Santo del día: Virgen de la Medalla Milagrosa.
Hoy celebramos a la Virgen de la Medalla Milagrosa, una de las advocaciones más queridas de María Santísima. Su aparición a Santa Catalina Labouré en 1830, en París, trajo al mundo un mensaje de consuelo, protección y fe.
La Medalla Milagrosa es un signo del amor maternal de María, que promete abundantes gracias a quienes la lleven con devoción. En este día, los fieles renuevan su confianza en la Madre de Dios, refugio de los pecadores y esperanza de los afligidos.

Biografía y legado.
La historia de la Medalla Milagrosa comienza en el convento de las Hijas de la Caridad en la Rue du Bac, en París. Allí, la Virgen María se apareció a la joven novicia Catalina Labouré en varias ocasiones. Durante una de esas apariciones, en noviembre de 1830, la Virgen le mostró la imagen que debía grabarse en una medalla: María de pie sobre el globo, con los brazos extendidos y rayos de luz que simbolizan las gracias que derrama sobre el mundo.
En el reverso de la medalla, se representan la cruz y la M entrelazadas, el Corazón de Jesús y el Corazón de María, rodeados por doce estrellas. La Virgen pidió que se acuñara la medalla y prometió bendiciones abundantes a quienes la llevaran con fe.
Desde entonces, innumerables conversiones, curaciones y favores espirituales se han atribuido a la intercesión de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Su mensaje sigue siendo una invitación a la oración, la humildad y la confianza plena en la misericordia divina.
Virtudes y enseñanzas.
Confianza total en la intercesión de la Virgen María.
Fe viva expresada en signos de devoción.
Humildad y apertura a las gracias de Dios.
Amor y consuelo hacia los más necesitados.
Oración al Santo de Hoy.
A través de la Medalla Milagrosa, María nos recuerda que está siempre presente en nuestras vidas, intercediendo ante su Hijo por nuestras necesidades. Te invitamos a unirte en oración para pedir su protección y agradecer las gracias recibidas bajo esta advocación. Escucha y reza la oración completa en nuestro canal de YouTube.
Oración a la Medalla Milagrosa.

Reflexión final.
La Virgen de la Medalla Milagrosa nos enseña que la fe se manifiesta no solo en palabras, sino en gestos de amor y confianza. Llevar su medalla no es un simple acto externo, sino un recordatorio constante del poder de la oración y de la presencia maternal de María en nuestro camino.
Hoy, más que nunca, el mundo necesita de corazones confiados que se refugien en la ternura de la Virgen. Al mirarla, comprendemos que el amor de Dios se hace visible en su rostro y que nunca estamos solos. Que esta celebración renueve en nosotros la esperanza y nos impulse a vivir con alegría el Evangelio de su Hijo.
