Evangelio de Hoy Viernes 6 de Marzo de 2026.
Viernes de la II semana de Cuaresma
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Viernes de la II semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Mateo 21, 33-43. 45-46 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.
Una viña confiada a nuestras manos
El Evangelio de hoy nos presenta la imagen de una viña que es confiada a unos trabajadores. El dueño la prepara con cuidado y la entrega para que dé fruto. Esta imagen habla con claridad de la vida que Dios nos ha regalado. Nada de lo que somos o tenemos nos pertenece de manera absoluta; todo es don, todo es oportunidad para hacer fructificar el bien.
Sin embargo, el relato muestra cómo los trabajadores olvidan que son administradores y no dueños. Se apropian de lo que recibieron y rechazan a quienes vienen en nombre del dueño. Esta actitud revela un corazón que se cierra y pierde de vista el origen de los dones. El Evangelio nos invita a preguntarnos si, en algún aspecto de nuestra vida, hemos olvidado que todo proviene de Dios y está llamado a dar fruto para los demás.
El rechazo que nace del orgullo
En la parábola, los enviados son maltratados y finalmente el hijo es rechazado. No se trata solo de una historia antigua; es una realidad que se repite cuando el orgullo ocupa el lugar central. Cuando creemos que todo depende de nosotros, que no necesitamos orientación ni corrección, terminamos rechazando incluso aquello que podría salvarnos.
En la vida cotidiana, esto puede manifestarse de formas muy sutiles. Cerrarnos a una palabra que nos incomoda, no aceptar un consejo, resistirnos a cambiar una actitud que sabemos que no es buena. La Cuaresma nos ofrece un tiempo para reconocer esas resistencias. Dios no viene a quitarnos nada, sino a recordarnos el sentido de lo que hacemos y a invitarnos a vivir con mayor fidelidad.
Dar frutos que reflejen el amor de Dios
El centro del mensaje es claro: la viña está llamada a dar frutos. La fe no es una posesión estática ni un título que nos garantiza nada. Es una responsabilidad que se expresa en la manera en que vivimos. Dios espera frutos de justicia, de misericordia, de fidelidad. No frutos espectaculares, sino frutos reales y cotidianos.
En este tiempo cuaresmal, podemos preguntarnos qué tipo de frutos estamos dando. ¿Nuestra vida refleja el amor de Dios en el trato con los demás? ¿Estamos cuidando los dones que recibimos o los estamos usando solo para beneficio propio? La conversión no consiste en palabras bonitas, sino en decisiones concretas que transforman la realidad que nos rodea.
Una oportunidad para cambiar el rumbo
El Evangelio no es una amenaza, sino una llamada a despertar. Siempre hay tiempo para rectificar, para volver a reconocer a Dios como el dueño de la viña y nosotros como colaboradores. La Cuaresma es justamente ese tiempo de revisión y de renovación. No para vivir con miedo, sino para crecer en responsabilidad y en amor.
Dios sigue confiando en nosotros. A pesar de nuestras incoherencias, no retira su llamado. Nos ofrece la posibilidad de recomenzar, de dar los frutos que quizás hemos postergado. El mensaje central de este Evangelio es una invitación a no endurecer el corazón, a no cerrar la puerta a la gracia, a dejar que Dios vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en nuestra vida.
Hoy podemos detenernos un momento y preguntarnos con sinceridad: ¿qué estoy haciendo con la viña que se me ha confiado? ¿Cómo estoy respondiendo a la palabra que Dios me dirige? Tal vez el Señor nos esté pidiendo una decisión concreta, un cambio de actitud, un gesto de fidelidad que venimos postergando.
Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un acto sencillo de entrega. Reconocer que todo lo que somos y tenemos es don, y pedirle a Dios la gracia de dar frutos verdaderos. Que este viernes de Cuaresma nos ayude a vivir con mayor responsabilidad, humildad y apertura, sabiendo que el amor de Dios sigue llamando a nuestra puerta y ofreciéndonos siempre una nueva oportunidad.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Viernes 6 de Marzo.
Libro del Génesis 37, 3-4. 12-13. 17-28.
Jacob amaba a José más que a todos sus demás hijos, porque lo había engendrado en la ancianidad. A él le había hecho una túnica de amplias mangas. Sus hermanos, viendo que lo amaba más que a todos ellos, llegaron a odiarlo, al grado de negarle la palabra.
Un día en que los hermanos de José llevaron a Siquem los rebaños de su padre, Jacob le dijo a José: “Tus hermanos apacientan mis rebaños en Siquem. Te voy a enviar allá”. José fue entonces en busca de sus hermanos y los encontró en Dotán.
Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo y se decían unos a otros: “Ahí viene ese soñador. Démosle muerte; lo arrojaremos en un pozo y diremos que una fiera lo devoró. Vamos a ver de qué le sirven sus sueños”.
Rubén oyó esto y trató de liberarlo de manos de sus hermanos, diciendo: “No le quiten la vida, ni derramen su sangre. Mejor arrójenlo en ese pozo que está en el desierto y no se manchen las manos”. Eso lo decía para salvar a José y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José a donde estaban sus hermanos, éstos lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo sin agua. Luego se sentaron a comer, y levantando los ojos, vieron a lo lejos una caravana de ismaelitas, que venían de Galaad, con los camellos cargados de especias, resinas, bálsamo y láudano, y se dirigían a Egipto. Judá dijo entonces a sus hermanos: “¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte?
Vendámoslo a los ismaelitas y no mancharemos nuestras manos. Después de todo, es nuestro hermano y de nuestra misma sangre”. Y sus hermanos le hicieron caso. Sacaron a José del pozo y se lo vendieron a los mercaderes por veinticinco monedas de plata. Los mercaderes se llevaron a José a Egipto.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 104, 16-17. 18-19. 20-21.
Cuando el Señor mandó el hambre sobre el país
y acabó con todas las cosechas,
ya había enviado por delante a un hombre:
a José, vendido como esclavo.
Recordemos las maravillas que hizo el Señor.
Le trabaron los pies con grilletes
y rodearon su cuerpo con cadenas,
hasta que se cumplió su predicción,
y Dios lo acreditó con su palabra.
Recordemos las maravillas que hizo el Señor.
El rey mandó que lo soltaran,
el jefe de esos pueblo lo libró,
lo nombró administrador de su casa,
y señor de todas sus posesiones.
Recordemos las maravillas que hizo el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Jueves Viernes 6 de Marzo de 2026.
Evangelio según San Mateo 21, 33-43. 45-46.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.
Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”.
Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
