Evangelio de Hoy Jueves 5 de Febrero de 2026.
Memoria de Santa Águeda, virgen y mártir.
Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este jueves, memoria de Santa Águeda, virgen y mártir.
Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (6, 7-13) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a acoger su llamado y vivir la fe con valentía.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
Enviados con sencillez y confianza
El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús enviando a sus discípulos de dos en dos, con indicaciones claras y despojadas. No los carga de seguridades materiales ni de planes complejos. Les pide que confíen, que caminen ligeros y que se apoyen en la hospitalidad y en la acción de Dios. La misión comienza desde la sencillez, no desde la autosuficiencia.
Este mensaje ilumina nuestra vida diaria. Muchas veces creemos que para hacer el bien necesitamos tener todo resuelto, estar perfectamente preparados o contar con recursos abundantes. Jesús propone lo contrario: confiar más y cargar menos. La fe crece cuando damos pasos con humildad, cuando aceptamos que no controlamos todo y dejamos espacio para que Dios actúe.
La fuerza del testimonio cercano
Los discípulos son enviados de dos en dos. No van solos. La misión se vive en comunión, en apoyo mutuo, en fraternidad. Este detalle nos recuerda que la fe no es un camino individualista. Necesitamos de otros para sostenernos, animarnos y corregirnos con caridad.
En la vida cotidiana, el testimonio compartido tiene una fuerza especial. Cuando alguien ve coherencia, respeto y cercanía en quienes creen, el mensaje se vuelve creíble. No se trata de convencer con palabras, sino de acompañar con la vida. Allí donde estamos —en la familia, en el trabajo, en el barrio— somos enviados a ser presencia de bien, con gestos simples y concretos que hablen de Dios sin imponerse.
Acoger y soltar con libertad
Jesús también enseña a sus discípulos a saber recibir y a saber partir. Hay lugares donde serán acogidos y otros donde no. Ante el rechazo, no deben quedarse atrapados ni resentidos. Seguir adelante forma parte del camino. Esta enseñanza es muy actual: no todos comprenderán ni aceptarán nuestras opciones de fe o nuestras decisiones de vida.
Aprender a soltar es un acto de madurez espiritual. No todo depende de nosotros. El Evangelio nos invita a hacer lo que nos corresponde con fidelidad y a dejar los resultados en manos de Dios. Cuando no somos acogidos, no es un fracaso definitivo. Es una invitación a confiar y a continuar sin endurecer el corazón.
La valentía de vivir la fe con coherencia
En la memoria de Santa Águeda, este Evangelio adquiere un tono especial. Ella vivió su fe con firmeza y valentía, incluso en medio de la persecución. Su testimonio nos recuerda que seguir a Jesús implica coherencia y, a veces, renuncias. No siempre será cómodo ni bien visto, pero siempre será fecundo.
Hoy también somos enviados, aunque de un modo distinto. Somos enviados a vivir con integridad, a cuidar la dignidad propia y ajena, a sanar heridas con cercanía y a anunciar esperanza con nuestra manera de vivir. La misión no siempre se expresa en grandes acciones visibles, sino en la fidelidad cotidiana, en la perseverancia silenciosa y en la confianza puesta en Dios.
Este Evangelio nos llama a una conversión sencilla y profunda: revisar de qué dependemos, qué cargas innecesarias llevamos y si confiamos realmente en el Señor. Nos invita a caminar más livianos, a apoyarnos en otros y a dejarnos guiar por el Espíritu.
Al cerrar esta reflexión, podemos hacer un momento de pausa interior y preguntarnos dónde y cómo somos enviados hoy. Ofrecer al Señor nuestra disponibilidad, nuestras limitaciones y nuestro deseo de servir. Pedirle la gracia de un corazón confiado y valiente, capaz de vivir la fe con sencillez, como Santa Águeda, y de anunciar con la vida que Dios sigue obrando en medio del mundo.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 5 de Febrero.
Primer Libro de los Reyes 2, 1-4. 10-12.
En aquel tiempo, sintiendo que se acercaba el día de su muerte, David le hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: “Yo ya me voy por el camino de todos los mortales.
Ten valor y sé todo un hombre. Cumple los mandamientos del Señor, tu Dios; camina por sus sendas y observa sus preceptos, órdenes, decretos e instrucciones, tal como están escritos en la ley de Moisés. Si haces esto, tendrás éxito en todas tus empresas y el Señor cumplirá la promesa que me hizo al decirme: ‘Si tus hijos me son fieles a mí, el Señor, y cumplen sinceramente mi voluntad con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel’ “.
Cuando el rey David murió, lo sepultaron en la llamada ciudad de David. Reinó sobre Israel durante cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén. Su hijo Salomón lo sucedió en el trono y su reino se consolidó.
Salmo Responsorial de Hoy – Primer Libro de Crónicas 29, 10. 11abc. 11d-12a. 12bcd.
Bendito seas, Señor,
Dios de nuestro padre Jacob,
Desde siempre y para siempre.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tuya es la grandeza y el poder
el honor, la majestad y la gloria,
pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tuyo, Señor, es el reino,
tú estás por encima de todos los reyes.
De ti provienen las riquezas y la gloria.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Tu lo gobiernas todo,
en tu mano están la fuerza y el poder
y de tu mano proceden la gloria y la fortaleza.
Bendito seas, Señor, Dios nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Jueves 5 de Febrero de 2026.
Evangelio según San Marcos 6, 7-13.
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos.
Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
