Martes de la XIV semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la XIV semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 9, 32-38 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 7 de Julio de 2026.
Cuando Jesús devuelve la palabra
El Evangelio de hoy comienza con un hombre mudo, llevado ante Jesús. No puede hablar. Algo lo tiene cerrado, impedido, aislado. Y cuando Jesús lo libera, aquel hombre recupera la palabra. La multitud queda admirada porque ve algo nuevo: donde había silencio impuesto, vuelve la voz; donde había encierro, aparece vida.
Esta escena toca una realidad muy profunda. No toda mudez es física. A veces también nosotros quedamos mudos por dentro: por miedo, por dolor, por culpa, por heridas antiguas, por vergüenza, por cansancio. Hay personas que ya no logran expresar lo que sienten. Otras callan porque creen que nadie las escuchará. Otras han perdido la voz de tanto ser ignoradas.
Jesús se acerca a esas zonas cerradas. Su presencia libera la palabra verdadera, no para hablar de cualquier modo, sino para recuperar dignidad, comunicación, relación. Cuando Cristo toca el corazón, uno empieza a decir lo que necesita decir: una oración sincera, un pedido de perdón, una palabra de gratitud, una verdad guardada demasiado tiempo.
La mirada cerrada que no quiere reconocer el bien
La reacción de la multitud es de asombro, pero los fariseos responden con sospecha. Ven una liberación y, aun así, la interpretan mal. El bien está delante de sus ojos, pero su corazón no quiere reconocerlo. Cuando alguien está cerrado por dentro, incluso la luz puede resultarle molesta.
Esto también puede pasarnos. A veces Dios actúa de maneras que no esperamos, a través de personas que no elegiríamos, en situaciones que nos descolocan. Y en lugar de alegrarnos por el bien, lo cuestionamos, lo minimizamos o lo miramos con desconfianza.
El Evangelio nos llama a purificar la mirada. A saber reconocer el bien cuando aparece. A no dejar que la envidia, el prejuicio o la rigidez nos impidan alegrarnos por lo que Dios hace. Un corazón sano no necesita controlar la obra de Dios; aprende a agradecerla.
Jesús no se detiene ante la oposición
Después de esa acusación injusta, Jesús no se queda atrapado en la polémica. Sigue recorriendo ciudades y pueblos, enseñando, anunciando y sanando. Esta actitud revela una libertad enorme. No permite que la crítica lo paralice ni que la incomprensión desvíe su misión.
Cuánto necesitamos aprender esto. Muchas veces una crítica, una mala interpretación o una oposición nos quitan la paz y nos frenan. Dejamos de hacer el bien porque alguien no lo valoró, porque alguien habló mal, porque no recibimos la respuesta esperada.
Jesús nos enseña a seguir. No desde la dureza, sino desde la fidelidad. Si el bien que hacemos nace de Dios, no puede depender del aplauso ni detenerse por la resistencia de otros. La misión continúa, incluso cuando no todos comprenden.
La compasión que envía obreros
Al ver a la multitud, Jesús se conmueve porque están cansados y abatidos, como ovejas sin pastor. Esa mirada es el corazón del pasaje. Jesús no ve números, problemas o multitudes anónimas. Ve personas necesitadas de guía, consuelo y esperanza.
Luego habla de la mies abundante y de los obreros pocos. No lo dice para quejarse, sino para despertar disponibilidad. Hay mucho dolor esperando cercanía. Hay mucha gente necesitada de una palabra que levante. Hay muchas vidas que esperan signos concretos del amor de Dios.
Tal vez hoy el Señor nos pide dos cosas: dejarnos sanar la voz y ofrecer nuestra vida como respuesta. Hablar cuando hay que consolar, callar cuando una palabra puede herir, acercarnos cuando alguien está abatido, rezar para que haya más corazones disponibles.
Pidamos la gracia de mirar como Jesús. Porque cuando un corazón se deja mover por la compasión, deja de ser espectador y empieza a convertirse en obrero del Reino.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 7 de Julio.
Libro de Oseas 8, 4-7. 11-13.
Esto dice el Señor:
“Han nombrado reyes sin contar conmigo,
han escogido príncipes sin saberlo yo.
Con su oro y su plata se han hecho ídolos,
para su perdición.
Tu becerro, Samaria, es repulsivo
y mi ira arde contra él.
¿Hasta cuándo serán incapaces de purificarse
los hijos de Israel?
Un artesano ha hecho ese becerro, que no es Dios,
por eso quedará hecho trizas.
Siembran vientos y cosecharán tempestades;
su trigo no dará espigas, no producirá harina su grano,
y si la produce, los extranjeros se la comerán.
Efraín ha construido multitud de altares,
y sólo le han servido para pecar.
Aunque yo les escribiera todas mis leyes,
las ignorarían como si fueran de un extraño.
Aunque inmolen víctimas en mi honor
y coman su carne, no me dan gusto,
pues tengo presentes sus culpas
y castigaré sus pecados.
Por eso volverán a la esclavitud”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 113b, 3-4. 5-6. 7ab-8. 9-10.
Nuestro Dios está en el cielo,
y él ha hecho todo lo que quiso.
En cambio, los ídolos de los paganos son oro y plata,
son dioses hechos por artesanos.
Nosotros confiamos en el Señor.
Tienen boca, pero no hablan;
tienen ojos, pero no ven;
tienen orejas, pero no oyen;
tienen nariz, pero no huelen.
Nosotros confiamos en el Señor.
Tienen manos, pero no tocan;
tienen pies, pero no andan.
Que sean como ellos quienes los hacen
y cuantos confían en ellos.
Nosotros confiamos en el Señor.
Los hijos de Israel confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo;
los hijos de Aarón confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Nosotros confiamos en el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 7 de Julio de 2026.
Evangelio según San Mateo 9, 32-38.
En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: “Nunca se había visto nada semejante en Israel”. Pero los fariseos decían: “Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios”.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
