Evangelio De Hoy 26 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la XXV semana del Tiempo Ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 9, 43-45 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 26 de Septiembre.

El asombro ante las obras de Jesús

El Evangelio nos presenta a la gente maravillada por todo lo que Jesús hacía. Han visto signos, curaciones, gestos de poder y misericordia. Hay admiración, sorpresa, entusiasmo. La grandeza de Dios se manifiesta delante de ellos.

También nosotros podemos experimentar momentos así: cuando vemos una gracia, una respuesta inesperada, una situación que se ordena, una persona que cambia, una ayuda que llega a tiempo. Son momentos en los que el corazón se abre al asombro y reconoce que Dios actúa.

Pero Jesús no deja que sus discípulos se queden solo en la admiración exterior. Mientras todos están maravillados, les dirige una palabra más profunda y difícil. Quiere que escuchen algo que no coincide con el entusiasmo del momento.

Guarden bien estas palabras

Jesús les dice: “Guarden bien estas palabras”. Es una expresión fuerte. No quiere que lo escuchen de manera superficial. Les pide atención, memoria, profundidad. Hay palabras de Dios que necesitan ser guardadas antes de ser entendidas.

A veces el Señor también nos dice cosas que no comprendemos enseguida. Una enseñanza que nos cuesta aceptar, una situación que nos desconcierta, una llamada interior que todavía no sabemos cómo vivir. La fe no siempre entiende todo en el momento. Pero puede guardar, esperar, rumiar, dejar que la Palabra vaya iluminando poco a poco.

María vivió así muchas veces: guardando en el corazón lo que todavía no comprendía del todo. Esa actitud también es necesaria para nosotros. No todo se resuelve con respuestas rápidas. Algunas palabras de Jesús maduran en silencio, especialmente las que hablan de cruz, entrega y confianza.

El Hijo del hombre será entregado

En medio del asombro general, Jesús anuncia que será entregado en manos de los hombres. Es un contraste muy fuerte. Mientras la gente admira su poder, Él habla de vulnerabilidad. Mientras muchos ven grandeza, Él anuncia entrega. Mientras esperan triunfo visible, Él revela el camino de la cruz.

Esto desconcierta porque nosotros también preferimos un Jesús siempre victorioso según nuestros criterios: fuerte, exitoso, reconocido, capaz de evitar todo sufrimiento. Pero el Señor muestra que su amor no se manifiesta solo en milagros, sino también en la entrega hasta el extremo.

La cruz no niega la grandeza de Jesús; la revela de otra manera. Su poder más profundo no está en imponerse, sino en amar hasta dar la vida. Y esto cambia nuestra manera de entender la fe. Seguir a Cristo no es buscar solo momentos de consuelo, sino aprender a confiar también cuando el camino pasa por entrega, sacrificio o incomprensión.

El miedo a preguntar

Los discípulos no entendían lo que Jesús decía, y tenían miedo de preguntarle. Esta frase es muy humana. A veces también nosotros no entendemos, pero no preguntamos. Nos da miedo mirar de frente ciertas verdades, miedo a que Dios nos pida algo, miedo a descubrir que el camino no será como imaginábamos.

Sin embargo, la fe crece cuando nos animamos a llevar nuestras preguntas a Jesús. No hace falta comprender todo para acercarnos. Podemos decirle: “Señor, no entiendo; enseñame”. Esa oración humilde abre más camino que el silencio cerrado por temor.

Hoy podemos pedir la gracia de no quedarnos solo en el asombro fácil ni huir de las palabras difíciles del Evangelio. Que sepamos guardar en el corazón lo que todavía no entendemos, mirar la cruz sin escándalo y acercarnos a Jesús con nuestras preguntas. Porque incluso cuando no comprendemos el camino, Él sigue conduciendo nuestra vida hacia una esperanza más grande.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 26 de Septiembre

Libro de Eclesiastico 11, 9-10. 12, 1-8.

Alégrate, joven, durante tu juventud,
disfruta de corazón tus años jóvenes.
Sigue el camino que te indique el corazón
y lo que deleita a tus ojos.
Pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas.
Aleja de tu corazón la tristeza
y de tu cuerpo el sufrimiento;
pero recuerda que los placeres de la juventud
son cosas que se acaban.

Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes,
antes de que vengan los días amargos
y se te echen encima los años en que dirás:
“No hallo gusto en nada”.
Antes de que se nuble la luz del sol,
la luna y las estrellas,
y retornen las nubes tras la lluvia.

Cuando tiemblen los guardias de la casa
y se dobleguen los valientes.
Cuando las que muelen sean pocas y dejen de trabajar
y las que miran por las ventanas se queden ciegas.
Cuando las puertas de la calle se cierren
y se apague el ruido del molino.
Cuando enmudezca el canto de las aves
y cesen todas las canciones.
Cuando den miedo las alturas
y los peligros del camino.

Cuando florezca el almendro
y se arrastre la langosta
y no dé gusto la alcaparra,
porque el hombre se va a su eterna morada
y circulan por la calle los dolientes.

Antes de que se rompa el cordón de plata,
antes de que se quiebre la lámpara de oro,
antes de que se haga añicos el cántaro junto a la fuente,
antes de que se caiga la polea dentro del pozo,
antes de que el polvo vuelva a la tierra, a lo que era,
y el espíritu vuelva a Dios, que es quien lo ha dado.

Todas las cosas, absolutamente todas,
dice Cohélet, son vana ilusión.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17.

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años son para ti como un dia
que ya pasó; como una breve noche
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Nuestra vida es tan breve como un sueño;
semejante a la hierba.
que despunta y florece en la mañana
y por la tarde se marchita y se seca.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Enséñanos a ver lo que es la vida
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tu eres, Señor, nuestro refugio.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Que el Señor bondadoso nos ayude
y dé prosperidad a nuestras obras.
Tu eres, Señor, nuestro refugio.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 26 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 9, 43-45.

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: “Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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