Evangelio de Hoy Viernes 27 de Febrero de 2026.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la I semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según Mateo 5, 20-26  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Una justicia que va más allá de lo exterior

El Evangelio de hoy nos confronta con una afirmación fuerte de Jesús: no alcanza con cumplir lo mínimo ni con aparentar corrección. Él invita a una justicia más profunda, que no se quede en lo exterior, sino que nazca del corazón. No se trata de hacer “lo justo” para tranquilizar la conciencia, sino de vivir de manera coherente con el amor que Dios propone.

Este mensaje es muy actual. Muchas veces creemos que con evitar grandes errores es suficiente. Sin embargo, Jesús nos recuerda que la fe no se mide solo por lo que no hacemos, sino por la calidad de nuestras relaciones, de nuestras intenciones y de nuestras actitudes interiores. La Cuaresma nos ofrece un tiempo propicio para revisar si nuestra vida se ha vuelto cómoda en lo espiritual o si estamos dispuestos a dejarnos transformar más en serio.

El enojo que rompe vínculos y el llamado a sanar

Jesús pone el foco en algo cotidiano: el enojo, la palabra hiriente, la ruptura de la relación con el otro. No minimiza el daño que pueden causar actitudes que muchas veces consideramos normales. El resentimiento guardado, el desprecio silencioso o la falta de diálogo van deteriorando el corazón y rompiendo los vínculos.

Este Evangelio nos invita a mirar con honestidad nuestras relaciones. ¿Cuántas veces evitamos hablar, reconciliarnos o pedir perdón? ¿Cuántas palabras dichas sin pensar dejaron heridas que aún no sanaron? Jesús no exagera; nos muestra que el camino del mal comienza mucho antes de los gestos visibles. La conversión pasa por aprender a reconocer lo que está creciendo dentro y animarnos a sanarlo a tiempo.

Reconciliarse como prioridad del camino de fe

Jesús propone algo que puede resultar exigente: dar prioridad a la reconciliación. Antes que cualquier gesto religioso, antes que cualquier práctica, está el llamado a recomponer la relación con el hermano. Esto no significa negar el conflicto ni fingir que no pasó nada, sino dar el primer paso hacia la paz.

En la vida diaria, reconciliarse no siempre es fácil. Requiere humildad, valentía y disposición a escuchar. A veces implica reconocer errores propios; otras veces, aceptar que no todo depende de nosotros. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que vivir aferrados al enojo o al orgullo termina encerrándonos. La reconciliación, aun cuando sea interior y silenciosa, libera el corazón y abre un camino nuevo.

Este llamado es profundamente cuaresmal. Convertirse no es solo cambiar prácticas, sino aprender a amar mejor. Tal vez el Señor nos está invitando hoy a revisar una relación concreta, a soltar una dureza interior o a dar un paso que venimos postergando.

Un camino exigente que conduce a la paz verdadera

El mensaje central de este Evangelio no es la amenaza ni el miedo, sino la invitación a una vida más plena. Jesús no endurece la ley; la humaniza llevándola al corazón. Quiere que vivamos con mayor libertad interior, sin cargas innecesarias, sin conflictos no resueltos que nos roban la paz.

Este pasaje nos llama a una conversión realista y esperanzadora. Realista, porque reconoce nuestras fragilidades y conflictos. Esperanzadora, porque nos recuerda que siempre es posible recomenzar. Dios no nos pide perfección inmediata, sino un corazón dispuesto a crecer, a sanar y a reconciliarse.

En este viernes de la primera semana de Cuaresma, podemos detenernos un momento y preguntarnos qué enojo, qué palabra no dicha o qué relación dañada necesita ser presentada ante el Señor. No para juzgarnos con dureza, sino para abrir un espacio a la sanación.

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un gesto interior de reconciliación: ofrecer perdón, pedirlo en el corazón, o decidir un paso concreto hacia la paz. Pedirle a Dios la gracia de un corazón más manso, más sincero y más libre. Que este tiempo cuaresmal nos ayude a vivir una fe que no se quede en lo exterior, sino que transforme desde dentro y nos conduzca a una paz verdadera, nacida del amor.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 27 de Febrero.

Libro de Ezequiel 18, 21-28.

Esto dice el Señor: “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor, y no más bien que enmiende su conducta y viva?

Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá. Y si dice: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante.
Perdónanos, Señor, y viviremos.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.
Perdónanos, Señor, y viviremos.

Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que la aurora el centinela.
Perdónanos, Señor, y viviremos.

Como aguarda a la aurora el centinela,
Aguarde Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades.
Perdónanos, Señor, y viviremos.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades;
renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Jueves Viernes 27 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Mateo 5, 20-26.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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