Memoria de San Felipe, Neri, presbítero.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de San Felipe, Neri, presbítero encontrará el Evangelio según San Marcos 10, 28-31 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 26 de Mayo de 2026.
Cuando seguir a Jesús parece una pérdida
Pedro pone en palabras algo que muchas veces también llevamos dentro: “nosotros lo hemos dejado todo”. En esa frase hay sinceridad, pero también una inquietud. Seguir al Señor no es algo decorativo. Implica renuncias, decisiones, desprendimientos, cambios de rumbo. Hay cosas que quedan atrás, seguridades que ya no sostienen igual, caminos que se abandonan para caminar por otros menos cómodos.
Eso también ocurre hoy. Tal vez no se trata de dejar redes o caminos físicos, pero sí de soltar orgullo, comodidades, hábitos que nos alejan de Dios, relaciones que no nos hacen bien, o una manera de vivir encerrada en uno mismo. Y en ciertos momentos puede aparecer la pregunta silenciosa: “¿vale la pena?”. El Evangelio de hoy no esquiva esa inquietud. La toma en serio. Jesús no ridiculiza a Pedro ni le responde con frases vacías. Le muestra que ninguna entrega hecha por amor a Dios queda estéril.
Lo que se deja no se pierde en las manos de Dios
La respuesta de Jesús es fuerte y consoladora. Habla de una recompensa abundante, de una vida ensanchada, de vínculos y bienes recibidos de un modo nuevo. No promete una existencia fácil, pero sí una fecundidad real. Quien entrega algo por el Reino no termina vacío. Dios no se deja ganar en generosidad.
Esto es muy importante para la vida espiritual. A veces pensamos que convertirnos es vivir perdiendo: perder libertad, perder placer, perder oportunidades. Pero el Señor muestra otra lógica. Cuando uno deja algo por amor verdadero, no se empobrece; se purifica. No se achica; crece. No queda solo; aprende a recibir de otra manera. Hay personas que, después de una renuncia difícil hecha por fidelidad a Dios, descubren una paz que antes no conocían. Hay quienes dejaron caminos equivocados y encontraron una vida más limpia, más serena, más libre. El Señor no siempre devuelve lo que uno imaginaba, pero da algo más hondo: una vida con sentido.
El ciento por uno no borra la cruz
Jesús agrega una expresión que no conviene suavizar: “con persecuciones”. Es decir, la promesa de Dios no elimina la dificultad. El discípulo recibe mucho, sí, pero no queda al margen de la lucha. Seguir a Cristo trae consuelo, pero también incomprensiones, momentos de soledad, cansancios y pruebas. El Evangelio no vende ilusiones. La fe no es un refugio para evitar el dolor, sino una fuerza para atravesarlo sin perder el rumbo.
Eso vuelve más verdadera la palabra de Jesús. Quien lo sigue no está firmando un contrato de comodidad. Está entrando en un camino de amor fiel. Y el amor fiel siempre cuesta algo. Cuesta perdonar cuando duele, mantenerse recto cuando otros eligen lo fácil, sostener la esperanza cuando todo parece lento. Pero justamente allí aparece la gracia. San Felipe Neri, cuya memoria celebra hoy la Iglesia, fue un hombre alegre, profundamente libre, porque entendió que la vida entregada a Dios no apaga el corazón: lo enciende. La alegría cristiana no nace de evitar la cruz, sino de saber que no la cargamos solos.
Los primeros y los últimos ante los ojos de Dios
El final del pasaje rompe nuestros esquemas: “muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros”. Dios no mira como nosotros. Nosotros medimos logros, apariencias, reconocimientos. Él mira el corazón, la fidelidad escondida, el amor silencioso, la entrega que nadie aplaude. Cuántas personas sencillas, desconocidas, que parecen pequeñas a los ojos del mundo, son enormes ante Dios por la verdad con la que viven.
Esta palabra invita a revisar nuestras motivaciones. Seguir al Señor no es buscar prestigio espiritual ni sentirse mejor que otros. Es caminar con humildad, sabiendo que todo es gracia. Hoy puede ser un buen momento para preguntarnos qué nos está costando dejar por Cristo y qué apego seguimos defendiendo demasiado. Tal vez el paso no sea gigantesco, pero sí concreto. Soltar algo, confiar un poco más, ordenar una decisión, retomar un compromiso. El Señor no promete una vida sin exigencia, pero sí una vida abundante. Y eso ya es motivo suficiente para volver a elegirlo.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 26 de Mayo.
Primera Carta de San Pedro 1, 10-16.
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes.
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
Cantemos al Señor un canto nuevo.
El Señor ha dado a conocer su victoria
Y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
Cantemos al Señor un canto nuevo.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 26 de Mayo de 2026.
Evangelio según San Marcos 10, 28-31.
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.
Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
