Evangelio de Hoy Martes 20 de Enero de 2026.
Martes de la II semana del tiempo ordinario.
Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios de hoy, martes de la II semana del tiempo ordinario.
Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (2, 23-28) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a profundizar y llevarlo a la vida.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
El corazón del mensaje: el bien de la persona.
El pasaje de hoy nos presenta a Jesús caminando con sus discípulos en un día de descanso. Un gesto sencillo, casi cotidiano, provoca una fuerte reacción de quienes miran más la norma que a la persona. Frente a esa mirada rígida, Jesús recuerda algo esencial: las leyes, incluso las religiosas, existen para ayudar a la vida, no para oprimirla. Cuando una norma deja de servir al bien del ser humano, pierde su sentido más profundo.
Este mensaje toca una fibra muy actual. Cuántas veces, también hoy, podemos caer en la tentación de cumplir por cumplir, de aferrarnos a costumbres, reglas o exigencias externas, olvidando el amor, la misericordia y la comprensión. El Evangelio nos invita a revisar desde dónde actuamos: si desde el miedo a equivocarnos o desde el deseo sincero de hacer el bien. Dios no se complace en cargas pesadas, sino en corazones que buscan amar con verdad.
Un Dios cercano, no un juez distante.
Jesús revela el rostro de un Dios que no está lejos ni observa desde arriba, sino que camina con su pueblo y conoce sus necesidades reales. El descanso, el alimento, el cuidado del cuerpo y del alma no son caprichos, sino dones necesarios. Cuando Jesús defiende a sus discípulos, nos está diciendo que Dios entiende nuestra fragilidad y no nos pide lo imposible.
Esto nos libera de una fe vivida como obligación fría o como lista de deberes. La relación con Dios no se construye desde el temor constante a fallar, sino desde la confianza. Cuando ponemos a la persona en el centro, como hace Jesús, la fe se vuelve más humana y más verdadera. No se trata de relativizar todo, sino de dejar que el amor sea el criterio principal de nuestras decisiones.
La fe en la vida cotidiana.
Este Evangelio nos invita a mirar nuestra vida diaria: el trabajo, la familia, las responsabilidades, el cansancio. A veces exigimos demasiado a los demás, o a nosotros mismos, en nombre de lo que “debería ser”. Otras veces juzgamos sin conocer la historia, la lucha o la necesidad del otro. Jesús nos propone una mirada distinta: una fe que se vive en gestos concretos de comprensión, paciencia y cercanía.
También nos interpela personalmente. ¿Vivimos nuestra relación con Dios como un encuentro que da vida, o como una carga más? ¿Sabemos detenernos, descansar, escuchar, agradecer? El tiempo ordinario nos recuerda que Dios se manifiesta en lo simple, en lo cotidiano, y que allí también somos llamados a vivir con coherencia y amor.
Una invitación a renovar el corazón.
El mensaje de hoy abre una puerta a la conversión interior. No se trata de cambiar solo conductas externas, sino de revisar el corazón. Tal vez necesitamos soltar rigideces, aprender a ser más compasivos, o reconciliarnos con una imagen de Dios más cercana y misericordiosa. Jesús nos llama a poner la vida en el centro y a dejar que el amor guíe nuestras decisiones.
En este día, podemos hacer un espacio interior para preguntarnos cómo vivir una fe más libre, más confiada y más comprometida con el bien. Que esta reflexión nos lleve a un gesto concreto: una palabra amable, una actitud comprensiva, un tiempo ofrecido con generosidad. Y desde allí, elevar el corazón a Dios, pidiendo la gracia de vivir según su amor, que siempre libera y da vida.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 20 de Enero.
Primer Libro de Samuel 16, 1-13.
En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: “¿Hasta cuándo vas a estar triste por Saúl? Yo ya lo rechacé y él no reinará más sobre Israel. Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete”.
Pero Samuel le replicó: “¿Cómo voy a ir? Si Saúl se entera, me matará”. El Señor le respondió: “Lleva contigo una ternera y di: ‘Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor’. Invita a Jesé al sacrificio y yo te indicaré lo que has de hacer. Luego ungirás al que yo te señale”.
Hizo Samuel lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirlo temerosos y le preguntaron: “¿Vienes en son de paz?” Les respondió: “Sí. Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio”. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó también al sacrificio.
Cuando se presentaron ante él, al ver a Eliab, el hijo mayor de Jesé, Samuel pensó: “Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey”. Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”.
Entonces, Jesé llamó a su hijo Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, el cual le dijo: “Tampoco a éste lo ha escogido el Señor”. Jesé hizo pasar a Samá, pero Samuel le dijo: “A éste tampoco lo ha elegido el Señor”. Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: “Ninguno de éstos es el elegido del Señor”. Luego le preguntó a Jesé: “¿Son éstos todos tus hijos?” Él respondió: “Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño”. Samuel le dijo: “Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue”. Y Jesé lo mandó llamar.
El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es”. Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David. Samuel se despidió y regresó a Ramá.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 88, 20. 21-22. 27-28.
Hablando tú en visión a tus amigos
un día les dijiste:
“He escogido a un valiente de mi pueblo
y he ceñido a sus sienes la corona.
He encontrado a David, mi servidor.
He encontrado a David, mi servidor,
y con mi aceite santo lo he ungido.
Lo sostendrá mi mano
y le dará mi brazo fortaleza.
He encontrado a David, mi servidor.
El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre,
el Dios que me protege y que me salva’.
Y yo lo nombraré mi primogénito
sobre todos los reyes de la tierra”.
He encontrado a David, mi servidor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestras mentes,
para que podamos comprender cuál es la esperanza
que nos da su llamamiento.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 20 de Enero de 2026.
Evangelio según San Marcos 2, 23-28.
Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”
Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.
Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
