San Lázaro
Hoy celebramos a San Lázaro, amigo cercano de Jesús y testigo de uno de los signos más profundos de su amor: la victoria sobre la muerte. Su vida está marcada por la amistad con el Señor, por la fe sencilla y por la experiencia transformadora de ser llamado nuevamente a la vida. En esta memoria, contemplamos a Lázaro como símbolo de esperanza, de confianza y de renovación espiritual.
Él nos recuerda que para Dios nada está perdido y que su voz puede despertar lo que en nosotros parecía muerto.

Biografía y legado.
San Lázaro vivió en Betania, un pequeño pueblo cercano a Jerusalén, junto con sus hermanas Marta y María. El Evangelio nos muestra que Jesús tenía una relación de profunda amistad con esta familia; en su casa encontraba descanso, afecto y escucha. Lázaro aparece discretamente en los relatos evangélicos, pero su presencia adquiere una fuerza única en el capítulo 11 del Evangelio de San Juan.
Allí se narra la enfermedad y muerte de Lázaro, y el dolor de sus hermanas. Jesús, movido por un amor sincero, se dirige a Betania y pronuncia aquellas palabras que iluminan toda la fe cristiana: “Yo soy la resurrección y la vida”. Luego, ante la tumba, llama a Lázaro por su nombre, y él vuelve a la vida. Este signo no solo reveló la identidad divina de Jesús, sino que también fortaleció la fe de los discípulos y abrió el camino hacia la Pascua.
La tradición sostiene que, tras la resurrección del Señor, Lázaro proclamó el Evangelio junto con sus hermanas. Algunas fuentes lo sitúan en Chipre, donde habría sido obispo de Kition; otras tradiciones lo ubican en Francia. Aunque los detalles son diversos, la Iglesia lo recuerda como un hombre de fe profunda, testigo privilegiado del poder salvador de Cristo y símbolo de la vida nueva que Dios ofrece.
Virtudes y enseñanzas.
Confianza total en Jesús, incluso en el sufrimiento.
Amistad fiel con el Señor.
Testimonio de que Dios puede renovar y levantar toda vida.
Esperanza ante las dificultades y oscuridades.
Oración al Santo de Hoy.
San Lázaro nos invita a creer que la voz de Cristo puede despertar nuestra vida interior y sanar lo que parece perdido. Su experiencia nos anima a confiar en que Dios actúa incluso cuando no entendemos sus tiempos. Te invitamos a escuchar la oración completa dedicada a este santo en nuestro canal de YouTube, y a poner en manos del Señor tus miedos, tus heridas y tus deseos de renovación.
Oración a San Lázaro.

Reflexión final.
La figura de San Lázaro nos toca profundamente porque revela un aspecto íntimo del corazón de Jesús: su capacidad de amar, de llorar con sus amigos y de devolver esperanza a quienes parecen vencidos por la tristeza. En Lázaro descubrimos que la fe no elimina el dolor, pero lo transforma; que la vida cristiana es un continuo llamado a salir de nuestras “tumbas” interiores para caminar hacia la luz.
Pidamos a San Lázaro que interceda por nosotros para reconocer la voz del Señor que nos invita a levantarnos, a dejar atrás lo que nos ata y a caminar en la vida nueva del Espíritu. Que su testimonio fortalezca nuestra esperanza, recordándonos que nada es imposible para Dios y que la resurrección comienza en el corazón de quienes se dejan tocar por su amor.
