Evangelio de Hoy Domingo 18 de Enero de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Domingo 18 de Enero y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
II Domingo Ordinario.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 18 de Enero.
Libro de Isaίas 49, 3. 5-6.
El Señor me dijo:
“Tú eres mi siervo, Israel;
en ti manifestaré mi gloria”.
Ahora habla el Señor,
el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor,
para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo
–tanto así me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor:
“Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob
y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones,
para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10.
Esperé en el Señor con gran confianza,
él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias.
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
En tus libros se me ordena
hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He anunciado tu justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios:
tú lo sabes, Señor.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 18 de Enero.
Primera Carta de San Pablo a los Corintios 1, 1-3.
Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto.
A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
A todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 18 de Enero de 2026.
Evangelio según San Juan 1, 29-34.
En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.
Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.
Homilía de hoy Domingo 18 de Enero.
Homilía: Reconocer a Cristo y dar testimonio de su presencia.
El Evangelio de hoy nos presenta el testimonio claro y humilde de Juan el Bautista al señalar a Jesús ante la multitud. Juan no se coloca en el centro ni busca retener a quienes lo siguen; su misión es indicar el camino y conducir hacia Aquel que da pleno sentido a la vida. Al reconocer a Jesús, Juan manifiesta que ha llegado el tiempo de la plenitud, el momento en que Dios se acerca de manera definitiva a su pueblo.
Juan comprende que su tarea no es acumular seguidores, sino ser puente hacia Cristo. En esta actitud descubrimos una enseñanza fundamental para la vida cristiana: la fe auténtica siempre conduce a Cristo y nunca se encierra en sí misma.
Juan reconoce que Jesús no es solo un maestro más, sino Aquel que trae una salvación profunda y duradera. En Él se manifiesta la acción de Dios que libera, renueva y da vida nueva. El testimonio de Juan nace de una experiencia vivida, de haber visto y comprendido la obra de Dios actuando de manera concreta. No habla desde la teoría, sino desde la fe que se deja iluminar por el Espíritu.
Este Evangelio nos interpela también a nosotros. Reconocer a Cristo no es solo un acto puntual, sino una actitud constante del corazón. Él sigue presente en nuestra vida, invitándonos a abrir los ojos y a descubrir su acción silenciosa en lo cotidiano. Dar testimonio de Cristo implica vivir de tal modo que nuestra palabra y nuestras obras conduzcan a otros hacia Él.
El ejemplo de Juan nos recuerda que la grandeza del creyente no está en ocupar un lugar destacado, sino en ser fiel a la misión recibida. Cuando Cristo ocupa el centro, el corazón encuentra paz y sentido.
Pidamos hoy la gracia de reconocer a Jesús con fe sincera y de dar testimonio de su presencia con humildad y coherencia para que otros puedan encontrar en Cristo la fuente de la vida y de la salvación. Amén.
Oraciones Del Padre Ignacio Larrañaga.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
