Evangelio de Hoy Viernes 13 de Febrero de 2026.
Viernes de la V semana del Tiempo ordinario.
Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este viernes de la V semana del tiempo ordinario.
Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (7, 31-37) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a abrir el corazón a la acción sanadora del Señor.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
El encuentro que devuelve la dignidad.
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús encontrándose con una persona que no puede oír ni hablar con claridad. No es solo una dificultad física; es una situación que aísla, que margina y que limita profundamente la relación con los demás. Jesús no actúa a distancia ni de manera impersonal. Se acerca, toma al hombre aparte y establece un vínculo directo, respetuoso y lleno de atención.
Este gesto nos revela algo esencial del modo de amar de Dios. Jesús no reduce a la persona a su problema ni la expone ante la multitud. La mira con dignidad, la cuida y la acompaña de manera personal. En nuestra vida cotidiana, también nosotros cargamos limitaciones que nos aíslan: dificultades para comunicarnos, heridas no dichas, silencios cargados de dolor. El Evangelio nos recuerda que Dios se acerca justamente allí donde más nos cuesta, no para juzgar, sino para restaurar.
Un Dios que toca y sana desde dentro
Jesús realiza gestos simples y profundamente humanos. Toca, mira al cielo, suspira. No hay apuro ni espectáculo. Todo sucede en un clima de cercanía y compasión. Con una sola palabra, invita a abrirse. Esa apertura no es solo física, es interior. Abrirse a escuchar, a hablar, a volver a vincularse con la vida y con los demás.
Este pasaje nos interpela con fuerza. Muchas veces escuchamos, pero no comprendemos; hablamos, pero no comunicamos. El ruido, el enojo, la falta de diálogo y la indiferencia pueden cerrarnos por dentro. El Evangelio nos invita a una conversión profunda: pedirle al Señor que sane nuestra manera de escuchar y de hablar. Escuchar con más atención, hablar con más verdad y con más amor. Allí comienza una sanación que transforma la vida diaria.
La alegría que brota cuando Dios actúa
Cuando el hombre queda sanado, la reacción de la gente es de asombro y alegría. Reconocen que Dios hace bien todas las cosas. Este reconocimiento no nace de una teoría, sino de una experiencia concreta de vida que se renueva. Cuando Dios actúa, algo se ordena, algo vuelve a su lugar, algo se libera.
También hoy podemos experimentar esa alegría sencilla cuando dejamos que Dios actúe en nosotros. No siempre se trata de cambios grandes o inmediatos. A veces la sanación es aprender a escuchar mejor, reconciliarnos con alguien, animarnos a decir una palabra necesaria o a guardar un silencio oportuno. Cada pequeño paso hacia una comunicación más sana es una obra de Dios que merece ser agradecida.
Abrirnos para vivir una fe más humana
El mensaje central del Evangelio de hoy es una invitación clara a abrirnos. Abrir los oídos del corazón para escuchar a Dios y a los demás. La boca para decir palabras que construyan y no hieran. Abrir la vida a la acción de Dios, incluso cuando no sabemos cómo va a actuar.
Este pasaje también nos llama a mirar a quienes viven cerrados por el dolor, la soledad o la incomprensión. Así como otros llevaron al hombre hasta Jesús, también nosotros estamos llamados a acompañar, a acercar, a no dejar solos a quienes no pueden expresarse o no se sienten escuchados. La fe se vuelve concreta cuando se transforma en cercanía y cuidado.
En este viernes del tiempo ordinario, el Evangelio nos ofrece una oportunidad de esperanza. Nada de lo que está cerrado en nosotros está fuera del alcance del amor de Dios. Él sigue pronunciando palabras que abren caminos y devuelven vida.
Al cerrar esta reflexión, podemos detenernos un momento y presentarle al Señor aquello que sentimos bloqueado: una relación dañada, una herida no hablada, una escucha que necesitamos sanar. Pedirle con sencillez que toque nuestro corazón y nos ayude a vivir una fe más abierta, más humana y más compasiva. Que aprendamos a escuchar mejor, a hablar con verdad y a reconocer, cada día, que Dios sigue haciendo bien todas las cosas.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 13 de Febrero.
Primer Libro de Los Reyes 11, 29-32; 12, 19.
En aquel tiempo, Jeroboam, siervo de Salomón, salió de Jerusalén y se encontró por el camino al profeta Ajías, de Siló, que llevaba puesto un manto nuevo.
Estaban los dos solos en el campo. Ajías tomó su manto, lo rasgó en doce pedazos y le dijo a Jeroboam: “Toma diez pedazos, pues el Señor, Dios de Israel, te manda decir: ‘Voy a desgarrar el reino de Salomón. A ti te daré diez tribus, y a Salomón solamente le dejaré una en consideración a David, mi siervo, y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel'”.
Y desde entonces hasta el día de hoy, Israel se separó de la casa de David.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 80, 10-11ab. 12-13. 14-15.
No tendrás otro Dios fuera de mí,
ni adorarás a dioses extranjeros.
Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo,
el que te sacó de Egipto, tu destierro.
Israel, yo soy tu Dios: cumple mis mandatos.
Pero Israel no oyó mi voz
y mi pueblo no quiso obedecerme.
Los entregué, por eso, a sus caprichos
y los dejé vivir como quisiesen.
Israel, yo soy tu Dios: cumple mis mandatos.
¡Ojalá que mi pueblo escuchara
y cumpliera Israel con mis mandatos!
Yo, al punto, humillaría a sus enemigos
y sentirían mi mano sus contrarios.
Israel, yo soy tu Dios: cumple mis mandatos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Jueves Viernes 6 de Febrero de 2026.
Evangelio según San Marcos 7, 31-37.
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
