Jueves de la VII semana de Pascua.
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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Jueves de la VII semana de Pascua encontrará el Evangelio según San Juan 17, 20-26 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.

Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 21 de Mayo de 2026.
Un deseo que atraviesa el tiempo
Jesús eleva su oración pensando en quienes vendrán después. No se limita a sus discípulos inmediatos, sino que incluye a todos los que, a lo largo del tiempo, creerán. En ese gesto estamos también nosotros. No somos ajenos a esa oración; estamos dentro de ella.
Esto cambia la perspectiva. La fe no es algo aislado ni individual. Forma parte de una historia más grande, de un vínculo que nos une con otros. Cada uno camina su propio camino, pero no lo hace solo.
Reconocer esto nos ayuda a vivir la fe con mayor profundidad. No se trata solo de lo que yo creo, sino de una comunión que nos sostiene y nos conecta.
La unidad como signo visible
Jesús insiste en algo muy concreto: la unidad. No como una idea bonita, sino como un signo que se hace visible. La unidad habla, muestra, transmite.
En la vida cotidiana, esta enseñanza es muy desafiante. Las diferencias aparecen, los conflictos existen, las tensiones son reales. Sin embargo, el Evangelio no propone ignorarlas, sino atravesarlas de otra manera.
La unidad no significa pensar todos igual, sino aprender a convivir desde el respeto, la escucha y la búsqueda del bien común. Es una construcción diaria, hecha de pequeños gestos.
Donde hay división, algo se rompe. Donde hay unidad, algo se fortalece.
Un amor que se comparte
Jesús habla del amor que ha recibido y que ahora comparte. No lo guarda, no lo retiene. Lo ofrece para que otros lo vivan.
Este punto es clave. La fe no se reduce a una experiencia personal. Está llamada a expandirse, a tocar a otros, a hacerse vida en las relaciones.
En lo concreto, esto se traduce en cómo tratamos a quienes nos rodean. No siempre es fácil amar, especialmente cuando hay diferencias o heridas. Pero el Evangelio invita a dar un paso más, a no quedarnos en lo mínimo.
El amor verdadero no se impone, pero se nota.
Vivir desde una relación profunda
Jesús habla de una cercanía que transforma. No se trata solo de creer, sino de vivir en una relación que cambia la manera de mirar, de decidir, de actuar.
Cuando esa relación se vuelve real, algo se ordena por dentro. Aparece una paz distinta, una claridad que orienta, una fuerza que sostiene.
Quizás hoy la invitación sea sencilla: no vivir la fe en soledad, cuidar los vínculos y dar lugar a un amor que se haga concreto en lo cotidiano.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Jueves 21 de Mayo.
Libro de los Hechos de los Apóstoles 22, 30. 23, 6-11.
En aquellos días, el comandante, queriendo saber con exactitud de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó a los sumos sacerdotes y a todo el sanedrín, y llevando consigo a Pablo, lo hizo comparecer ante ellos.
Como Pablo sabía que una parte del sanedrín era de saduceos y otra de fariseos, exclamó: “Hermanos: Yo soy fariseo, hijo de fariseos, y me quieren juzgar porque espero la resurrección de los muertos”.
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, que ocasionó la división de la asamblea. (Porque los saduceos niegan la otra vida, sea de ángeles o de espíritus resucitados; mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Estalló luego una terrible gritería y algunos escribas del partido de los fariseos, se pusieron de pie y declararon enérgicamente: “Nosotros no encontramos ningún delito en este hombre. ¿Quién puede decirnos que no le ha hablado un espíritu o un ángel?”
El alboroto llegó a tal grado, que el comandante, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó traer a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
En la noche siguiente se le apareció el Señor a Pablo y le dijo: “Ten ánimo, Pablo; porque así como en Jerusalén has dado testimonio de mí, así también tendrás que darlo en Roma”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia;
mi vida está en sus manos.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
y con él a mi lado, jamás tropezaré.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Por eso se me alegran el corazón y el alma,
y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte,
ni dejarás que sufra yo la corrupción.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, somos uno,
a fin de que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio de Hoy Jueves 21 de Mayo de 2026.
Evangelio según San Juan 17, 20-26.
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.
Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
