Evangelio de Hoy Miércoles 25 de Febrero de 2026.
Miércoles de la I semana de Cuaresma.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Miércoles de la I semana de Cuaresma, encontrará el Evangelio según Lucas 11, 29-32 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
La búsqueda de señales y la dificultad para creer
El Evangelio de hoy nos muestra a personas que piden señales para creer. No es una búsqueda sincera, sino una exigencia constante, como si Dios tuviera que demostrar su presencia una y otra vez. Jesús percibe que detrás de ese pedido no hay apertura del corazón, sino resistencia al cambio. Por eso responde con firmeza: no todo se resuelve con signos extraordinarios cuando falta la disposición interior para acoger la verdad.
Esta escena refleja una actitud muy actual. También hoy podemos caer en la tentación de pedir pruebas antes de comprometernos. Queremos certezas, garantías, respuestas claras, y mientras tanto postergamos decisiones importantes. El Evangelio nos invita a revisar si no estamos usando la excusa de la falta de señales para evitar una conversión más profunda. Dios ya está hablando, pero muchas veces no queremos escuchar lo que nos incomoda.
Dios ya ha hablado en lo esencial
Jesús recuerda que ya se ha dado un signo suficiente. Dios no permanece en silencio ni ausente. Su mensaje ha sido claro y su llamada sigue resonando. El problema no es la falta de signos, sino la falta de escucha. Cuando el corazón se cierra, incluso lo evidente pasa desapercibido.
En nuestra vida cotidiana sucede algo parecido. Dios nos habla a través de situaciones concretas, de personas, de acontecimientos que nos interpelan. Nos invita a cambiar actitudes, a revisar prioridades, a volver a Él. Sin embargo, muchas veces esperamos algo distinto, más impactante, más cómodo. El Evangelio nos recuerda que la fe madura no vive esperando señales nuevas, sino aprendiendo a responder a las que ya están presentes.
La conversión como respuesta verdadera
Jesús pone el acento en la conversión, no en el espectáculo. El signo que Dios espera no es un milagro exterior, sino un corazón que se deja transformar. Convertirse no es solo cambiar conductas visibles, sino orientar la vida hacia Dios con mayor coherencia y sinceridad.
Este mensaje es especialmente fuerte en tiempo de Cuaresma. No es un tiempo para pedirle a Dios que haga más, sino para dejarnos hacer por Él. La conversión comienza cuando dejamos de justificarnos y nos animamos a reconocer lo que necesita cambiar. Tal vez no sea algo grande ni evidente, pero sí real: una actitud endurecida, una relación rota, una fe vivida por costumbre. Dios no pide perfección, pide disponibilidad.
Una llamada a la esperanza que no defrauda
El Evangelio de hoy, aunque exigente, es profundamente esperanzador. Nos recuerda que Dios no abandona a nadie y que siempre ofrece la posibilidad de volver a empezar. No hace falta esperar un signo extraordinario para dar un paso de fe. Basta abrir el corazón y decidirse a vivir de otro modo.
Este miércoles de la primera semana de Cuaresma nos invita a una fe más confiada y menos condicionada. A dejar de exigir pruebas y empezar a responder con hechos. Cada gesto de conversión, cada decisión tomada desde el amor, cada paso hacia el bien es ya una respuesta al signo que Dios nos ha dado.
Hoy podemos preguntarnos con sinceridad: ¿qué señal estoy esperando para cambiar? ¿Qué llamado estoy postergando? Tal vez el Señor nos esté hablando desde una situación concreta que conocemos bien. Escuchar y responder puede ser el comienzo de algo nuevo.
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle a Dios un corazón dócil, capaz de reconocer su voz en lo cotidiano. Ofrecerle nuestras resistencias y miedos, y pedirle la gracia de una fe sencilla y valiente. Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a dejar de pedir señales y a comenzar a vivir la conversión que da vida y esperanza.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Miércoles 25 de Febrero.
Libro de Jonás 3, 1-10.
En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive, que se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros, mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto:
“Que hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta de su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”.
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos,
y purifícame de mis pecados.
A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.
A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios
y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría.
Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor.
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Miércoles 25 de Febrero de 2026.
Evangelio según San Lucas 11, 29-32.
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
