Evangelio De Hoy 22 de Octubre

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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Jueves de la XXIX semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 12, 49-53 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 22 de Octubre

Carta de San Pablo a los Efesios 3, 14-21.

Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.

A él, que, con su poder que actúa eficazmente en nosotros, puede hacer infinitamente más de lo que le pedimos o entendemos, le sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades y por todos los siglos. Amén.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 32, 1-2. 4-5. 10ab y 11.

Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Los proyectos de Dios duran por siempre
los planes de su amor, todos los siglos.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 22 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 12, 49-53.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Antes de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 22 de Octubre de 2026

Un fuego que viene a transformar

Jesús habla de un fuego que ha venido a traer a la tierra y expresa su deseo de que ya esté encendido. No se refiere a un fuego de destrucción, sino a la fuerza de Dios que purifica, ilumina y transforma.

El fuego cambia aquello que toca. Da calor, alumbra en la oscuridad y también consume lo que ya no sirve. Así actúa la presencia de Cristo cuando entra de verdad en una vida. No viene solamente a tranquilizarnos, sino también a movernos, a sacarnos de la comodidad, a quemar egoísmos, mentiras, resentimientos y todo aquello que impide amar con libertad.

A veces queremos una fe que consuele, pero que no incomode demasiado. Jesús, en cambio, propone una vida capaz de dejarnos transformar. Su amor consuela, pero también purifica. Su palabra sostiene, pero también cuestiona. El fuego del Evangelio no nos deja exactamente donde estábamos.

Una decisión que compromete la vida

Jesús habla también de un bautismo que debe recibir y del peso que siente hasta que llegue a cumplirse. Está mirando hacia su entrega, hacia la cruz, hacia el amor llevado hasta el final.

Esto muestra que su camino no es superficial. Jesús no anuncia desde lejos una verdad cómoda; Él mismo se entrega por aquello que anuncia. Su vida entera queda comprometida con la voluntad del Padre.

También nuestra fe necesita pasar de las buenas intenciones a decisiones concretas. Hay momentos en los que seguir a Cristo implica renunciar a algo, sostener una convicción, pedir perdón, cambiar una conducta o aceptar un camino difícil por fidelidad.

La conversión auténtica siempre cuesta algo. Pero ese costo no es pérdida inútil. Es el precio de una libertad más profunda.

Una paz que no significa comodidad

Las palabras de Jesús sorprenden cuando afirma que no ha venido simplemente a traer paz, sino división. ¿Cómo comprender esto si tantas veces lo escuchamos hablar de paz?

Jesús no está promoviendo conflictos ni enfrentamientos. La división aparece porque su palabra obliga a tomar posición. La verdad puede separar cuando algunos la aceptan y otros la rechazan. La fidelidad puede generar tensión cuando alguien decide dejar una conducta, no participar de una injusticia o vivir de otra manera.

A veces, incluso dentro de una familia, seguir a Cristo puede producir incomprensión. Una persona empieza a cambiar, intenta vivir con mayor coherencia, deja ciertas costumbres o toma decisiones que otros no entienden.

La paz cristiana no consiste en evitar todo conflicto a cualquier precio. No es callar siempre para que nadie se moleste. Es vivir reconciliados con Dios y buscar la verdad con caridad, aunque a veces eso nos coloque en una posición incómoda.

Que el fuego permanezca encendido

El gran peligro no es que el Evangelio sea exigente, sino acostumbrarnos a él hasta que deje de tocarnos. Podemos escuchar muchas veces las palabras de Jesús y seguir viviendo igual, como si el fuego se hubiera apagado.

Por eso conviene preguntarnos qué necesita ser purificado hoy. Tal vez una relación alimentada por el rencor, una costumbre que sabemos que nos hace mal, una comodidad que nos vuelve indiferentes, una decisión que seguimos postergando.

No hace falta buscar conflictos ni demostrar nada a nadie. La verdadera transformación comienza dentro. Cuando el fuego de Cristo arde en el corazón, se vuelve más fuerte el deseo de amar, servir, perdonar y vivir con verdad.

Pidamos al Señor que encienda nuevamente ese fuego en nosotros. Que no busquemos una fe cómoda, sino una fe viva. Que sepamos mantener la paz sin negociar la verdad, amar sin renunciar a la fidelidad y dejarnos transformar por un Evangelio que no destruye la vida, sino que la purifica para hacerla más libre y más plena.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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