Viernes de la V semana de Cuaresma
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la V semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Juan 10, 31-42 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
Cuando el bien provoca rechazo
El Evangelio de hoy nos muestra una escena tensa: Jesús realiza obras que manifiestan el amor de Dios, pero en lugar de ser acogido, enfrenta rechazo y violencia. Aquellos que lo escuchan no logran aceptar lo que ven y buscan eliminarlo. Esta reacción nos revela algo profundo: el bien, cuando es auténtico, puede incomodar y generar resistencia.
No se trata solo de una situación del pasado. También hoy, la verdad y el amor pueden ser rechazados cuando cuestionan intereses o seguridades. El Evangelio nos invita a no sorprendernos ante esta realidad, sino a comprender que seguir a Jesús implica, en algunos momentos, atravesar incomprensiones.
Las obras que hablan más que las palabras
Jesús no responde a la violencia con agresividad. Señala sus obras, invita a mirar lo que ha hecho, a reconocer el bien concreto que se manifiesta en su actuar. No se defiende con discursos vacíos, sino con la coherencia de su vida.
Este detalle es muy importante para nuestra vida de fe. Muchas veces queremos convencer con palabras, pero lo que verdaderamente habla es la vida. Las obras nacidas del amor tienen una fuerza que va más allá de cualquier argumento.
En la vida cotidiana, esto se traduce en gestos concretos: la paciencia en medio de la dificultad, la honestidad cuando nadie mira, la capacidad de perdonar, la ayuda ofrecida sin esperar recompensa. Allí se hace visible el amor de Dios.
La dificultad de reconocer lo evidente
A pesar de las obras de Jesús, muchos siguen cerrados. No quieren ver lo que está delante de sus ojos. Este rechazo no nace de la falta de evidencias, sino de un corazón que no está dispuesto a aceptar la verdad.
Esta actitud también puede aparecer en nosotros. A veces Dios actúa en nuestra vida, pero no lo reconocemos porque esperamos algo distinto. Otras veces nos cuesta aceptar aquello que nos invita a cambiar. El Evangelio nos llama a revisar esa resistencia interior.
La Cuaresma es un tiempo para abrir los ojos del corazón. Para reconocer que Dios está actuando, incluso en lo sencillo, incluso en lo cotidiano.
Permanecer firmes en el camino de la fe
Jesús no se deja detener por el rechazo. Continúa su camino, fiel a la misión que ha recibido. No responde con miedo ni con resentimiento, sino con una firmeza serena. Esta actitud nos enseña que la fidelidad a Dios no depende de la aceptación de los demás.
En nuestra vida, también podemos encontrar momentos en los que hacer el bien no es valorado o es malinterpretado. El Evangelio nos invita a no desanimarnos. La fe no se mide por el reconocimiento externo, sino por la fidelidad interior.
El mensaje central de este Evangelio es una llamada a vivir una fe coherente y perseverante. A confiar en que el bien que nace de Dios tiene valor, incluso cuando no es comprendido.
En este viernes de la quinta semana de Cuaresma, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿cómo reacciono cuando mi fe es cuestionada o incomprendida? ¿Permanezco fiel o me dejo desanimar?
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle al Señor la gracia de una fe firme. Que nos ayude a vivir con coherencia, a no temer el rechazo y a seguir caminando con confianza. Que este tiempo cuaresmal fortalezca nuestro corazón para que, incluso en medio de las dificultades, sepamos permanecer fieles al amor que Dios nos ha confiado.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 27 de Marzo.
Libro de Jeremías 20, 10-13.
En aquel tiempo, dijo Jeremías:
“Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
‘Denunciemos a Jeremías,
Denunciemos al profeta del terror’.
Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos,
esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:
‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
y podremos vengarnos de él’.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado;
por eso mis perseguidores caerán por tierra
y no podrán conmigo;
quedarán avergonzados de su fracaso
y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo
y conoces lo más profundo de los corazones,
haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor,
porque él ha salvado la vida de su pobre
de la mano de los malvados’’.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
el Dios que me protege y me libera.
Sálvame, Señor, en el peligro.
Tu eres mi refugio,
mi salvación, mi escudo, mi castillo.
Cuando invoqué al Señor de mi esperanza
al punto me libró de mi enemigo.
Sálvame, Señor, en el peligro.
Olas mortales me cercaban,
torrentes destructores me envolvían;
me alcanzaban las redes del abismo
y me ataban los lazos de la muerte.
Sálvame, Señor, en el peligro.
En el peligro invoqué al Señor,
en mi angustia le grité a mi Dios;
desde su templo, él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos.
Sálvame, Señor, en el peligro.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Jueves Viernes 27 de Marzo de 2026.
Evangelio según San Juan 10, 31-42.
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”
Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.
Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
