Lunes de la XI semana del Tiempo ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XI semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 5, 38-42 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 15 de Junio de 2026.
Romper la cadena de la revancha
Jesús toca hoy una de las reacciones más espontáneas del corazón humano: devolver el mal recibido. Cuando alguien nos hiere, nos humilla o nos trata injustamente, nace casi de inmediato el deseo de responder, de equilibrar la balanza, de que el otro sienta algo de lo que nos hizo sentir. La lógica de la revancha parece justa, pero Jesús propone un camino más alto.
No está invitando a aceptar abusos ni a justificar la injusticia. Está señalando algo más profundo: si respondemos al mal con más mal, el mal sigue creciendo. La violencia, aunque parezca pequeña, se alimenta de nuestras respuestas. Una palabra dura llama a otra palabra dura. Un desprecio provoca otro desprecio. Una herida no sanada se convierte en una nueva herida.
El discípulo de Jesús está llamado a romper esa cadena. No porque sea débil, sino porque ha descubierto una fuerza distinta: la del amor que no se deja gobernar por el odio.
La mansedumbre no es debilidad
Cuando Jesús habla de poner la otra mejilla, muchos pueden entenderlo mal, como si pidiera resignación pasiva o falta de dignidad. Pero la mansedumbre cristiana no es cobardía. Es una fortaleza interior que permite no responder desde el impulso, no dejar que el agresor decida cómo vamos a actuar.
Hay una enorme libertad en no devolver golpe por golpe. Quien vive así no está diciendo que el mal está bien. Está diciendo: “No voy a permitir que el mal me transforme en alguien igual”. Esa es una victoria interior muy profunda.
Cuántas veces perdemos la paz porque sentimos la necesidad de contestar todo, defendernos de todo, ganar cada discusión. Jesús nos invita a otra libertad: la de elegir la respuesta desde Dios, no desde la herida. A veces callar puede ser más fuerte que gritar. Otras veces ceder en algo pequeño puede evitar un daño mayor. Y a veces no responder con la misma dureza abre una puerta que parecía cerrada.
Dar más de lo esperado
Jesús también habla de dar, acompañar, prestar, caminar una milla más. Son imágenes concretas que muestran un amor que no vive calculando lo mínimo. El Evangelio no propone una vida medida por la mezquindad, sino por la generosidad.
Esto nos cuestiona mucho. A menudo preguntamos: “¿Hasta dónde estoy obligado?”. Jesús cambia la pregunta: “¿Hasta dónde puede llegar tu amor?”. No se trata de dejarse usar por todos, sino de tener un corazón que no está siempre cerrado, defendido, calculando ventajas.
Hay muchas formas sencillas de caminar una milla más: escuchar un poco más a quien necesita hablar, ayudar sin esperar reconocimiento, tener paciencia cuando ya estamos cansados, responder con respeto aunque el otro no lo haga. Son gestos pequeños, pero tienen una fuerza evangélica enorme. Allí se nota si la fe bajó realmente al corazón.
Una conversión que empieza en la reacción
Tal vez la llamada más concreta de este Evangelio sea revisar nuestras reacciones. Allí se revela mucho de lo que llevamos dentro. Cómo respondemos cuando nos contradicen, cuando nos tratan mal, cuando alguien no cumple nuestras expectativas. Ese primer impulso puede mostrar heridas, orgullo, resentimientos o miedo.
Jesús no nos pide una perfección imposible de un día para otro. Nos invita a dejar que su gracia entre precisamente en esos lugares donde reaccionamos desde la dureza. La conversión no siempre empieza en grandes decisiones; a veces comienza en una respuesta más serena, en una palabra que decidimos no decir, en una ofensa que elegimos no alimentar.
Hoy puede ser un buen día para pedir un corazón más libre. Libre de revancha, libre de orgullo, libre de esa necesidad constante de devolver todo. Que el Señor nos enseñe a vencer el mal sin parecernos al mal, y a vivir con una mansedumbre que no apaga la justicia, sino que la llena de amor.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 15 de Junio.
Primer Libro de los Reyes 21, 1-16.
Nabot de Yezrael tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaria, y Ajab le dijo a Nabot: “Dame tu viña para plantar ahí una huerta, ya que está pegada a mi casa; yo te doy por ella una viña mejor o si prefieres, te pago con dinero”. Nabot le respondió a Ajab: “Dios me libre de darte la herencia de mis padres”.
Ajab se fue a su casa, triste y enfurecido, porque Nabot le había dicho: “No te daré la herencia de mis padres”. Se acostó en su cama, se volvió de cara a la pared y no quiso comer. Entonces se le acercó su esposa, Jezabel, y le dijo: “¿Por qué estás de mal humor y no quieres comer?” Él respondió: “Es que hablé con Nabot de Yezrael y le dije que me vendiera su viña o que, si prefería, yo se la cambiaría por otra mejor; pero él me respondió que no me daría su viña”.
Su esposa Jezabel, le dijo: “¿No que tú eres el rey poderoso que manda en Israel? Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot”.
Entonces ella escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y hombres principales de la ciudad en que vivía Nabot. Las cartas decían: “Promulguen un ayuno, convoquen una asamblea y sienten a Nabot en primera fila. Pongan frente a él a dos malvados que lo acusen, diciendo: ‘Ha maldecido a Dios y al rey’. Luego lo sacan fuera de la ciudad y lo apedrean hasta que muera”.
Los habitantes de la ciudad, los ancianos y los hombres principales que vivían cerca de Nabot, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito en las cartas que les había remitido. Promulgaron un ayuno y en la asamblea sentaron a Nabot en primera fila. Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a él y lo acusaron delante del pueblo, diciendo: “Nabot ha maldecido a Dios y al rey”. Luego lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. En seguida le mandaron avisar a Jezabel que Nabot había muerto apedreado.
Cuando Jezabel supo que Nabot había muerto apedreado, le dijo a Ajab: “Ve a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael, que no quiso vendértela, pues Nabot ya no vive: ha muerto”. Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, fue a tomar posesión de la viña de Nabot de Yezrael.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 5, 2-3. 5-6. 7.
Señor, oye mi voz,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis súplicas,
rey y Dios mío.
Señor, atiende a mis gemidos.
Pues tú no eres un Dios al que pudiera
la maldad agradarle,
ni el malvado es tu huésped
ni ante ti puede estar el arrogante.
Señor, atiende a mis gemidos.
Al malhechor detestas,
y destruyes, Señor, al embustero;
aborreces al hombre sanguinario
y a quien es traicionero.
Señor, atiende a mis gemidos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos
y una luz en mi sendero.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 15 de Junio de 2026.
Evangelio según San Mateo 5, 38-42.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto.
Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
