Santo del día: San Félix de Valois.
San Félix de Valois es recordado hoy como un hombre de oración, humildad y servicio. Su vida estuvo marcada por la entrega total a Dios y por su deseo de liberar a quienes sufrían. Junto a San Juan de Mata fundó la Orden de la Santísima Trinidad, dedicada al rescate de cautivos y a la redención espiritual.
En este día, la Iglesia celebra su memoria como ejemplo de amor fraterno y caridad activa, invitándonos a abrir el corazón a las necesidades de los demás y a confiar siempre en la providencia divina.

Biografía y legado.
San Félix de Valois nació en el siglo XII, en Francia, dentro de una familia noble. Desde joven sintió el llamado a una vida de oración y penitencia, alejándose de los lujos para buscar a Dios en la soledad. Durante años llevó una vida eremítica, dedicada al silencio, la contemplación y las obras de misericordia.
Su encuentro con San Juan de Mata fue providencial. Juntos, inspirados por una visión del Redentor, fundaron la Orden Trinitaria, cuyo carisma principal era rescatar a los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Con profunda fe, promovió la oración, la caridad y la ayuda al prójimo sin distinción.
San Félix murió hacia el año 1212, dejando tras de sí un legado de amor a Dios expresado en la entrega generosa al prójimo. Su figura sigue inspirando a los fieles a vivir con sencillez, compasión y confianza en la misericordia divina.
Virtudes y enseñanzas.
Amor al prójimo, expresado en obras concretas de caridad.
Humildad profunda y desapego de los bienes materiales.
Fe viva que se traduce en acción solidaria.
Perseverancia en la oración y confianza plena en Dios.
Oración al Santo de Hoy.
En este día especial, te invitamos a unirte en oración para pedir la intercesión de San Félix de Valois. Su vida nos recuerda la importancia de servir con amor y de liberar al que sufre, no solo en cuerpo, sino también en espíritu. Reza con fe y esperanza para que el Señor te conceda la gracia de seguir su ejemplo.
Oración a San Félix de Valois.

Reflexión final.
La vida de San Félix de Valois nos enseña que la verdadera grandeza no está en los títulos ni en las riquezas, sino en la capacidad de amar y servir. Él nos invita a mirar con compasión al que está prisionero, sea de la pobreza, del dolor o de la soledad. Su ejemplo nos anima a vivir una fe que se hace concreta en la ayuda al prójimo y en la confianza absoluta en Dios.
Que este día nos inspire a practicar la caridad con alegría, a no pasar de largo ante el sufrimiento y a recordar que cada acto de bondad es una oración viva. Pidamos al Señor, por intercesión de San Félix, un corazón generoso y dispuesto a servir siempre en su nombre.
