IV Domingo de Pascua.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, IV Domingo de Pascua encontrará el Evangelio según San Juan 10, 1-10 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 26 de Abril.
Reconocer la voz que guía
El Evangelio de hoy nos presenta la imagen del pastor y las ovejas. Jesús habla de una relación cercana, donde hay conocimiento, confianza y reconocimiento. Las ovejas escuchan su voz y la siguen, porque saben que esa voz las conduce al bien.
Esta imagen nos invita a preguntarnos: ¿reconozco la voz de Dios en mi vida? En medio de tantas voces que nos rodean —opiniones, preocupaciones, exigencias— no siempre es fácil distinguir cuál nos conduce verdaderamente.
La voz de Jesús no se impone ni genera miedo. Es una voz que da paz, que orienta, que invita a confiar. Aprender a reconocerla es un camino que se construye con el tiempo, en la oración, en el silencio, en la apertura interior.
La confianza que permite seguir
El Evangelio muestra que las ovejas siguen al pastor porque confían. No se trata de una obediencia ciega, sino de una relación que se ha construido en el tiempo. Hay una experiencia previa que sostiene esa confianza.
También en nuestra vida, la fe crece así. No es un salto vacío, sino una respuesta a un Dios que se ha mostrado cercano. Sin embargo, muchas veces dudamos, nos cuesta avanzar, queremos tener todo claro antes de dar un paso.
El Evangelio nos invita a confiar un poco más. A animarnos a seguir a Jesús incluso cuando no vemos todo el camino. La confianza abre puertas que el miedo cierra.
Un camino que lleva a la vida
Jesús se presenta como la puerta. No como un límite, sino como un acceso. A través de Él se entra en una vida más plena, más segura, más auténtica. No promete ausencia de dificultades, pero sí un camino con sentido.
En la vida cotidiana, muchas veces buscamos otras “puertas”: caminos rápidos, soluciones fáciles, seguridades aparentes. Sin embargo, no todo lo que parece conveniente nos conduce a la vida verdadera.
El Evangelio nos invita a revisar por dónde estamos caminando. A elegir aquello que nos acerca al bien, a la verdad, a una vida más profunda.
Una vida en abundancia
El mensaje culmina con una promesa: una vida en abundancia. No se trata de tener más cosas, sino de vivir con mayor plenitud. Una vida llena de sentido, de paz interior, de esperanza.
El mensaje central de este Evangelio es una invitación a escuchar la voz de Jesús, confiar en Él y entrar por el camino que conduce a la vida verdadera.
En este cuarto domingo de Pascua, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿qué voz estoy siguiendo? ¿Hacia dónde me está llevando?
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y abrir el corazón al Señor. Pedirle la gracia de reconocer su voz, de confiar en su guía y de elegir el camino que conduce a la vida.
Que este tiempo pascual nos ayude a caminar con mayor claridad y confianza, sabiendo que Jesús nos guía con amor y nos conduce hacia una vida plena y abundante.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 26 de Abril.
Libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 14a. 36-41.
El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: “Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”.
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”.
Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6.
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo,
tu vara y tu cayado me da seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.
El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin termino.
El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 26 de Abril.
Primera Carta de San Pedro 2, 20b-25.
Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas.
El no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.
Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 26 de Abril de 2026.
Evangelio según San Juan 10, 1-10.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
