Evangelio De Hoy 9 de Julio

.


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Jueves de la XIV semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 10, 7-15 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 9 de Julio de 2026.

Anunciar que el Reino está cerca

Jesús envía a sus discípulos con una misión clara: anunciar que el Reino de los Cielos está cerca. No les entrega primero una teoría complicada, sino una noticia de esperanza. Dios se ha acercado. Su amor no está lejos. Su misericordia puede tocar la vida concreta de las personas.

Ese anuncio sigue siendo necesario hoy. Hay muchos corazones que viven como si Dios estuviera distante, como si la fe fuera solo una costumbre o como si la esperanza ya no tuviera fuerza. Pero el discípulo está llamado a recordar, con palabras y con obras, que Dios sigue cerca.

Anunciar el Reino no significa hablar todo el tiempo de religión. Significa vivir de tal manera que otros puedan percibir algo de la cercanía de Dios: una actitud de paz, una palabra que consuela, una ayuda generosa, una presencia que no juzga sino acompaña.

Curar, levantar y liberar

Jesús no separa el anuncio de los gestos concretos. Les pide sanar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos y expulsar demonios. Es un lenguaje fuerte, lleno de signos de vida. El Reino no se anuncia solo con palabras; se hace visible cuando alguien es levantado, sanado, liberado, reintegrado.

También nosotros estamos rodeados de heridas que necesitan ser tocadas por el amor de Dios. Personas enfermas de soledad, muertas por dentro por el desánimo, excluidas por sus errores, atadas por miedos o resentimientos. No siempre podremos hacer grandes cosas, pero sí podemos ser instrumentos humildes de vida.

A veces sanar es escuchar sin apuro. Levantar es animar a quien perdió confianza. Liberar es ayudar a alguien a no quedar preso de la culpa. Reintegrar es no mirar a nadie como descartado. Allí, en gestos pequeños pero reales, el Reino se vuelve cercano.

Gratis recibieron, gratis den

Esta frase de Jesús es una de las más luminosas del pasaje. Todo lo que los discípulos llevan, primero lo han recibido. La fe, la misericordia, la llamada, la fuerza para servir: todo es gracia. Nadie puede presentarse como dueño de los dones de Dios.

Esto nos libra de dos peligros. El primero es la soberbia, creer que hacemos el bien por mérito propio y mirar a los demás desde arriba. El segundo es el cálculo, dar solo cuando conviene, cuando hay reconocimiento o cuando esperamos algo a cambio.

La gratuidad es una marca profunda del Evangelio. Quien ha sido amado sin merecerlo aprende a amar sin pasar factura. Quien ha sido perdonado muchas veces aprende a ofrecer misericordia. Quien ha recibido consuelo está llamado a consolar. La vida cristiana se vuelve fecunda cuando deja de vivir contando siempre lo que pierde y empieza a dar desde la gratitud.

Caminar ligeros y confiar en Dios

Jesús pide a sus discípulos que no lleven demasiadas seguridades. No los envía con abundancia de recursos, sino con confianza. Quiere que aprendan a depender de Dios y también de la hospitalidad que encontrarán en el camino.

Esta enseñanza toca nuestra necesidad de control. Queremos tener todo previsto, todo asegurado, todo bajo dominio. Pero la misión del Evangelio exige un corazón más libre. No irresponsable, sino libre. Capaz de caminar sin estar atado a tantas seguridades materiales o afectivas.

También les advierte que no todos recibirán el mensaje. Habrá casas abiertas y casas cerradas. El discípulo debe anunciar con paz, sin imponer, sin resentirse, sin quedarse atrapado donde no hay acogida. La fidelidad no siempre produce resultados visibles, pero nunca es inútil cuando nace del amor.

Hoy el Señor nos invita a vivir como enviados: anunciar con sencillez, servir con gestos concretos, dar gratuitamente y caminar más livianos. Tal vez el Reino se haga cercano, precisamente, cuando alguien encuentra en nosotros una presencia humilde que no busca dominar, sino llevar paz.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 9 de Julio.

Libro de Oseas 11, 1-4. 8-9.

“Cuando Israel era niño, yo lo amé,
y de Egipto llamé a mi hijo, dice el Señor.
Pero, mientras más lo llamaba,
más se alejaba de mí;
ofrecía sacrificios a los dioses falsos
y quemaba ofrendas a los ídolos.

Yo fui quien enseñó a andar a Efraín,
yo quien lo llevaba en brazos;
pero no comprendieron que yo cuidaba de ellos.

Yo los atraía hacia mí con los lazos del cariño,
con las cadenas del amor.
Yo fui para ellos como un padre,
que estrecha a su creatura
y se inclina hacia ella para darle de comer.

Mi corazón se conmueve dentro de mí
y se inflama toda mi compasión.
No cederé al ardor de mi cólera,
no volveré a destruir a Efraín,
pues yo soy Dios y no hombre,
yo soy el Santo que vive en ti
y no enemigo a la puerta’’.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 79, 2ac y3b. 15-16.

Escúchanos, pastor de Israel,
tú que estás rodeado de querubines,
manifiéstate,
despierta tu poder y ven a salvarnos.
Ven, Señor, a salvarnos.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste.
Ven, Señor, a salvarnos.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 9 de Julio de 2026.

Evangelio según San Mateo 10, 7-15.

En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: ‘Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.

No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad”.


👉 Conozca la vida y el mensaje del santo del día de hoy


Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Scroll al inicio