Sábado de la octava de Pascua.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la octava de Pascua encontrará el Evangelio según San Marcos 16, 9-15 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 11 de Abril.
La dificultad de creer en la alegría
El Evangelio de hoy nos presenta a los discípulos enfrentando una noticia que parecía demasiado buena para ser verdad. Algunos han visto al Señor, han tenido un encuentro real, pero quienes escuchan ese testimonio no logran creer. La incredulidad pesa más que la esperanza.
Esta reacción es profundamente humana. A veces nos cuesta creer en lo bueno, en lo nuevo, en la posibilidad de que algo haya cambiado realmente. Estamos más acostumbrados a la duda que a la confianza. El Evangelio nos invita a reconocer esa dificultad en nuestro propio corazón.
La Pascua nos anuncia una alegría grande, pero para recibirla necesitamos abrirnos, dejar de lado ciertas resistencias interiores.
Un corazón que necesita abrirse
Jesús mismo se hace presente y reprocha suavemente esa falta de fe. No lo hace para condenar, sino para ayudar a sus discípulos a dar un paso más. Les muestra que la fe no es solo una idea, sino una actitud del corazón que se abre a la verdad.
En nuestra vida, también podemos encontrarnos en ese punto. Sabemos lo que Dios ha hecho, hemos escuchado su palabra, incluso hemos tenido experiencias de su presencia, pero a veces seguimos dudando o viviendo como si nada hubiera cambiado.
El Evangelio nos invita a dar ese paso interior: pasar de una fe superficial a una fe más profunda, más confiada.
La misión que nace del encuentro
Después de ese momento, Jesús envía a sus discípulos. Los invita a anunciar la buena noticia a todos. La fe no se queda en lo personal, sino que se convierte en misión.
Este detalle es muy importante. La experiencia de la resurrección no es solo para uno mismo. Está llamada a ser compartida. No se trata de tener todas las respuestas, sino de transmitir lo que hemos vivido, lo que creemos, lo que nos da esperanza.
En la vida cotidiana, esto se expresa de muchas maneras: en una palabra de ánimo, en un gesto de amor, en una actitud que refleja la presencia de Dios.
Vivir con una fe que se hace anuncio
El mensaje central de este Evangelio es una invitación a creer y a anunciar. No desde la perfección, sino desde la apertura del corazón. Dios no espera discípulos sin dudas, sino corazones dispuestos.
En este sábado de la octava de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿cómo es mi fe hoy? ¿Confío realmente en la vida nueva que Dios me ofrece? ¿Me animo a compartir esa esperanza con otros?
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle al Señor la gracia de una fe más abierta. Que nos ayude a creer incluso cuando cuesta, a confiar más allá de nuestras dudas y a vivir como testigos de la vida nueva.
Que la alegría de la Pascua no se quede solo en palabras, sino que transforme nuestro corazón y se haga visible en nuestra manera de vivir, llevando esperanza a quienes nos rodean.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Sábado 11 de Abril.
Libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 13-21.
En aquellos días, los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, se quedaron sorprendidos al ver el aplomo con que Pedro y Juan hablaban, pues sabían que eran hombres del pueblo sin ninguna instrucción. Ya los habían reconocido como pertenecientes al grupo que andaba con Jesús, pero no se atrevían a refutarlos, porque ahí estaba de pie, entre ellos, el hombre paralítico que había sido curado.
Por consiguiente, les mandaron que salieran del sanedrín, y ellos comenzaron a deliberar entre sí: “¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Han hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que no podemos negar; pero a fin de que todo esto no se divulgue más entre el pueblo, hay que prohibirles con amenazas hablar en nombre de Jesús”.
Entonces mandaron llamar a Pedro y a Juan y les ordenaron que por ningún motivo hablaran ni enseñaran en nombre de Jesús. Ellos replicaron: “Digan ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído”.
Los miembros del sanedrín repitieron las amenazas y los soltaron, porque no encontraron la manera de castigarlos, ya que el pueblo entero glorificaba a Dios por lo sucedido.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 117, 1 y 14-15. 16ab-18. 19-21.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
El Señor es mi fuerza y mi alegría;
en el Señor es mi salvación.
Escuchemos el canto de victoria
que sale de la casa de los justos.
La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
“La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo”.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte.
La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Ábranme las puertas del templo,
que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Esta es la puerta del Señor
y por ella entrarán los que le viven fieles.
Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste
y fuiste para mí la salvación.
La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Sábado 11 de Abril de 2026.
Evangelio según San Marcos 16, 9-15.
Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
