Evangelio De Hoy 6 de Junio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la IX semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Marcos 12, 38-44 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 6 de Junio.

La fe que se muestra y la fe que se entrega

Jesús observa dos escenas muy distintas. Por un lado, advierte sobre quienes buscan los primeros puestos, los saludos importantes y una religiosidad hecha para ser vista. Por otro, contempla a una viuda pobre que entrega casi nada a los ojos del mundo, pero mucho a los ojos de Dios. El contraste es fuerte: una fe que aparenta y una fe que se entrega.

El problema no está en ser reconocidos o en ocupar un lugar visible, sino en vivir para eso. Cuando la fe se convierte en escenario, pierde profundidad. Cuando lo religioso sirve para alimentar el orgullo, deja de ser camino hacia Dios y se vuelve una máscara. Jesús mira más allá de las formas externas. Ve lo que otros no ven: la intención, la humildad, la verdad del corazón.

Esta palabra nos invita a revisar desde dónde hacemos el bien. Si buscamos servir o ser admirados. Si damos para amar o para ser reconocidos. Si nuestra relación con Dios nace de la entrega sincera o de la necesidad de parecer correctos.

El peligro de una religiosidad sin misericordia

Jesús denuncia con fuerza a quienes aparentan piedad, pero se aprovechan de los más débiles. Esa crítica es muy seria. No basta con rezar mucho, hablar bien o mostrarse religiosos si luego el corazón no se conmueve ante el dolor del otro. Una fe sin justicia y sin misericordia se vuelve vacía.

Esto también puede suceder hoy de formas más sutiles. Podemos cumplir prácticas religiosas y, al mismo tiempo, ser duros, indiferentes o poco atentos con quienes más necesitan. Podemos hablar de Dios y no escuchar al que sufre. Podemos defender valores y olvidar la caridad.

El Evangelio nos recuerda que la verdadera espiritualidad no nos vuelve orgullosos, sino más humanos. No nos separa de los demás, sino que nos hace más sensibles. Si la oración no nos vuelve más compasivos, algo necesita ser purificado.

La pequeña moneda que pesa mucho ante Dios

La viuda del Evangelio no da una gran suma. Su ofrenda parece insignificante comparada con la de los ricos. Sin embargo, Jesús la mira de otra manera. Para Él, no cuenta solo la cantidad, sino el corazón con que se entrega. Ella da desde su pobreza. Da lo que tenía para vivir.

Esta escena es profundamente conmovedora. Dios no mide como nosotros. Nosotros vemos números, apariencias, resultados. Dios ve confianza, sacrificio, amor. Muchas veces creemos que no tenemos demasiado para ofrecer: poco tiempo, poca fuerza, poca capacidad, poca influencia. Pero cuando lo poco se entrega con amor, se vuelve grande ante Dios.

La viuda no entrega lo que le sobra. Entrega algo de sí misma. Y esa es la verdadera ofrenda que el Señor mira: una vida que confía, aun desde la fragilidad.

Dar desde la verdad del corazón

El Evangelio de hoy nos llama a una conversión sencilla y profunda. No se trata de hacer más para ser vistos, sino de amar mejor desde la verdad. Tal vez el Señor no nos pide grandes gestos, sino una entrega más sincera: un poco más de tiempo para alguien que nos necesita, una ayuda silenciosa, una oración hecha con humildad, una renuncia que nadie verá.

También nos invita a no despreciar lo pequeño. Hay gestos escondidos que sostienen el mundo: una madre que se sacrifica, un anciano que reza, alguien que perdona en silencio, una persona que comparte aun teniendo poco. Dios ve todo eso.

Hoy puede ser un buen día para preguntarnos qué estamos ofreciendo realmente. No cuánto damos, sino cuánto corazón hay en lo que damos. Que nuestra fe no sea apariencia, sino entrega. Que nuestra vida, aunque sencilla y pequeña, pueda convertirse en una ofrenda verdadera delante de Dios.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 6 de Junio.

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 4, 1-8.

Querido hermano: En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.

Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se rodearán de maestros que les halaguen el oído; se harán sordos a la verdad y sólo escucharán las fábulas.

Tú, en cambio, sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.

Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22.

Mis labios no han cesado de alabarte
y pregona tu gloria todo el día.
Señor, en la vejez no me rechaces
no me abandones, falto de energías.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.

En ti, Señor, yo seguiré confiando,
y más y más te alabará mi boca.
Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.

Tus hazañas, Señor, alabaré;
diré a todos que sólo tú eres justo.
Me enseñaste a alabarte desde niño
y seguir alabándote es mi orgullo.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.

La lealtad del Señor para conmigo
celebrará mi lira.
Al Santo de Israel, a ti, Dios mío.
cantaré con mi cítara.
Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 6 de Junio de 2026.

Evangelio según San Marcos 12, 38-44.

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.

Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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