Evangelio de Hoy Lunes 23 de Febrero de 2026.
Lunes de la I semana de Cuaresma
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la I semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Mateo 25, 31-46 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 23 de Febrero.
El criterio que revela el corazón
El Evangelio de hoy nos presenta una escena solemne y muy concreta a la vez. Jesús habla del momento en que se manifiesta la verdad de cada vida, no a partir de discursos ni de intenciones, sino de gestos reales de amor. El criterio es claro y sorprendentemente sencillo: cómo hemos tratado a quienes más necesitaban. Allí se revela el corazón y se muestra la autenticidad de la fe.
Este mensaje nos ubica con realismo al comienzo de la Cuaresma. No se trata solo de prácticas personales ni de esfuerzos interiores aislados. La conversión verdadera se expresa en la manera de vivir con los demás. El Evangelio nos recuerda que Dios se hace presente en el rostro concreto del que sufre, del que pasa hambre, del que está solo o excluido. Lo que hacemos —o dejamos de hacer— frente a esas realidades habla de nuestra relación con Él.
Un Dios que se esconde en lo pequeño
Jesús se identifica con los más frágiles de una manera que desarma toda lógica humana. No dice que está “representado” en ellos, sino que está allí. Esto cambia profundamente nuestra mirada. Dios no se manifiesta solo en lo sagrado o en lo extraordinario, sino en la vida concreta, muchas veces incómoda, que pide atención y cuidado.
En la vida cotidiana, esta palabra nos interpela con fuerza. A veces buscamos a Dios en lugares seguros, lejos del conflicto y del dolor. Sin embargo, el Evangelio nos invita a descubrirlo donde menos lo esperamos: en una necesidad cercana, en una persona que reclama tiempo, paciencia o ayuda. No siempre se trata de grandes acciones, sino de una disponibilidad interior que nos permita ver y responder. La fe se vuelve verdadera cuando aprende a reconocer a Dios en lo pequeño y cotidiano.
La fe que se juega en lo concreto
Jesús no habla de grandes pecados ni de faltas escandalosas, sino de omisiones. No haber hecho. No haberse detenido. Ni haberse comprometido. Este detalle es clave. Muchas veces pensamos que una vida correcta consiste en no dañar, en no equivocarse demasiado. El Evangelio de hoy va más allá y nos invita a una fe activa, que se involucra y se hace cargo.
Esto nos ayuda a revisar nuestro modo de vivir. ¿Cuántas oportunidades tenemos cada día para hacer el bien y las dejamos pasar? ¿Cuántas veces vemos una necesidad y seguimos de largo por cansancio, miedo o indiferencia? La Cuaresma nos propone este examen sincero, no para culpabilizarnos, sino para despertar. Dios no nos pide lo imposible, pero sí nos invita a abrir los ojos y el corazón a lo que ya está a nuestro alcance.
Un llamado urgente a la conversión y a la esperanza
El Evangelio de hoy es exigente, pero también profundamente esperanzador. Nos muestra que el amor vivido en lo concreto tiene un valor eterno. Nada de lo que se hace por amor se pierde. Cada gesto cuenta. Cada acto de misericordia construye vida, no solo para quien lo recibe, sino también para quien lo ofrece.
Este pasaje es una llamada clara a la conversión cuaresmal. Convertirse no es solo dejar algo, sino aprender a amar más y mejor. Tal vez el Señor nos está invitando hoy a revisar nuestra sensibilidad frente al dolor ajeno, a salir un poco más de nosotros mismos, a comprometernos con una realidad concreta que conocemos de cerca.
También es una palabra que nos llena de esperanza. Dios no mide con criterios complicados ni inaccesibles. Nos juzga desde el amor y nos muestra que el camino hacia Él pasa por el prójimo. Allí, en lo cotidiano, se juega la eternidad.
En este lunes de la primera semana de Cuaresma, podemos detenernos un momento y preguntarnos con sinceridad: ¿a quién estoy llamado a ver hoy? ¿Dónde me pide el Señor un gesto concreto de amor? Presentarle a Dios nuestra vida tal como es y pedirle la gracia de una fe viva, capaz de reconocerlo en el hermano y de responder con un corazón disponible. Que este tiempo cuaresmal nos ayude a caminar con más verdad, más misericordia y más compromiso, sabiendo que amar nunca es en vano.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 23 de Febrero.
Libro de Levítico 19, 1-2. 11-18.
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo. No hurtarán. No mentirán ni engañarán a su prójimo. Ni jurarán en falso por mi nombre; eso sería profanar el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimas ni explotes a tu prójimo. No retengas hasta el día siguiente el salario del que trabaja para ti. Ni maldigas al sordo, ni pongas tropiezos ante el ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
No seas injusto en la sentencia, ni por favorecer al pobre ni por respeto al poderoso. Juzga con justicia a tu prójimo. No andes calumniando a los tuyos ni des testimonio contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor ”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 18, 8. 9. 10. 15.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La voluntad del Señor es santa
y para siempre estable;
los mandatos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Que te sean gratas las palabras de mi boca,
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque
pues eres mi refugio y salvación.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Esta es el tiempo favorable,
este es el día de la salvación.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Lunes 23 de Febrero de 2026.
Evangelio según San Mateo 25, 31-46.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria.
Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’.
Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.
Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
Ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
