Evangelio De Hoy 13 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Inmaculado Corazón de María encontrará el Evangelio según San Lucas 2, 41-51 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 13 de Junio.

Un corazón que busca cuando no comprende

María y José suben a Jerusalén con Jesús, como una familia creyente que vive su fe en lo concreto. Todo parece seguir el ritmo habitual de la peregrinación, hasta que algo se rompe: Jesús no está con ellos. Lo buscan entre parientes y conocidos, pero no lo encuentran. Entonces comienza una búsqueda angustiosa.

Esta escena nos acerca mucho a María. No aparece como alguien que lo entiende todo de inmediato, sino como una madre que busca, que sufre, que se inquieta. También nosotros conocemos esa experiencia: momentos en los que parece que Jesús se nos pierde, en los que la fe no se siente clara, en los que buscamos respuestas y solo encontramos silencio.

El Inmaculado Corazón de María no es un corazón sin dolor. Es un corazón limpio, fiel, capaz de seguir buscando a Dios incluso cuando no comprende.

La angustia de una madre y la fe que permanece

Cuando finalmente encuentran a Jesús en el templo, María le habla desde el dolor de quien ha buscado con amor: ella y José estaban angustiados. Esa palabra revela la profundidad humana de la escena. María no disimula lo que siente. No cubre su preocupación con frases piadosas. Habla con verdad.

Esto también nos enseña a orar. A veces creemos que para acercarnos a Dios debemos esconder nuestra angustia, ordenar primero nuestras emociones, mostrarnos fuertes. María nos muestra otro camino: poner delante de Dios lo que realmente vivimos. La fe verdadera no niega el dolor; lo presenta con confianza.

Hay preguntas que nacen de la herida, del cansancio, de la incertidumbre. Y no por eso son falta de fe. Pueden ser el comienzo de una relación más profunda con Dios, si las vivimos sin alejarnos de Él.

Dios también sorprende a los que más lo aman

La respuesta de Jesús desconcierta. Habla de estar en las cosas de su Padre. María y José no comprenden del todo. Es una frase muy importante, porque nos recuerda que incluso quienes están más cerca de Dios deben aprender a dejarse sorprender por sus caminos.

María ama a Jesús como madre, pero también debe aprender a recibirlo como Hijo del Padre. Su maternidad no se apoya en poseer, sino en acompañar el misterio de Dios. Esto exige una fe enorme. Amar sin controlar. Cuidar sin apropiarse. Acompañar sin entender cada paso.

También nosotros necesitamos aprender esto. Muchas veces queremos que Dios actúe según nuestras expectativas. Queremos respuestas rápidas, caminos claros, seguridades inmediatas. Pero Dios no siempre se deja encerrar en nuestros planes. A veces nos conduce por caminos que desinstalan, que obligan a confiar más y controlar menos.

Guardar en el corazón lo que aún no se entiende

El Evangelio dice que María conservaba todo en su corazón. Esa imagen ilumina profundamente esta memoria. El corazón de María no descarta lo que no comprende. No rechaza el misterio. Lo guarda, lo medita, lo deja madurar.

Cuánto necesitamos aprender esa actitud. Vivimos en tiempos de respuestas rápidas, de impaciencia, de necesidad de resolverlo todo enseguida. Pero hay cosas de Dios que solo se entienden con el tiempo. Hay procesos que necesitan silencio, oración y paciencia.

Guardar en el corazón no significa acumular preocupaciones ni encerrarse en la tristeza. Significa dejar que Dios trabaje en lo profundo. Significa no abandonar la fe cuando todavía no vemos claro. Significa confiar en que, aun en lo que hoy nos desconcierta, puede haber una luz que se revelará más adelante.

Hoy podemos acercarnos al Inmaculado Corazón de María y pedirle una gracia sencilla: un corazón limpio para buscar a Jesús, humilde para aceptar sus caminos, y paciente para guardar con fe aquello que todavía no comprendemos. Porque muchas veces la santidad empieza precisamente allí: en seguir confiando cuando el corazón aún no tiene todas las respuestas.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 13 de Junio.

Libro de Isaías 61, 9-11.

La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios.

Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.


Salmo Responsorial de Hoy Primer Libro de Samuel 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd.

Mi corazón se regocija en el Señor,
tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque tu salvación me ha llenado de alegría.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

El arco de los valientes se ha quebrado,
y los vacilantes se ciñen de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
y los hambrientos dejan de fatigarse;
la mujer estéril da a luz siete veces,
y la madre de muchos hijos se marchita.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el Abismo y levanta de él.
El Señor da la pobreza y la riqueza,
humilla y también enaltece.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

El levanta del polvo al desvalido
y alza al pobre de la miseria,
para hacerlos sentar con los príncipes
y darles en herencia un trono de gloria.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que guardaba la palabra de Dios
y la meditaba en su corazón.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 13 de Junio de 2026.

Evangelio según San Lucas 2, 41-51.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”.

Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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