Evangelio De Hoy 12 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Sábado de la XXIII semana del Tiempo Ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 6, 43-49 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 12 de Septiembre.

El fruto revela la raíz

Jesús habla de árboles y frutos. Un árbol bueno no da frutos malos, y un árbol dañado no puede dar frutos buenos. La imagen es sencilla, pero llega al corazón: lo que aparece por fuera nace de algo más profundo. Las palabras, las reacciones, las decisiones y los gestos cotidianos revelan qué está creciendo dentro de nosotros.

A veces queremos cambiar solo lo visible: controlar una respuesta, mejorar una apariencia, evitar que otros noten nuestro malestar. Pero Jesús mira la raíz. Sabe que una vida verdaderamente buena no nace solo de esfuerzos exteriores, sino de un corazón que se deja sanar y formar por Dios.

Esto nos invita a preguntarnos qué frutos estamos dando. Tal vez hay palabras duras, impaciencias, juicios rápidos, indiferencias, resentimientos que vuelven. No para desanimarnos, sino para reconocer que el Señor quiere trabajar más hondo. Cuando el fruto no es bueno, la solución no es maquillar la rama, sino cuidar la raíz.

El tesoro escondido del corazón

Jesús dice que el hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro de su corazón, y el hombre malo saca cosas malas de lo que lleva dentro. La boca habla de lo que abunda en el corazón. Esta frase nos ayuda a mirar nuestras palabras con más seriedad.

Las palabras no son algo menor. Pueden levantar o hundir, sanar o herir, acercar o dividir. Muchas veces decimos “se me escapó”, pero lo que se escapa suele revelar algo que estaba guardado: una herida, una envidia, una dureza, un miedo, una falta de perdón.

Por eso necesitamos preguntarnos qué estamos acumulando dentro. Si alimentamos el corazón con resentimiento, comparación y queja, tarde o temprano eso saldrá. Si lo alimentamos con oración, gratitud, misericordia y verdad, también eso dará fruto. Nadie da desde un corazón vacío. Lo que cuidamos por dentro termina apareciendo por fuera.

Decir “Señor” no alcanza

Jesús hace una pregunta directa: ¿por qué me llaman “Señor, Señor” y no hacen lo que digo? Es una palabra fuerte contra una fe solo de labios. No basta nombrar a Jesús, admirarlo o invocarlo si después su palabra no orienta nuestras decisiones.

La fe verdadera se prueba en la obediencia concreta. No una obediencia fría o servil, sino una confianza que toma en serio lo que el Señor enseña. Perdonar cuando cuesta. Decir la verdad con caridad. Amar sin vivir calculando. No juzgar con soberbia. Construir la vida sobre su Palabra.

Podemos saber muchas cosas de Dios y, sin embargo, resistirnos a vivirlas. Podemos llamar a Jesús “Señor” y seguir obedeciendo más al orgullo, al miedo, al dinero, al enojo o a la comodidad. Por eso esta pregunta no busca condenarnos, sino despertarnos. Jesús quiere un corazón unido, donde la palabra y la vida no caminen separadas.

Construir sobre roca

La última imagen es la de dos casas. Una está construida sobre roca; la otra, sobre tierra sin fundamento. Mientras todo está tranquilo, quizá parecen parecidas. Pero cuando llega la crecida del río, se revela la diferencia. La tormenta muestra sobre qué estaba apoyada cada vida.

También nosotros construimos todos los días. Cada decisión es un ladrillo. Cada hábito es parte del fundamento. Cada acto de fe, de amor, de perdón y de verdad fortalece la casa interior. Pero si construimos solo sobre emociones pasajeras, apariencias, seguridades humanas o conveniencias, tarde o temprano la vida se vuelve frágil.

La roca es escuchar la palabra de Jesús y ponerla en práctica. No escuchar solamente, no emocionarse un momento, no repetir frases bonitas, sino vivirla. Esa es la casa que puede resistir.

Pidamos al Señor un corazón bueno, capaz de dar frutos buenos. Que purifique nuestras raíces, ordene nuestro tesoro interior y haga coherente nuestra fe. Que no lo llamemos Señor solo con los labios, sino con una vida construida sobre la roca firme de su Palabra.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Sábado 12 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 10, 14-22.

Queridos hermanos: Huyan de la idolatría. Me dirijo a ustedes como a hombres sensatos; ustedes mismos juzguen lo que voy a decir: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.

Consideren al pueblo de Israel: ¿no es cierto que los que comen de la víctima sacrificada en el altar quedan unidos a él? Con esto no quiero decir que el ídolo represente algo real, ni que la carne ofrecida a los ídolos tenga algún valor especial. Lo que quiero decir es que, cuando los paganos ofrecen sus sacrificios, se los ofrecen a los demonios y no a Dios.

Ahora bien, yo no quiero que ustedes se asocien con los demonios. No pueden beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios. ¿O queremos provocar acaso la indignación del Señor creyéndonos más poderosos que él?


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 115, 12-13. 17-18.

¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el caliz de salvación,
e invocaré el nombre del Señor.
Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré el nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo.
Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Sábado 12 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 6, 43-49.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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