XIII Domingo Ordinario.
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XIII Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 10, 37-42 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 28 de Junio.
Amar a Cristo por encima de todo
Las palabras de Jesús en este Evangelio son exigentes. No las pronuncia para despreciar los afectos familiares ni para debilitar los vínculos más queridos. Al contrario, Jesús sabe cuánto valen un padre, una madre, un hijo, una hija. Pero justamente por eso nos muestra que ningún amor humano puede ocupar el lugar de Dios.
Cuando Jesús pide ser amado por encima de todo, no está compitiendo con nuestros seres queridos. Está ordenando el corazón. Porque cuando Dios ocupa el primer lugar, los demás amores no se destruyen; se purifican. Amar a Cristo más que a todo no significa amar menos a la familia, sino aprender a amarla mejor: sin posesión, sin egoísmo, sin dependencia desordenada, sin convertir a las personas en el centro absoluto de la vida.
Esta palabra nos invita a revisar qué ocupa realmente el primer lugar en nuestro corazón. A veces decimos que Dios es lo más importante, pero nuestras decisiones muestran otra cosa. El Señor no quiere solo un lugar decorativo en nuestra vida. Quiere ser el centro desde donde todo se ordena.
Tomar la cruz y seguir
Jesús habla también de tomar la cruz. No se refiere a buscar sufrimientos innecesarios ni a resignarse pasivamente ante cualquier dolor. Tomar la cruz significa asumir con fidelidad aquello que implica amar de verdad, seguir el bien, vivir con coherencia, aunque cueste.
Cada vida tiene cruces concretas: responsabilidades que pesan, renuncias necesarias, heridas que sanar, personas difíciles de amar, decisiones que exigen valentía. La tentación es escapar, buscar siempre lo más cómodo, evitar todo lo que nos incomoda. Pero el discípulo no sigue a Jesús solo cuando el camino es liviano. Lo sigue también cuando amar exige entrega.
La cruz, unida a Cristo, no es fracaso. Puede convertirse en camino de madurez, de purificación y de vida. Hay personas que, cargando situaciones duras con fe, se vuelven más compasivas, más humildes, más fuertes interiormente. No porque el dolor sea bueno en sí mismo, sino porque Dios puede transformar lo que entregamos con amor.
Perder la vida para encontrarla
Jesús dice que quien busca guardar su vida la perderá, y quien la pierda por Él la encontrará. Es una frase que va contra la lógica del mundo. Muchas veces pensamos que vivir bien es protegernos de todo, asegurar lo nuestro, evitar riesgos, no involucrarnos demasiado. Pero una vida encerrada en sí misma termina empobreciéndose.
Perder la vida por Cristo significa entregarla. Dar tiempo, servir, perdonar, renunciar al egoísmo, amar sin llevar tantas cuentas. Significa dejar de vivir solo para la propia comodidad y abrirse al Reino de Dios.
Y aquí aparece una gran esperanza: lo que se entrega por amor no se pierde. A los ojos de Dios, ningún gesto sincero queda vacío. Una vida ofrecida, aunque parezca pequeña o escondida, se vuelve fecunda. Quien ama de verdad descubre una alegría más profunda que la simple comodidad.
El valor de los gestos pequeños
El Evangelio termina con una imagen sencilla: un vaso de agua dado a un discípulo. Jesús valora incluso ese gesto mínimo. No todo seguimiento se expresa en grandes acciones visibles. A veces el Reino se construye en detalles pequeños, discretos, casi invisibles.
Una palabra de ánimo, una visita, una ayuda silenciosa, una escucha paciente, un favor hecho sin esperar reconocimiento. Todo eso cuenta. Dios ve lo que el mundo muchas veces no registra. Y eso consuela mucho, porque no todos podemos hacer grandes cosas, pero todos podemos amar de manera concreta.
Este domingo nos deja una llamada clara: ordenar el corazón, tomar la cruz con fidelidad y no despreciar los pequeños gestos de amor. Pidamos al Señor la gracia de ponerlo en el centro, de seguirlo sin reservas y de convertir nuestra vida cotidiana en una entrega sencilla, humilde y verdadera.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 28 de Junio.
Segundo Libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a.
Un día pasaba Eliseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa.
En una ocasión, ella le dijo a su marido: “Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos”.
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado: “¿Qué podemos hacer por esta mujer?” El criado le dijo: “Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano”. Entonces dijo Eliseo: “Llámala”. El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta.
Eliseo le dijo: “El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre,
y mi lealtad, más firme que los cielos”.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Señor, feliz el pueblo que te alaba
y que a tu luz camina,
que en tu nombre se alegra a todas horas
y al que llena de orgullo tu justicia.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Feliz, porque eres tú su honor y fuerza
y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo
y el santo de Israel es nuestro rey.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 28 de Junio.
Carta de San Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11.
Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios.
Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real,
nación consagrada a Dios,
para que proclamen las obras maravillosas
de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 28 de Junio de 2026.
Evangelio según San Mateo 10, 37-42.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.
Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
