Evangelio de Hoy Lunes 9 de Febrero de 2026.


Estás en el lugar indicado para orar y meditar la Palabra de Dios en este lunes de la V semana del tiempo ordinario.

Aquí encontrarás el Evangelio según San Marcos (6, 53-56) acompañado de una reflexión pastoral que te ayudará a acoger su presencia sanadora y vivir la fe cada día.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Un Dios que se deja encontrar en el camino

El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús llegando a distintos lugares y siendo reconocido por la gente. No entra en palacios ni busca escenarios importantes: camina por pueblos, recorre caminos, se hace cercano. Apenas lo ven, las personas se movilizan, llevan a los enfermos y buscan tocarlo. En ese gesto sencillo hay una fe profunda: creen que basta su cercanía para que la vida vuelva a ponerse en pie.

Este pasaje nos recuerda que Dios no es inaccesible ni distante. Jesús se deja encontrar en lo cotidiano, en los cruces del camino, en los lugares donde la vida real sucede. No exige condiciones previas ni perfecciones. Está allí para quien lo busca con sinceridad. También hoy, en medio de nuestras rutinas, el Señor sigue pasando y ofreciéndose como fuente de vida.

La fe que nace de la necesidad y de la confianza

La gente no se acerca a Jesús con discursos elaborados ni con certezas completas. Se acerca desde la necesidad, desde el dolor, desde la esperanza de ser sanados. Esa fe sencilla, muchas veces silenciosa, es la que abre el camino al encuentro. Basta tocarlo, basta acercarse, basta confiar.

Este Evangelio nos invita a revisar nuestra propia manera de creer. A veces esperamos tener todo claro para dar un paso de fe. Otras veces pensamos que debemos ser más fuertes o más coherentes antes de acercarnos a Dios. Sin embargo, Jesús se deja tocar por quienes llegan como están, con sus heridas a la vista. La fe no es ausencia de fragilidad, sino confianza puesta en el lugar correcto.

Un encuentro que restaura la vida

El relato destaca que todos los que lograban acercarse quedaban sanados. No se trata solo de curaciones físicas, sino de una restauración más profunda. El contacto con Jesús devuelve dignidad, esperanza y sentido. Él no pasa de largo frente al sufrimiento; se detiene, acoge y transforma.

En nuestra vida también necesitamos ese encuentro que restaura. A veces no se trata de una enfermedad visible, sino de cansancio interior, de heridas emocionales, de desánimo o de pérdida de rumbo. El Evangelio nos recuerda que Jesús sigue teniendo poder para sanar lo que está roto por dentro. No siempre de la manera que esperamos, pero siempre con un amor que sostiene y renueva.

Este pasaje nos anima a no resignarnos. Aunque llevemos tiempo con una situación difícil, aunque hayamos probado muchas cosas sin resultado, el Señor sigue siendo una posibilidad real. Acercarnos a Él, aun con poca fuerza, puede abrir un camino nuevo.

Ser mediadores de cercanía y esperanza

La gente no solo va por sí misma; también lleva a otros hasta Jesús. Hay una fe que se vuelve servicio, que no se queda encerrada en lo personal. Este detalle es muy importante: cuando alguien experimenta el bien, naturalmente desea compartirlo. La fe auténtica no aísla, sino que genera cercanía y compromiso con el dolor ajeno.

También nosotros estamos llamados a ese gesto sencillo: acercar, acompañar, no dejar solos a quienes sufren. A veces no podemos resolver los problemas de los demás, pero sí podemos ayudarlos a no perder la esperanza. Una palabra, una presencia, una escucha atenta pueden ser el puente para que otro se sienta más cerca de Dios.

El mensaje central de este Evangelio es una llamada a la conversión confiada. Nos invita a dejar de lado la autosuficiencia y a animarnos a tocar al Señor con la fe que tengamos hoy. También nos llama a ser una Iglesia cercana, atenta a las necesidades reales, capaz de llevar consuelo sin juzgar ni exigir.

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y preguntarnos dónde necesitamos hoy acercarnos a Jesús y a quién estamos llamados a acompañar. Presentarle al Señor nuestras heridas y las de quienes amamos, y pedirle la gracia de una fe sencilla y perseverante. Que, al tocarlo con confianza, experimentemos su presencia que sana, restaura y devuelve esperanza a la vida cotidiana.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Lunes 9 de Febrero.

Primer Libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13.

En aquellos días, el rey Salomón convocó en Jerusalén a todos los ancianos y jefes de Israel, para subir allá el arca de la alianza del Señor desde Sión, la ciudad de David.

Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón para la fiesta de los tabernáculos, que se celebra el séptimo mes del año. Cuando llegaron los ancianos de Israel, unos sacerdotes cargaron el arca de la alianza, y otros, junto con los levitas, llevaron la tienda de la reunión, con todos los objetos sagrados que en ella había.

El rey Salomón y toda la comunidad de Israel inmolaron frente al arca ovejas y bueyes en tal número, que no se podían ni contar. Llevaron el arca de la alianza del Señor hasta su lugar en el santuario, el lugar santísimo, y la colocaron bajo las figuras de los querubines, de tal modo, que las alas de éstos quedaron cubriendo el arca y las varas que servían para transportarla.

Lo único que había en el arca eran las dos tablas de piedra, que Moisés colocó ahí, cuando el Señor estableció la alianza con los israelitas, a su salida de Egipto.

En cuanto los sacerdotes salieron de aquel sitio sagrado, una nube llenó el templo, y esto les impidió continuar oficiando, porque la gloria del Señor había llenado su templo. Entonces Salomón exclamó: “El Señor dijo que habitaría en una espesa nube. Por eso, Señor, la casa que te he construido con magnificencia, será tu morada”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 131, 6-7. 8-10.

Que se hallaba en Efrata nos dijeron;
de Jaar en los campos la encontramos.
Entremos en la tienda del Señor
y a sus pies, adorémoslo, postrados.
Levántate, Señor, y ven con el arca.

Levántate, Señor, ven a tu casa;
ven con el arca, poderoso auxilio.
Tus sacerdotes vístanse de gala;
tus fieles, jubilosos, lancen gritos.
Por amor a David, tu servidor,
no apartes la mirada de tu ungido.
Levántate, Señor, y ven con el arca.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesús proclamaba el Evangelio del Reino
y curaba a la gente de toda enfermedad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Lunes 9 de Febrero de 2026.

Evangelio según San Marcos 6, 53-56.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.


👉 Conozca la vida y el mensaje del santo del día de hoy


Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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