fe no fue una suma de formalidades, sino una entrega del corazón. Nos recuerda que la verdadera espiritualidad no endurece, sino que humaniza; no separa, sino que une; no encierra, sino que abre a Dios y a los demás.

Volver a lo esencial con humildad

El Evangelio de hoy nos invita a volver a lo esencial: amar a Dios y al prójimo con un corazón íntegro. No se trata de abandonar prácticas ni de despreciar lo aprendido, sino de dejar que todo esté al servicio del amor. Cuando la fe se vuelve excusa para no comprometernos, necesitamos detenernos y revisar el camino.

Esta palabra es también una llamada a la esperanza. Siempre es posible volver, reordenar, empezar de nuevo. Dios no se cansa de ofrecernos la oportunidad de una fe más verdadera y más libre. La conversión no ocurre de una vez, sino en decisiones cotidianas que alinean el corazón con el bien.

Hoy podemos preguntarnos con sencillez: ¿qué lugar ocupa el amor en mi manera de vivir la fe? ¿Qué actitudes necesito purificar para que mis gestos sean coherentes con lo que creo? Tal vez el Señor nos esté invitando a un pequeño cambio interior que haga más auténtica nuestra relación con Él y con los demás.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio y presentar al Señor nuestro corazón tal como está. Pedirle la gracia de una fe sincera, libre de apariencias, y el deseo de vivir desde dentro lo que expresamos por fuera. Que el ejemplo de Santa Escolástica nos anime a buscar a Dios con todo el corazón y a dejar que ese encuentro transforme nuestra vida cotidiana.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Martes 10 de Febrero.

Primer Libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30.

El día de la dedicación del templo, Salomón, de pie ante el altar del Señor y en presencia de toda la asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración:

“Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia, cuando cumplen de todo corazón tu voluntad.

Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: ‘Yo estaré ahí’. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.

Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel. Cuando oren en este lugar, escúchalos desde el cielo, en donde tienes tu morada. Escúchanos y perdónanos”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 83, 3. 4. 5 y 10. 11.

Anhelando los atrios del Señor
se consume mi alma.
Todo mi ser de gozo se estremece
Y el Dios vivo es la causa.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Hasta el gorrión encuentra casa
y la golondrina un lugar para su nido,
cerca de tus altares,
Señor de los ejércitos, Dios mío.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Dichosos los que viven en tu casa,
te alabarán para siempre;
dichosos los que encuentran en ti su fuerza,
pues caminarán cada vez con más vigor.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Pues un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos, y yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios
al lujoso palacio del perverso.
Qué agradable, Señor, es tu morada.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos
y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 10 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Marcos 7, 1-13.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron:

“¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.

Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’.

Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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