Evangelio de Hoy Viernes 23 de Enero de 2026.
Viernes de la II Semana del Tiempo ordinario.
Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios de hoy, viernes de la II semana del tiempo ordinario.
Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (3, 13-19) junto a una reflexión pastoral que te ayudará a profundizar su mensaje y vivirlo con fe.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
La llamada nace del amor y no del mérito.
El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús que sube al monte y llama a los que Él quiso. No se trata de una elección basada en méritos, capacidades especiales o perfección moral. La iniciativa es totalmente suya. Jesús llama porque ama y porque tiene un proyecto de vida para cada uno. Antes de cualquier misión, hay una relación: Él llama para estar con Él.
Este gesto nos recuerda algo muy importante para nuestra vida de fe. Dios no espera que seamos perfectos para acercarse, ni nos elige cuando ya tenemos todo resuelto. Nos llama tal como somos, con nuestras luces y sombras, con nuestras búsquedas y fragilidades. La fe comienza cuando aceptamos esa mirada amorosa que nos precede y nos da dignidad, incluso cuando no nos sentimos suficientes.
Estar con Jesús: el primer paso
Antes de enviar a los discípulos, Jesús los llama a estar con Él. No los manda enseguida a hacer cosas, sino a compartir la vida, a escuchar, a aprender su manera de amar. Esto nos enseña que la vida cristiana no se reduce a cumplir tareas o asumir compromisos externos, sino a cultivar una relación viva con el Señor.
En medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana, esta invitación es muy actual. Muchas veces vivimos apurados, llenos de responsabilidades, y dejamos poco espacio para el silencio, la escucha y la oración. El Evangelio nos recuerda que sin ese “estar con Jesús”, todo lo demás se vacía. La fe se fortalece cuando encontramos momentos, aunque sean breves, para volver al monte interior y dejarnos mirar por Él.
Llamados en comunidad, no en soledad
Jesús no llama a uno solo, sino a un grupo. Cada uno es distinto, con su historia y su carácter, pero todos son convocados para caminar juntos. La fe no es un camino solitario. Crecemos cuando compartimos, cuando aprendemos a convivir con diferencias, cuando sostenemos y somos sostenidos por otros.
Esto también interpela nuestra forma de vivir en comunidad: en la familia, en la parroquia, en el trabajo, en la sociedad. Seguir a Jesús implica aprender a escuchar, a perdonar, a aceptar al otro como es. No siempre es fácil, pero allí se juega gran parte de nuestra fidelidad al Evangelio. Dios nos llama a construir vínculos que reflejen su amor y su paciencia.
Una misión que transforma la vida
Los discípulos son llamados no solo para estar con Jesús, sino también para ser enviados. La experiencia del encuentro se transforma en misión. Cada uno, desde su lugar y su realidad, está llamado a llevar esperanza, consuelo y verdad. No con discursos complicados, sino con una vida coherente y abierta al servicio.
Este Evangelio nos invita a renovar nuestro compromiso personal. Tal vez no estamos llamados a grandes tareas visibles, pero sí a vivir con mayor entrega allí donde estamos. Hoy podemos preguntarnos: ¿qué me está pidiendo el Señor en este momento de mi vida? ¿Cómo puedo responder con generosidad a su llamado?
Que esta reflexión nos impulse a abrir el corazón, a confiar en la llamada de Jesús y a dar un paso concreto de fe. Desde esa disponibilidad sencilla, podemos elevar una oración silenciosa y pedir la gracia de estar con Él, caminar con otros y vivir cada día como una respuesta agradecida a su amor.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 23 de Enero.
Primer Libro de Samuel 24, 3-21.
En aquellos días, Saúl tomó consigo tres mil hombres valientes de todo Israel y marchó en busca de David y su gente, en dirección de las rocas llamadas “las Cabras Monteses”, y llegó hasta donde había un redil de ganado, junto al camino. Había allí una cueva, y Saúl entró en ella para satisfacer sus necesidades.
David y sus hombres estaban sentados en el fondo de la cueva. Ellos le dijeron: “Ha llegado el día que te anunció el Señor, cuando te hizo esta promesa: ‘Pondré a tu enemigo entre tus manos, para que hagas con él lo que mejor te parezca’ “.
David se levantó sin hacer ruido y cortó la punta del manto de Saúl. Pero a David le remordió la conciencia por haber cortado el manto de Saúl y dijo a sus hombres: “Dios me libre de levantar la mano contra el rey, porque es el ungido del Señor”. Con estas palabras contuvo David a sus hombres y no les permitió atacar a Saúl.
Saúl salió de la cueva y siguió su camino. David salió detrás de él y le gritó: “Rey y señor mío”. Y cuando Saúl miró hacia atrás, David le hizo una gran reverencia, inclinando la cabeza hasta el suelo, y le dijo: “¿Por qué haces caso a la gente que dice: ‘David trata de hacerte mal’? Date cuenta de que hoy el Señor te puso en mis manos en la cueva y pude matarte, pero te perdoné la vida, pues me dije: ‘No alzaré mi mano contra el rey, porque es el ungido del Señor’.
¿A quién persigues?
Mira la punta de tu manto en mi mano. Yo la corté y no te maté. Reconoce, pues, que en mí no hay traición y que no he pecado contra ti. Tú, en cambio, andas buscando la ocasión de quitarme la vida. Que el Señor sea nuestro juez, y que él me haga justicia. Yo no alzaré mi mano contra ti, porque como dice el antiguo proverbio: ‘Los malos obran mal’.
¿Contra quién has salido a guerrear, rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto, a una pulga. Que el Señor sea el juez y nos juzgue a los dos. Que él examine mi causa y me libre de tu mano”. Cuando David terminó de hablar, Saúl le respondió: “¿Eres tú, David, hijo mío, quien así me habla?” Saúl rompió a llorar y, levantando la voz, le dijo: “Tú eres más justo que yo, porque sólo me haces el bien, mientras que yo busco tu mal.
Hoy has demostrado conmigo tu gran bondad, pues el Señor me puso en tus manos, y tú no me has quitado la vida. ¿Qué hombre, que encuentra a su enemigo, le permite seguir su camino en paz? Que el Señor te recompense por lo que hoy has hecho conmigo. Ahora estoy cierto de que llegarás a ser rey y de que el reino de Israel se consolidará en tus manos”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 56, 2. 3-4. 6 y 11.
Apiádate de mí, Señor, apiádate,
pues en ti me refugio;
me refugio a la sombra de tus alas
hasta que pase el infortunio.
Señor, apiádate de mí.
Voy a clamar al Dios altísimo,
al Dios que me ha colmado de favores;
desde el cielo, su amor y su lealtad
me salvarán de mis perseguidores.
Señor, apiádate de mí.
Demuestra tu poder Señor
y llénese la tierra de tu gloria;
pues tu amor es más grande que los cielos
y tu fidelidad las nubes toca.
Señor, apiádate de mí.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros
el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Jueves Viernes 23 de Enero de 2026.
Evangelio según San Marcos 3, 13-19.
En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.
Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir “hijos del trueno”; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.
👉 Conozca la vida y el mensaje del santo del día de hoy
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
