Evangelio De Hoy 5 de Abril


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Domingo de Pascua La Resurrección del Señor encontrará el Evangelio según San Juan 20, 1-9 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 5 de Abril.

La tumba vacía y el comienzo de algo nuevo

El Evangelio de este Domingo de Pascua nos presenta una escena sencilla pero profundamente transformadora: la tumba está vacía. No hay explicaciones inmediatas, no hay grandes discursos, solo un signo que abre el corazón a una realidad nueva. Algo ha cambiado para siempre.

María Magdalena y los discípulos corren, buscan, se preguntan. No comprenden todo de inmediato, pero perciben que lo ocurrido no es un final, sino un comienzo. La resurrección no se impone con evidencia aplastante, sino que invita a descubrir, a creer, a confiar.

También en nuestra vida, Dios muchas veces actúa de este modo: no con certezas absolutas inmediatas, sino con signos que invitan a dar un paso de fe.

El camino de la fe que nace en el corazón

Los discípulos ven los signos y comienzan a creer. No tienen aún todas las respuestas, pero algo en su interior se enciende. La fe no nace de comprenderlo todo, sino de abrirse a lo que Dios está mostrando.

Este camino es muy cercano a nuestra experiencia. Muchas veces esperamos tener todo claro para creer, pero el Evangelio nos enseña que primero se da un paso de confianza, y luego la comprensión se va profundizando.

La Pascua nos invita a recorrer ese camino interior. A no quedarnos detenidos en la duda o en la búsqueda de seguridades, sino a dejarnos guiar por la luz que comienza a aparecer.

La esperanza que vence toda oscuridad

La tumba vacía es mucho más que un signo externo. Es la manifestación de que la muerte no tiene la última palabra. Todo aquello que parecía definitivo queda transformado por la acción de Dios.

Este mensaje es profundamente esperanzador. En nuestra vida también hay situaciones que parecen cerradas, problemas que parecen sin solución, momentos en los que sentimos que todo está perdido. La Pascua nos recuerda que Dios puede abrir caminos donde no los vemos.

La resurrección no elimina las dificultades, pero cambia la perspectiva. Nos permite vivir con una esperanza que no depende de las circunstancias, sino de la presencia de Dios.

Vivir como testigos de la vida nueva

El Evangelio nos deja ante una invitación: no quedarnos solo en el asombro, sino avanzar hacia una fe viva. Los discípulos no permanecen en la tumba; comienzan un camino nuevo, marcado por el encuentro con Cristo resucitado.

El mensaje central de este día es claro: estamos llamados a vivir como personas que creen en la vida. La Pascua no es solo una celebración, es una forma de vivir. Es confiar, es levantarse, es mirar el futuro con esperanza.

Hoy podemos preguntarnos con sinceridad: ¿qué significa para mí que Cristo ha resucitado? ¿Dejo que esa verdad transforme mi manera de vivir?

Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y agradecer al Señor por el don de la vida nueva. Pedirle que fortalezca nuestra fe y que nos ayude a vivir con esperanza. Que la alegría de la Pascua no sea pasajera, sino una fuerza que ilumine cada día de nuestra vida, recordándonos que el amor de Dios siempre vence.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Domingo 5 de Abril.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a. 37-43.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos.

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23.

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
“Su misericordia es eterna”.
Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 5 de Abril.

Carta de San Pablo a Los Colosenses 3, 1-4.

Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.

Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Domingo 5 de Abril de 2026.

Evangelio según San Juan 20, 1-9.

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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