Evangelio de Hoy Jueves 8 de Enero de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Jueves 8 de Enero y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Jueves después de Epifanía.
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Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 8 de Enero.
Primera Carta de San Juan 4, 19. 5, 1-4.
Queridos hijos: Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: “Amo a Dios” y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su hermano.
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 71, 2. 14 y 15bc. 17.
Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia, al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
De la opresión rescatará a los pobres,
pues estima su vida muy valiosa.
Por eso rogarán por él sin tregua
y lo bendecirán a todas horas.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Bendigan al Señor eternamente
y tanto como el sol, viva su nombre.
Que sea la bendición del mundo entero
y lo aclamen dichoso las naciones.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para llevar a los pobres la buena nueva
y anunciar la liberación a los cautivos.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Jueves 8 de Enero de 2026.
Evangelio según San Lucas 4,1 4-22.
En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.
Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.
Homilía de hoy Jueves 8 de Enero.
Homilía: Acoger hoy la Palabra que se cumple.
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús regresando a su tierra y entrando en la sinagoga. Allí proclama la Palabra y anuncia una buena noticia destinada a los pobres, a los cautivos, a los ciegos y a los oprimidos. No se trata de un mensaje lejano ni de una promesa futura, sino de una realidad que comienza a cumplirse en ese mismo momento. Jesús afirma que la Palabra escuchada se realiza hoy, inaugurando un tiempo nuevo de gracia y salvación.
Este pasaje nos invita a comprender que la Palabra de Dios no es solo un texto para escuchar, sino una presencia viva que interpela y transforma. Jesús no habla desde fuera de la realidad humana, sino desde dentro. Él conoce las heridas, las esperanzas y las limitaciones de las personas a las que se dirige. Su anuncio no excluye a nadie, sino que se orienta especialmente a quienes más necesitan consuelo, dignidad y esperanza.
La reacción de quienes lo escuchan es ambigua. Al principio se admiran de sus palabras, pero pronto aparece la dificultad para aceptar que Dios actúe de un modo tan cercano y concreto. Reconocer a Jesús como enviado de Dios exige abrir el corazón y dejar de lado prejuicios y expectativas humanas. A veces resulta más fácil admirar la Palabra que permitir que nos cuestione y nos cambie.
Este Evangelio nos recuerda que el “hoy” de Dios sigue vigente. Cada vez que escuchamos su Palabra con fe, se abre una oportunidad nueva para la conversión y la renovación interior. Cristo continúa anunciando la buena noticia y ofreciendo liberación a quienes se dejan alcanzar por su amor.
Pidamos hoy la gracia de acoger la Palabra con un corazón abierto y disponible. Que sepamos reconocer en Jesús al enviado del Padre y permitir que su mensaje se cumpla también hoy en nuestra vida, trayendo luz, esperanza y libertad. Amén.
Oraciones Del Padre Ignacio Larrañaga.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
