Evangelio de Hoy Sábado 21 de Febrero de 2026.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado después de ceniza encontrará el Evangelio según San Lucas 5, 27-32.
 
 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Una mirada que cambia la historia

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús deteniéndose ante una persona que muchos evitaban. Leví está en su lugar de trabajo, marcado por una fama que lo excluye y lo señala. Jesús no lo ignora ni lo juzga; lo mira y lo llama. Esa mirada no se queda en el pasado ni en los errores, sino que abre un futuro nuevo. Con una sola palabra, Jesús le devuelve la dignidad y le ofrece una posibilidad distinta de vivir.

Este gesto nos recuerda que Dios no se rige por etiquetas ni por historias cerradas. Él ve más allá de lo que los demás ven y también más allá de lo que nosotros creemos ser. En nuestra vida, muchas veces nos definimos por fracasos, caídas o decisiones equivocadas. El Evangelio nos invita a descubrir que, para Dios, nadie está terminado. Siempre hay un llamado que puede reorientar la vida y darle un sentido nuevo.

Levantarse y seguir: una respuesta concreta

Leví no discute ni pone excusas. Se levanta y sigue a Jesús. Ese movimiento sencillo expresa una conversión profunda. No significa que tenga todo claro, sino que confía en quien lo llama. Seguir a Jesús implica dejar algo atrás y animarse a caminar sin tener todas las respuestas. La fe comienza cuando damos ese primer paso.

En este tiempo después de ceniza, el Evangelio nos interpela con fuerza. ¿Qué necesitamos dejar para poder seguir más de cerca al Señor? Tal vez no se trate de cambios espectaculares, sino de actitudes que nos atan: el apego a la comodidad, el miedo al qué dirán, la resignación que nos hace pensar que no vale la pena cambiar. La conversión no es solo un deseo interior; se expresa en decisiones concretas que nos ponen en movimiento.

Un Dios que se sienta a la mesa con los heridos

Jesús no solo llama a Leví, sino que se sienta a la mesa con él y con otros que también eran rechazados. Compartir la mesa es signo de cercanía, de aceptación y de comunión. Este gesto incomoda a quienes se sienten seguros de su propia corrección. Pero Jesús deja claro algo esencial: Dios no viene para excluir, sino para sanar; no para condenar, sino para devolver la vida.

Este pasaje nos invita a revisar nuestra mirada sobre los demás. A veces, sin darnos cuenta, levantamos barreras, juzgamos historias ajenas o creemos que algunos están demasiado lejos para cambiar. El Evangelio nos recuerda que Dios se acerca justamente a quienes más lo necesitan. Y también nos invita a preguntarnos si nosotros somos capaces de esa cercanía, de esa misericordia que no pregunta primero, sino que acoge.

Llamados a una conversión esperanzadora

Jesús afirma que no ha venido a buscar a los que se creen justos, sino a quienes reconocen su necesidad. Esta palabra no acusa; libera. Reconocer la propia fragilidad no es un fracaso, sino el punto de partida para una vida nueva. Cuando dejamos de justificarnos y nos animamos a mirar la verdad con humildad, Dios puede obrar con mayor libertad en nosotros.

El mensaje central del Evangelio de hoy es una invitación clara a la esperanza. Siempre es tiempo de volver, de levantarse y de comenzar de nuevo. La Cuaresma no es un tiempo para castigarnos, sino para dejarnos alcanzar por la misericordia. Dios no espera perfección, espera disponibilidad.

Hoy podemos preguntarnos con sinceridad: ¿en qué lugar estoy? ¿Me reconozco necesitado de sanación, de perdón, de un nuevo comienzo? Tal vez el Señor nos esté llamando desde una situación concreta de nuestra vida, invitándonos a levantarnos y a seguirlo con mayor libertad.

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y dejarnos mirar por Jesús, tal como somos. Presentarle nuestras resistencias y también nuestro deseo de cambiar. Pedirle la gracia de escuchar su llamado y la valentía de responder con un corazón abierto. Que este tiempo después de ceniza sea para nosotros una verdadera oportunidad de encuentro, conversión y esperanza renovada.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 21 de Febrero.

Libro de Isaías 58, 9-14.

Esto dice el Señor:
“Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad del humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía.

El Señor te dará reposo permanente;
en el desierto saciará tu hambre y dará vigor a tu cuerpo;
serás como un huerto bien regado,
como un manantial cuyas aguas no se agotan.
Construirás sobre tus viejas ruinas
y edificarás sobre cimientos muy antiguos;
te llamarán reparador de brechas
y restaurador de hogares derruidos.

Si detienes tus pasos para no violar el sábado
y no tratas tus negocios en mi día santo,
si llamas al sábado tu delicia
y lo consagras a la gloria del Señor,
si lo honras absteniéndote de viajes,
de buscar tu interés, de tratar tus asuntos,
entonces el Señor será tu delicia.
Te asentaré sobre mis montañas,
te haré gustar la herencia de tu padre Jacob”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 85, 1-2. 3-4. 5-6.

Presta, Señor, oídos a mi súplica,
pues soy un pobre, lleno desdichas.
Protégeme, Señor, porque te amo;
salva a tu servidor, que en ti confía.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.

Ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Dios mío, todo el día,
y ya que a ti, Señor, levanto el alma,
llena a este siervo tuyo de alegría.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente,
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da repuesta pronta.
Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Sábado 21 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Lucas 5, 27-32.

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?”

Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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