Evangelio de Hoy Miércoles 11 de Febrero de 2026.


Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este miércoles de la V semana del tiempo ordinario.

Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (7, 14-23) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a iluminar el corazón y vivir la fe con autenticidad.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Escuchar con el corazón abierto

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús hablando a la multitud y llamando a todos a escuchar con atención. No se dirige solo a unos pocos, sino a cada persona que quiere comprender desde lo profundo. Su invitación es clara: no basta con oír palabras, es necesario dejar que lleguen al corazón. Allí se juega lo esencial de la vida.

Muchas veces creemos que el problema está afuera: en lo que viene de los demás, en las situaciones que nos rodean, en las dificultades externas. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar hacia adentro. El verdadero camino de la fe comienza cuando aprendemos a escucharnos con honestidad, a reconocer lo que pasa en nuestro interior y a permitir que Dios ilumine esa realidad. Sin esa escucha profunda, la fe se vuelve superficial y no logra transformar la vida.

El interior como lugar de decisión

Jesús deja en claro que lo que realmente puede dañar a la persona no es lo que viene de afuera, sino lo que nace del corazón. Allí se originan las actitudes, las palabras y las acciones que construyen o destruyen. Esta enseñanza es muy directa y nos invita a asumir responsabilidad sobre nuestra propia vida.

En la vida cotidiana solemos justificar nuestras reacciones por lo que otros hacen o dicen. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que somos responsables de cómo respondemos. El enojo, el resentimiento, la falta de perdón o la indiferencia no aparecen de un día para otro; se van gestando cuando no cuidamos el corazón. La conversión comienza cuando reconocemos con humildad aquello que necesita ser sanado y ordenado por Dios.

Una fe que transforma desde dentro

El mensaje de hoy nos invita a pasar de una fe meramente externa a una fe que transforme desde dentro. No se trata solo de cumplir prácticas o de evitar ciertas conductas, sino de permitir que el amor de Dios renueve nuestras intenciones y deseos. Cuando el corazón cambia, lo demás comienza a ordenarse de manera natural.

Este proceso no es inmediato ni fácil. Requiere tiempo, paciencia y una actitud sincera de búsqueda. Pero es un camino posible y profundamente liberador. Cuando dejamos que Dios actúe en nuestro interior, empezamos a vivir con mayor libertad, con menos dureza y con más compasión. La fe deja de ser una carga y se convierte en una fuente de vida que se expresa en gestos concretos de amor y coherencia.

Un llamado a la conversión y a la esperanza

El Evangelio de hoy es una llamada clara a la conversión interior. Nos invita a revisar qué estamos guardando en el corazón y qué necesitamos entregar al Señor. No para juzgarnos con dureza, sino para abrirnos a la sanación. Dios no señala para condenar, sino para liberar y renovar.

Este mensaje también es profundamente esperanzador. Nada de lo que llevamos dentro está fuera del alcance del amor de Dios. Incluso aquello que nos cuesta reconocer puede ser transformado si lo ponemos en sus manos. El Señor no se cansa de ofrecernos la posibilidad de empezar de nuevo, de vivir con un corazón más limpio y más disponible.

En este tiempo ordinario, el Evangelio nos recuerda que la santidad se construye en lo cotidiano, en decisiones pequeñas pero sinceras. Hoy podemos dar un paso concreto: cuidar nuestras palabras, revisar una actitud, elegir el perdón, o simplemente detenernos a orar con mayor verdad.

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y presentarle a Dios nuestro corazón tal como está. Pedirle la gracia de una fe auténtica, que no se quede en lo externo, y el deseo de dejarnos transformar desde dentro. Que su amor nos ayude a vivir con mayor coherencia, libertad y esperanza, allí donde la vida nos pone cada día.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 11 de Febrero.

Primer Libro de los Reyes 10, 1-10.

En aquellos días, la reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón y quiso cerciorarse personalmente de su sabiduría, haciéndole algunas preguntas sutiles. Llegó, pues, a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de perfumes, oro en gran cantidad y piedras preciosas. Entró en el palacio de Salomón y le hizo al rey las preguntas que había preparado. Salomón respondió a todas, de modo que no dejó de contestar ni la más difícil.

Cuando la reina de Sabá comprobó la sabiduría de Salomón y vio el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las habitaciones de sus servidores, el porte y los vestidos de sus ministros, sus coperos y los sacrificios que ofrecía en el templo del Señor, se quedó maravillada y dijo al rey:

“De veras es cierto lo que en mi país me habían contado de ti y de tu sabiduría. Yo no quería creerlo, pero ahora que estoy aquí y lo veo con mis propios ojos, comprendo que no me habían dicho ni la mitad, pues tu sabiduría y tu prosperidad superan todo cuanto oí decir.

Dichoso tu pueblo y dichosos estos servidores tuyos, que siempre están en tu presencia y escuchan tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y que por el amor eterno que le tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha hecho rey para que gobiernes con justicia”.

La reina le regaló a Salomón cuatro toneladas de oro y gran cantidad de perfumes y de piedras preciosas; nunca hubo en Jerusalén tal cantidad de perfumes como la que la reina de Sabá le obsequió a Salomón.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 36, 5-6. 30-31. 39-40.

Pon tu vida en los manos del Señor,
en él confía,
y hará que tu virtud y tus derechos
brillen igual que el sol de mediodía.
Rectas y sabias son las palabras del justo.

Rectas y sabias son
las palabras del justo.
Lleva en su corazón la ley de Dios,
sus pasos son seguros.
Rectas y sabias son las palabras del justo.

La salvación del justo es el Señor;
en la tribulación él es su amparo.
A quien en él confía, Dios lo salva
de los hombres malvados.
Rectas y sabias son las palabras del justo.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad;
santifícanos en la verdad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles 11 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Marcos 7, 14-23.

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”.

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: “¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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