Evangelio De Hoy 15 de Abril


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la II semana de Pascua, encontrará el Evangelio según San Juan 3, 16-21  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 15 de Abril.

Un amor que toma la iniciativa

El Evangelio de hoy nos presenta una de las verdades más profundas de nuestra fe: Dios ama al mundo y toma la iniciativa para acercarse. No espera que todo esté perfecto ni que lo merezcamos. Su amor es primero, gratuito, y busca salvar, no condenar.

Este mensaje cambia nuestra manera de entender a Dios. A veces podemos pensar en Él como alguien lejano o exigente, pero el Evangelio nos muestra un Dios que se acerca con amor, que busca la vida, que quiere levantar lo que está caído.

También en nuestra vida, muchas veces sentimos que debemos “estar bien” para acercarnos a Dios. Sin embargo, es al revés: es su amor el que nos transforma. La Pascua nos recuerda que todo comienza con ese amor que se nos regala.

La luz que ilumina la vida

Jesús habla de la luz que viene al mundo. La luz no se impone, simplemente ilumina. Permite ver con claridad, descubrir lo que estaba oculto, reconocer lo que es verdadero.

Sin embargo, no todos acogen esa luz. A veces preferimos quedarnos en la oscuridad, no porque sea mejor, sino porque nos resulta más cómoda. La luz puede incomodar, porque muestra lo que necesitamos cambiar.

Este mensaje es muy actual. En nuestra vida cotidiana, todos tenemos aspectos que necesitan ser iluminados. Actitudes, decisiones, formas de vivir que tal vez no están alineadas con el bien. El Evangelio no nos invita a sentirnos mal, sino a dejarnos iluminar para poder crecer.

Elegir entre la luz y la oscuridad

El texto presenta una decisión: acercarse a la luz o permanecer en la oscuridad. No se trata de una elección puntual, sino de un camino que se va construyendo día a día.

Elegir la luz significa vivir con verdad, con sinceridad, con apertura. Implica reconocer errores, pedir perdón, cambiar actitudes. No es un camino fácil, pero es el único que conduce a la vida plena.

Permanecer en la oscuridad, en cambio, es cerrar el corazón, evitar la verdad, quedarnos en lo cómodo aunque no nos haga bien. El Evangelio nos invita a revisar desde dónde estamos viviendo.

Caminar hacia la vida con confianza

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a confiar en el amor de Dios y a elegir la luz. No estamos solos en este camino. Dios nos acompaña, nos ilumina y nos sostiene.

En este miércoles de la segunda semana de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿estoy abierto a la luz de Dios? ¿Hay algo en mi vida que necesita ser iluminado?

La Pascua es un tiempo de vida nueva, pero esa vida crece cuando nos animamos a caminar en la verdad.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y abrir el corazón a la luz de Dios. Pedirle la gracia de no tener miedo a la verdad, de confiar en su amor y de avanzar con sinceridad.

Que este tiempo pascual nos ayude a vivir con mayor claridad, sabiendo que el amor de Dios no condena, sino que ilumina y conduce siempre hacia una vida más plena.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 15 de Abril.

Libro de los Hechos de Los Apóstoles 5, 17-26.

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido, que eran los saduceos, llenos de ira contra los apóstoles, los mandaron aprehender y los metieron en la cárcel. Pero durante la noche, un ángel del Señor les abrió las puertas, los sacó de ahí y les dijo: “Vayan al templo y pónganse a enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida”. Para obedecer la orden, se fueron de madrugada al templo y ahí se pusieron a enseñar.

Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido convocaron al sanedrín, es decir, a todo el senado de los hijos de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los presos. Al llegar los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron a informar: “Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas en sus puestos, pero al abrir no encontramos a nadie adentro”.

Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los sumos sacerdotes se quedaron sin saber qué pensar; pero en ese momento llegó uno y les dijo: “Los hombres que habían metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo”.

Entonces el jefe de la guardia, con sus hombres, trajo a los apóstoles, pero sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9.

ABendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor, Aleluya.

Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor, Aleluya.

Confía en el Señor y saltarás de gusto,
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor, Aleluya.

Junto a aquellos que temen al Señor
el ángel del Señor acampa y los protege.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor, Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 15 de Abril.

Evangelio según San Juan 3, 16-21.

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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