Santo del día: San Josafat.
San Josafat, obispo y mártir, es recordado hoy como un ejemplo luminoso de unidad y fidelidad al Evangelio. Dedicó su vida a reconciliar a los cristianos divididos de su tiempo, entregándose por completo al servicio de la Iglesia y al amor de Cristo.
Su testimonio de fe, marcado por la caridad y el sacrificio, nos invita a vivir la comunión y la paz en nuestras propias comunidades.

Biografía y legado.
San Josafat nació hacia 1580 en Volinia, región de la actual Ucrania. Desde joven sintió un profundo llamado a la vida religiosa y se unió a la Orden Basiliana.
Ordenado sacerdote y luego obispo de Polotsk, trabajó incansablemente por la unión de los cristianos orientales con Roma, promoviendo la fe católica con humildad y firmeza. Su tarea no estuvo exenta de conflictos: sufrió incomprensiones y persecuciones, pero nunca abandonó su misión.
Finalmente, fue asesinado por defender la unidad de la Iglesia, convirtiéndose en mártir de la reconciliación. Su vida y su muerte dejaron una huella profunda en la historia del cristianismo oriental y en la búsqueda de la unidad entre los creyentes.
Virtudes y enseñanzas.
Firmeza en la fe, aun en medio de la adversidad.
Amor sincero por la unidad de la Iglesia.
Humildad y servicio pastoral.
Espíritu de reconciliación y perdón.
Oración al Santo de Hoy.
Te invitamos a rezar con devoción la oración a San Josafat, pidiendo por la unidad de los cristianos y la paz entre los pueblos. En el siguiente video encontrarás una plegaria especial para fortalecer tu fe y renovar tu compromiso con el amor y la concordia.
Oración a San Josafat.

Reflexión final.
San Josafat nos enseña que la verdadera fe no teme al sacrificio cuando se trata de defender la verdad y la unidad. En un mundo marcado por divisiones, su ejemplo nos recuerda que el amor a Cristo nos llama a tender puentes, a escuchar y a perdonar.
Siguiendo su testimonio, aprendemos que la comunión es fruto del respeto y la caridad, y que la paz comienza en el corazón de cada creyente. Que su vida inspire en nosotros el deseo de ser instrumentos de unidad y esperanza en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.
