Evangelio de Hoy Martes 17 de Febrero de 2026.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la VI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Marcos (8, 14-21)  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 17 de Febrero.

La distracción que nos hace olvidar lo esencial

El Evangelio de hoy nos muestra a los discípulos preocupados porque no han llevado suficiente pan. La conversación gira en torno a lo material, a lo que falta, a lo inmediato. Mientras tanto, Jesús intenta llevarlos a una comprensión más profunda, pero ellos no logran salir de esa preocupación concreta. Esta escena revela algo muy humano: la facilidad con la que nos distraemos y perdemos de vista lo esencial.

También en nuestra vida cotidiana sucede lo mismo. Nos ocupamos de lo urgente y dejamos de lado lo importante. Nos angustiamos por lo que no alcanza, por lo que falta, por lo que no controlamos, y olvidamos todo lo que ya hemos recibido. El Evangelio nos invita a detenernos y a preguntarnos si no estamos mirando la vida solo desde la carencia, sin reconocer la presencia fiel de Dios que ya ha obrado tantas veces.

El peligro de una mirada cerrada

Jesús advierte a sus discípulos sobre una forma de pensar que endurece el corazón. No se trata solo de una enseñanza puntual, sino de una actitud interior que impide comprender. Cuando la mirada se vuelve cerrada, aun los signos más claros pasan desapercibidos. Por eso Jesús insiste, pregunta, interpela. Quiere despertar en ellos una fe más consciente y madura.

Este llamado también es para nosotros. A veces vemos, pero no entendemos; escuchamos, pero no asimilamos. La fe puede volverse automática, repetitiva, sin dejar huella en la vida. El Evangelio nos invita a revisar si estamos realmente abiertos a dejarnos enseñar o si seguimos aferrados a nuestras propias preocupaciones y esquemas. La conversión comienza cuando reconocemos que necesitamos aprender de nuevo a mirar y a confiar.

Recordar lo que Dios ya ha hecho

Jesús recuerda a los discípulos los momentos en los que el pan fue multiplicado y todos quedaron saciados. No lo hace para reprochar, sino para ayudarlos a recuperar la memoria agradecida. Olvidar lo que Dios ha hecho es una de las causas más profundas de la desconfianza. Cuando la memoria se apaga, el miedo crece.

En nuestra historia personal también hay panes multiplicados: momentos de ayuda inesperada, fuerzas que aparecieron cuando pensábamos no tener más, personas que nos sostuvieron en situaciones difíciles. El Evangelio nos invita a volver sobre esa memoria creyente. Recordar no es vivir del pasado, sino reconocer que el mismo Dios que actuó entonces sigue presente hoy. Esa memoria fortalece la esperanza y nos ayuda a enfrentar el presente con mayor serenidad.

Una fe que aprende a confiar de verdad

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a pasar de una fe superficial a una fe confiada. Jesús no reprocha la necesidad de pan, sino la falta de comprensión. Quiere que sus discípulos aprendan a confiar más allá de lo visible, a no quedarse atrapados en el miedo a que “no alcance”. La fe verdadera no niega las dificultades, pero tampoco se deja dominar por ellas.

Este pasaje nos llama a una conversión interior muy concreta. Nos invita a revisar qué lugar ocupa la confianza en nuestra vida. ¿Vivimos atentos solo a lo que falta o somos capaces de reconocer lo que Dios ya nos ha dado? ¿Nos dejamos ganar por la preocupación o aprendemos a apoyarnos en la fidelidad de Dios?

En este tiempo ordinario, el Evangelio nos recuerda que el camino de la fe es un aprendizaje constante. No se trata de entender todo de inmediato, sino de dejarnos acompañar y corregir por Jesús. Él sigue caminando con nosotros, incluso cuando no comprendemos del todo.

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y revisar qué preocupaciones nos están quitando la paz. Presentarlas al Señor con sencillez y pedirle la gracia de una fe más atenta, capaz de recordar, confiar y agradecer. Que aprendamos a mirar la vida no solo desde lo que falta, sino desde la certeza de que Dios ya está presente y sigue sosteniendo nuestro camino.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Martes 17 de Febrero.

Carta de Santiago 1, 12-18.

Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman.

Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es su propia concupiscencia la que lo arrastra y lo seduce. La concupiscencia concibe y da a luz al pecado; y el pecado, cuando madura, engendra la muerte.

No se equivoquen, queridos hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró mediante la palabra de la verdad, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 93, 12-13a 14-15. 18-19.

Señor, dichoso aquel a quien tú educas,
y enseñas a cumplir tus mandamientos;
cuando lleguen las horas de desgracia,
no perderá el sosiego. 
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Jamás rechazará Dios a su pueblo
ni dejará a los suyos sin amparo.
Hará justicia al justo
y dará un porvenir al hombre honrado. 
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Cuando me hallaba al borde del sepulcro,
tu amor, Señor, me conservó la vida; 
cuando se multiplican mis problemas,
en tus consuelos halla mi delicia. 
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará 
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 17 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Marcos 8, 14-21.

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia:

«Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes». Entonces ellos comentaban entre sí: «Es que no tenemos panes». Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: «¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?»

Ellos le contestaron: «Doce». Y añadió: «¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?» Le respondieron: «Siete». Entonces él dijo: «¿Y todavía no acaban de comprender?»


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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