Evangelio De Hoy 29 de Septiembre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael encontrará el Evangelio según Juan 1, 47-51 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 29 de Septiembre de 2026

Jesús ve lo que hay en el corazón

El Evangelio nos presenta a Natanael acercándose a Jesús. Antes de que él diga algo importante, Jesús ya lo conoce. Lo llama un israelita sin doblez, alguien transparente, sincero, sin engaño. Natanael se sorprende y pregunta cómo puede conocerlo.

Esta escena nos recuerda que Jesús no mira como nosotros miramos. Nosotros vemos gestos, palabras, apariencias, historias incompletas. Él ve el corazón. Conoce nuestras búsquedas, nuestras dudas, nuestras heridas, nuestros deseos más verdaderos y también nuestras resistencias.

Esto puede llenarnos de consuelo. No estamos escondidos para Dios. Incluso aquello que nadie conoce, aquello que no sabemos expresar, está bajo su mirada. Y su mirada no es para humillarnos, sino para llamarnos a una relación más profunda. Jesús ve la verdad de Natanael y, al verla, lo invita a creer.

Te vi debajo de la higuera

Jesús le dice a Natanael que lo vio antes, debajo de la higuera. Esa frase toca algo íntimo. No sabemos exactamente qué vivía Natanael en ese momento, pero para él fue suficiente. Comprendió que Jesús había entrado en un lugar secreto de su vida.

Todos tenemos una “higuera” interior: espacios de silencio, preguntas que no contamos, luchas que otros no ven, momentos de soledad, deseos de encontrar sentido, oraciones escondidas, lágrimas que quedaron solo ante Dios. El Señor nos ve allí.

A veces pensamos que Dios solo mira lo grande, lo visible, lo religioso. Pero Jesús también nos ve en lo escondido. Nos ve cuando buscamos sin saber bien cómo rezar. Nos ve cuando queremos creer y nos cuesta. Nos ve cuando tratamos de seguir adelante en silencio. Esa mirada puede despertar la fe, como despertó la confesión de Natanael.

Verán el cielo abierto

Jesús promete algo mayor: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. Es una imagen llena de luz. En Jesús, el cielo ya no está cerrado. Dios se comunica con la humanidad. La distancia queda atravesada por una presencia viva.

En la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, esta imagen adquiere una belleza especial. Los ángeles nos recuerdan que la historia visible no agota la realidad. Dios cuida, envía, combate el mal, anuncia su voluntad y acompaña los caminos de sus hijos.

Miguel nos recuerda que el mal no tiene la última palabra y que Dios defiende a los suyos. Gabriel nos recuerda que Dios habla, llama y confía misiones. Rafael nos recuerda que Dios guía y sana en los caminos de la vida. Los arcángeles no ocupan el lugar de Cristo; nos conducen a reconocerlo como centro, como aquel en quien el cielo se abre para nosotros.

Una fe que reconoce y adora

Natanael responde confesando a Jesús como Hijo de Dios y Rey de Israel. Pasó de la sorpresa al reconocimiento, de la duda inicial a una fe que se arrodilla interiormente ante el misterio. Jesús le muestra que verá cosas mayores, porque la fe siempre abre a una profundidad nueva.

También nosotros somos invitados a reconocer a Cristo en medio de lo cotidiano. No siempre por señales espectaculares, sino por esa certeza humilde de sabernos vistos, llamados y acompañados por Dios. La vida cristiana no consiste en caminar solos. El Señor nos precede, nos conoce, nos envía ayuda y nos abre el cielo por medio de su Hijo.

Pidamos hoy un corazón sin doblez, sincero ante Dios. Que los santos arcángeles nos ayuden a combatir el mal con confianza, a escuchar la voz del Señor con disponibilidad y a caminar bajo su cuidado. Y que, como Natanael, podamos reconocer en Jesús al Hijo de Dios, el puente vivo entre el cielo y la tierra.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Martes 29 de Septiembre.

Libro de Daniel 7, 9-10. 13-14.

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
Vi que colocaban unos tronos
y un anciano se sentó.
Su vestido era blanco como la nieve,
y sus cabellos, blancos como lana.

Su trono, llamas de fuego,
con ruedas encendidas.
Un río de fuego brotaba delante de él.
Miles y miles lo servían,
millones y millones estaban a sus órdenes.
Comenzó el juicio y se abrieron los libros.

Yo seguí contemplando en mi visión nocturna
y vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
que venía entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
y fue introducido a su presencia.

Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
Y todos los pueblos y naciones
de todas las lenguas lo servían.
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
y su reino jamás será destruido.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5.

De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles,
te adoraremos en tu templo.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Señor, te damos gracias
por tu lealtad y por tu amor:
Siempre que te invocamos nos oíste
y nos llenaste de valor.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Que todos los reyes de la tierra te reconozcan,
al escuchar tus prodigios.
Que alaben tus caminos,
porque tu gloria es inmensa.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos,
servidores fieles que cumplen su voluntad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 29 de Septiembre de 2026.

Evangelio según San Juan 1, 47-51.

En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera.

Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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