Evangelio De Hoy 26 de Marzo


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Jueves de la V semana de Cuaresma encontrará el Evangelio según San Juan 8, 51-59  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy.

Una palabra que promete vida verdadera

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús afirmando algo profundamente desafiante: quien acoge su palabra no conocerá la muerte en el sentido más profundo. Esta afirmación genera desconcierto y rechazo en quienes lo escuchan, porque interpretan sus palabras desde una lógica limitada, sin abrirse al sentido que Él quiere revelar.

Jesús no está negando la realidad de la muerte física, sino mostrando que hay una vida más profunda, una vida que nace de la comunión con Dios. Su palabra no es solo enseñanza; es vida que transforma desde dentro. La Cuaresma nos invita a acercarnos a esa palabra con un corazón abierto, dispuesto a descubrir en ella un camino que va más allá de lo inmediato.

La dificultad de aceptar lo que supera nuestra comprensión

Las personas que escuchan a Jesús reaccionan con incredulidad. Les cuesta aceptar que alguien pueda hablar con esa autoridad. Se quedan en sus propios esquemas, en lo que pueden controlar o entender. Esta reacción es muy humana.

También nosotros podemos experimentar esa resistencia. Cuando Dios nos habla de una manera que no encaja con nuestras expectativas, la tentación es cerrarnos. Preferimos lo que es previsible, lo que no nos cuestiona. El Evangelio nos invita a dar un paso más: confiar incluso cuando no comprendemos todo.

La fe no elimina las preguntas, pero nos ayuda a no quedarnos atrapados en ellas. Nos impulsa a seguir buscando con humildad.

Permanecer en la palabra que da sentido

Jesús insiste en la importancia de guardar su palabra. No se trata solo de escucharla de manera superficial, sino de dejar que habite en nosotros. Permanecer en su palabra implica permitir que oriente nuestras decisiones, nuestras actitudes y nuestra manera de vivir.

En la vida cotidiana, esto puede parecer sencillo, pero requiere constancia. Significa recordar lo que Dios nos ha dicho en momentos importantes, volver a esa palabra cuando llegan las dudas, apoyarnos en ella cuando el camino se vuelve incierto.

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para fortalecer esa relación con la palabra de Dios. No como una obligación, sino como una fuente de vida que nos sostiene y nos orienta.

Una invitación a confiar en la presencia de Dios

El Evangelio culmina con una afirmación que revela la identidad profunda de Jesús. Sus palabras no son solo las de un maestro más; en Él se hace presente Dios mismo. Esta revelación provoca rechazo en algunos, pero también abre el camino de la fe para quienes están dispuestos a acogerla.

El mensaje central de este Evangelio es una invitación a confiar en la palabra de Cristo. No siempre la comprenderemos plenamente, pero podemos apoyarnos en ella con confianza. Dios no habla para confundirnos, sino para guiarnos hacia la vida.

En este jueves de la quinta semana de Cuaresma, podemos preguntarnos con sinceridad: ¿qué lugar ocupa la palabra de Dios en mi vida? ¿La escucho solo ocasionalmente o dejo que realmente me transforme?

Al finalizar esta reflexión, podemos hacer un momento de silencio interior y pedirle al Señor la gracia de permanecer en su palabra. Que nos ayude a confiar más allá de nuestras dudas y a descubrir en su presencia una vida que no se agota. Que este tiempo cuaresmal nos acerque a esa vida nueva que Cristo nos ofrece, una vida llena de sentido y esperanza.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 26 de Marzo.

Libro del Génesis 17, 3-9.

Cuando Dios se le apareció, Abram se postró con el rostro en el suelo y Dios le dijo:

“Aquí estoy. Ésta es la alianza que hago contigo: Serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abraham, porque te he constituido como padre de muchas naciones.

Te haré fecundo sobremanera; de ti surgirán naciones y de ti nacerán reyes. Contigo y con tus descendientes, de generación en generación, establezco una alianza perpetua para ser el Dios tuyo y de tus descendientes. A ti y a tus descendientes les daré en posesión perpetua toda la tierra de Canaán, en la que ahora vives como extranjero; y yo seré el Dios de ustedes’’.

Después le dijo Dios a Abraham: “Cumple, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación”.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 104, 4-5. 6-7. 8-9.

Recurran al Señor y a su poder,
búsquenlo sin descanso.
Recuerdan los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Descendientes de Abrahán, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios,
y gobiernan la tierra sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Ni aunque transcurran mil generaciones,
se olvidará el Señor de sus promesas,
de la alianza pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
El Señor nunca olvida sus promesas.


Aclamación antes del Evangelio

 Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.



Evangelio de Hoy Jueves 26 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Juan 8, 51-59.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo les aseguro: el que es fiel a mis palabras no morirá para siempre”.

Los judíos le dijeron: “Ahora ya no nos cabe duda de que estás endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron, y tú dices: ‘El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre’. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”

Contestó Jesús: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de quien ustedes dicen: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró por ello”.

Los judíos le replicaron: “No tienes ni cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les respondió Jesús: “Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.

Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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