Beato Tomas De Kempis
El Beato Tomás de Kempis fue sacerdote, canónigo regular y uno de los grandes maestros de la espiritualidad cristiana. Es recordado especialmente como autor de La imitación de Cristo, una obra que ha acompañado durante siglos la vida interior de innumerables fieles.
Su memoria nos invita a buscar una fe más profunda, humilde y práctica, centrada no en las apariencias, sino en el seguimiento sincero de Jesús.

Biografía y legado
Tomás de Kempis nació hacia 1379 o 1380 en Kempen, cerca de Colonia, en la actual Alemania. Su nombre está unido a su lugar de origen: “de Kempis” significa “de Kempen”. Desde joven mostró inclinación al estudio, a la oración y a la vida recogida.
Siendo adolescente fue enviado a Deventer, en los Países Bajos, donde entró en contacto con el ambiente espiritual de los Hermanos de la Vida Común y la llamada Devotio Moderna. Este movimiento buscaba renovar la vida cristiana desde la oración, la lectura espiritual, la humildad, la vida interior y el cumplimiento fiel de los deberes cotidianos.
Más tarde ingresó en la comunidad de los canónigos regulares de Windesheim, en el monasterio de Monte Santa Inés, cerca de Zwolle. Allí vivió durante décadas una existencia escondida, marcada por la oración, la copia de manuscritos, la formación de los jóvenes religiosos y el servicio comunitario.
Su nombre quedó especialmente unido a La imitación de Cristo, una de las obras devocionales más leídas de la tradición cristiana. Este libro no busca impresionar con teorías complicadas, sino enseñar el camino humilde de seguir a Jesús: despreciar la vanidad, amar el silencio, combatir el amor propio, aceptar la cruz y buscar a Dios por encima de todo.
Tomás de Kempis murió en 1471. Aunque algunos datos históricos sobre su fecha exacta de muerte y su reconocimiento litúrgico presentan variantes según las fuentes, su influencia espiritual es indiscutible. Su legado sigue vivo cada vez que un cristiano vuelve a lo esencial: conocer a Cristo, imitarlo y vivir con humildad delante de Dios.
Virtudes y enseñanzas
Vida interior profunda.
Tomás de Kempis comprendió que la fe no puede quedarse en lo exterior. El corazón necesita silencio, oración y examen sincero delante de Dios. Su ejemplo nos invita a cuidar el alma, a no vivir dispersos y a buscar momentos de encuentro verdadero con el Señor.
Humildad cristiana.
La imitación de Cristo insiste una y otra vez en la humildad. Tomás sabía que el orgullo puede esconderse incluso en las cosas religiosas. Su enseñanza nos recuerda que no somos más santos por ser admirados, sino por amar a Dios con sencillez y obediencia.
Amor a Cristo como centro de la vida.
Su espiritualidad está centrada en Jesús. No propone una religiosidad vacía, sino una relación viva con Cristo, modelo de mansedumbre, pobreza, obediencia y amor. Imitar a Cristo significa dejar que su Evangelio transforme nuestras palabras, decisiones y afectos.
Desapego de la vanidad.
Tomás de Kempis conocía bien la fragilidad del corazón humano. Por eso enseñó a no poner la confianza en los honores, la fama, las riquezas ni la opinión ajena. Su vida nos invita a buscar lo eterno y no quedar atrapados en lo que pasa.
Fidelidad en lo escondido.
No fue un hombre de grandes cargos públicos ni de fama inmediata. Su santidad se manifestó en la vida cotidiana del monasterio, en la escritura, la oración y el servicio silencioso. Nos recuerda que Dios mira con amor las fidelidades pequeñas y ocultas.
Oración al Beato Tomas De Kempis
Beato Tomás de Kempis,
maestro de vida interior,
enséñanos a buscar a Cristo
con humildad, silencio y fe.
Tú que escribiste sobre el camino
de imitar al Señor cada día,
ayúdanos a dejar la vanidad
y a vivir según el Evangelio.
Tú que amaste la oración,
la lectura espiritual y la vida escondida,
alcanza para nosotros un corazón sencillo,
libre del orgullo y unido a Dios.
Ruega por nosotros, Tomás de Kempis,
para que sigamos a Jesús con fidelidad,
carguemos la cruz con esperanza
y busquemos solo la gloria del Señor. Amén.
Oración en Video al Beato Tomas De Kempis
Reflexión Final
Tomás de Kempis nos recuerda que la vida cristiana comienza en el corazón. Podemos hacer muchas cosas, hablar mucho de Dios y conocer muchas ideas, pero si el alma no se convierte, todo queda incompleto. Su espiritualidad nos llama a volver a lo esencial: amar a Cristo, escucharlo y seguirlo con humildad.
Su mensaje es muy actual. Vivimos rodeados de ruido, opiniones, comparaciones y deseos de reconocimiento. La imitación de Cristo nos enseña otro camino: el silencio interior, la sobriedad, la paciencia, el dominio de uno mismo y la búsqueda de Dios por encima de la aprobación humana.
También nos invita a leer más espiritualmente. Un buen libro puede acompañar una conversión, iluminar una decisión y sostener el alma en tiempos difíciles. Tomás de Kempis nos muestra que la palabra escrita, cuando nace de la oración, puede seguir dando fruto durante siglos.
Pidamos la gracia de vivir una fe menos superficial. Que no nos contentemos con parecer cristianos, sino que deseemos ser verdaderamente de Cristo. Imitar al Señor no es una idea piadosa más: es el camino diario de la santidad.
