Evangelio de Hoy Martes 6 de Enero de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Martes 6 de Enero y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Martes después de la Epifanía del Señor.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 6 de Enero.
Primera Carta de San Juan 4, 7-10.
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor.
El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 71, 2. 3-4ab. 7-8.
Comunica, Señor, al rey tu juicio,
y tu justicia al que es hijo de reyes,
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Justicia y paz ofrecerán al pueblo
las colinas y los montes.
El rey hará justicia al oprimido
y salvará a los hijos de los pobres.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Florecerá en sus días la justicia
y reinará la paz, era tras era.
De mar a mar se extenderá su reino
y de un extremo al otro de la tierra.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para llevar a los pobres la buena nueva
y anunciar la liberación a los cautivos.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 6 de Enero de 2026.
Evangelio según San Marcos 6, 34-44.
En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.
Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.
Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.
Homilía de hoy Martes 6 de Enero.
Homilía: La compasión que se hace entrega y alimento.
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús que, al ver a la multitud, se conmueve profundamente porque estaban como ovejas sin pastor. No permanece indiferente ante su necesidad, sino que se acerca, enseña y se hace cargo de su realidad concreta. La compasión del Señor no es solo un sentimiento interior, sino una actitud que se traduce en presencia, cercanía y cuidado.
Cuando llega el cansancio del día y aparece la falta de alimento, los discípulos se sienten desbordados. La situación los supera y buscan una solución práctica que los libere del problema. Jesús, en cambio, los invita a implicarse: les pide que sean ellos quienes den de comer. Con este gesto, el Señor enseña que la misión no consiste en apartarse de las dificultades, sino en afrontarlas confiando en la acción de Dios.
Los panes y los peces son pocos, claramente insuficientes según la lógica humana. Sin embargo, puestos en manos de Jesús, se convierten en abundancia. Él toma lo poco que hay, lo bendice, lo parte y lo entrega. Así actúa Dios: no espera que tengamos todo resuelto, sino que ofrezcamos con fe lo que somos y lo que tenemos. Cuando hay disponibilidad y confianza, la gracia multiplica lo que parece escaso.
Este pasaje nos invita a revisar nuestra actitud ante las necesidades de los demás. A veces creemos que no tenemos nada para dar, o que nuestra ayuda es insignificante. Pero el Evangelio nos recuerda que, en manos de Dios, incluso lo pequeño puede convertirse en fuente de vida para muchos.
El signo culmina con una abundancia que sorprende. Todos comen y quedan saciados. Allí donde actúa el amor de Dios, no hay carencia, sino plenitud. Jesús se revela como Aquel que alimenta no solo el cuerpo, sino también el corazón.
Pidamos hoy la gracia de un corazón compasivo y generoso, capaz de ofrecer lo poco que tiene y de confiar en que Dios puede transformarlo en bendición para los demás. Amén.
Oraciones Del Padre Ignacio Larrañaga.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
