Evangelio De Hoy 18 de Marzo


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la IV semana de Cuaresma, encontrará el Evangelio según San Juan 5, 17-30  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Un Dios que sigue actuando en la historia

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús hablando con claridad sobre su relación con el Padre. Sus palabras revelan algo profundo: Dios no es un espectador distante de la vida humana. Él sigue actuando, sigue sosteniendo la historia, sigue trabajando para que la vida tenga plenitud. Jesús muestra que su misión nace precisamente de esa unión con el Padre.

Esta enseñanza cambia nuestra manera de mirar la realidad. A veces pensamos que Dios interviene solo en momentos extraordinarios, cuando ocurre algo sorprendente. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que Dios está obrando constantemente, incluso en lo cotidiano, incluso en los procesos silenciosos de la vida.

La Cuaresma es un tiempo para volver a descubrir esa presencia activa de Dios. No estamos solos ni abandonados; Dios sigue trabajando en nuestra historia.

Escuchar la voz que da vida

Jesús habla también de una voz que llama a la vida. No se refiere solo a un acontecimiento futuro, sino a una experiencia presente: quien escucha su palabra y la acoge comienza ya a vivir de una manera nueva. La vida que Dios ofrece no se limita a lo biológico; es una vida plena, marcada por la esperanza y el sentido.

En nuestra vida cotidiana, escuchar esa voz implica detenernos, hacer silencio y permitir que la palabra de Dios ilumine nuestras decisiones. Muchas veces vivimos con tanto ruido interior y exterior que nos cuesta reconocer esa voz. Sin embargo, cuando logramos escucharla, algo cambia dentro de nosotros.

La conversión cuaresmal pasa precisamente por esa escucha renovada. No se trata solo de cumplir prácticas externas, sino de dejar que la palabra de Dios toque nuestro corazón.

La autoridad que nace del amor

Jesús afirma que todo lo que hace nace de su unión con el Padre. No actúa por iniciativa aislada ni busca imponerse. Su autoridad no es la del poder que domina, sino la del amor que da vida. En Él se manifiesta el deseo profundo de Dios: que la humanidad viva en plenitud.

Esta forma de autoridad contrasta con muchas formas de poder que conocemos. En el mundo, la autoridad suele buscar reconocimiento o control. Jesús, en cambio, revela una autoridad que se expresa en servicio, en cercanía y en fidelidad al amor de Dios.

Este mensaje nos invita a revisar también nuestra manera de ejercer influencia en los demás. En la familia, en el trabajo, en la comunidad, estamos llamados a reflejar esa autoridad que nace del amor y no de la imposición.

Una invitación a confiar en la obra de Dios

El Evangelio de hoy nos recuerda que la vida está sostenida por la acción constante de Dios. Él no se cansa de trabajar por nuestra salvación, de ofrecer caminos nuevos, de invitarnos a una vida más plena.

En este miércoles de la cuarta semana de Cuaresma, podemos preguntarnos si estamos reconociendo esa acción de Dios en nuestra vida. Tal vez hay situaciones que aún no entendemos o procesos que parecen lentos. El Evangelio nos invita a confiar: Dios sigue actuando, incluso cuando no lo percibimos con claridad.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y abrir el corazón a la voz de Cristo. Pedirle la gracia de escuchar su palabra con atención y de confiar en la obra que Dios está realizando en nuestra vida. Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a descubrir que la vida verdadera nace cuando nos abrimos a la acción de Dios y caminamos en comunión con Él.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 18 de Marzo.

Libro de Isaías 49, 8-15.

Esto dice el Señor:
“En el tiempo de la misericordia te escuché,
en el día de la salvación te auxilié.
Yo te formé y te he destinado para que seas alianza del pueblo:
para restaurar la tierra,
para volver a ocupar los hogares destruidos,
para decir a los prisioneros: ‘Salgan’,
y a los que están en tinieblas: ‘Vengan a la luz’.

Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos,
hallarán pasto hasta en las dunas del desierto.
No sufrirán hambre ni sed,
no los afligirá el sol ni el calor,
porque el que tiene piedad de ellos
los conducirá a los manantiales.
Convertiré en caminos todas las montañas
y pondrán terraplén a mis calzadas.

Miren: éstos vienen de lejos;
aquéllos, del norte y del poniente,
y aquellos otros, de la tierra de Senim.

Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra;
rompan a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y tiene misericordia de los desamparados.
Sión había dicho: ‘El Señor me ha abandonado,
el Señor me tiene en el olvido’.
¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura
hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas?
Aunque hubiera una madre que se olvidara,
yo nunca me olvidaré de ti”,
dice el Señor todopoderoso.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. 
El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y bondadoso en todas sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza 
Y al agobiado alivia. 
El Señor es compasivo y misericordioso.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan; 
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. 
El Señor es compasivo y misericordioso.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Miércoles 18 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Juan 5, 17-30.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): “Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”. Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.

Entonces Jesús les habló en estos términos: “Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.

Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.

Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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