Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán
Hoy la Iglesia celebra la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral del Papa y madre de todas las iglesias del mundo. Más que un edificio, esta solemnidad nos recuerda que cada templo es signo visible de la presencia de Dios entre su pueblo.
Es un día para renovar nuestra fe, agradecer el don de la Iglesia y redescubrir que todos somos piedras vivas del templo espiritual que Cristo edifica con su amor.

Biografía y legado.
La Basílica de San Juan de Letrán fue la primera iglesia construida públicamente tras el Edicto de Milán, cuando el emperador Constantino concedió libertad de culto a los cristianos en el siglo IV. Dedicada originalmente al Santísimo Salvador, más tarde recibió también el nombre de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, y ha sido desde entonces la sede episcopal del Papa como obispo de Roma.
A lo largo de los siglos, esta basílica ha sido escenario de concilios, ceremonias y decisiones fundamentales para la historia de la Iglesia. Aunque sufrió incendios, saqueos y reconstrucciones, siempre se levantó nuevamente, como símbolo de la fe que resiste toda prueba. Su grandeza no radica solo en su belleza arquitectónica, sino en lo que representa: la unidad de la Iglesia bajo un mismo Señor.
Virtudes y enseñanzas.
Unidad en la fe y en la comunidad cristiana.
Fidelidad a la Iglesia y a sus pastores.
Espíritu de adoración y gratitud.
Renovación interior como templo del Espíritu Santo.
Reflexión final.
La Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán nos invita a mirar más allá de las paredes del templo. Somos nosotros quienes debemos ser templos vivos, moradas de Dios que irradian su amor y su luz. Cada vez que participamos en la Eucaristía, cada vez que servimos a los demás, estamos construyendo la verdadera Iglesia.
Que esta fiesta nos ayude a redescubrir el valor de pertenecer a la comunidad cristiana y a vivir nuestra fe con alegría y compromiso. Meta descripción sugerida: Celebramos la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias, símbolo de fe y unidad en Cristo.
