San Josemaría Escrivá
San Josemaría Escrivá fue un sacerdote español, fundador del Opus Dei y gran predicador de la santidad en la vida ordinaria. La Iglesia lo recuerda el 26 de junio como un santo que enseñó a buscar a Dios en el trabajo, en la familia, en las responsabilidades diarias y en las pequeñas cosas hechas con amor.
Su vida nos recuerda que la santidad no está reservada solo a unos pocos, sino que todos los cristianos están llamados a amar a Dios en medio del mundo.

San Josemaría Escrivá, Biografía y legado.
El santo de hoy nació en Barbastro, España, el 9 de enero de 1902, en una familia cristiana. Desde joven experimentó el sufrimiento y la incertidumbre, especialmente por las dificultades económicas de su familia y por la muerte de algunas de sus hermanas siendo niñas. Estos acontecimientos fueron formando en él una mirada profunda sobre la vida, la confianza en Dios y el valor de la fe en medio de las pruebas.
Fue ordenado sacerdote en 1925. Desde el comienzo de su ministerio mostró gran celo por las almas, cercanía con los pobres, atención a los enfermos y deseo de servir a la Iglesia con fidelidad. En 1928 comprendió con claridad la misión que Dios le confiaba: recordar a todos los cristianos que pueden buscar la santidad en las tareas ordinarias de cada día. Así nació el Opus Dei.
Su mensaje fue sencillo y profundo: el trabajo, la familia, el estudio, la vida profesional y las responsabilidades comunes pueden convertirse en camino de encuentro con Dios si se realizan con amor, rectitud de intención y espíritu de servicio. Esta enseñanza ayudó a muchos fieles laicos a descubrir que no necesitaban apartarse del mundo para ser santos, sino vivir cristianamente dentro de él.
San Josemaría escribió obras espirituales, predicó, formó a muchas personas y viajó por distintos países para hablar de Dios, de la oración, de la Eucaristía, de la Virgen María y de la santificación del trabajo. Murió en Roma el 26 de junio de 1975. Su legado sigue vivo en muchas personas que desean vivir su fe con coherencia en medio de la vida cotidiana.
Virtudes y enseñanzas.
Santidad en la vida ordinaria.
San Josemaría enseñó que la santidad no está solo en acciones extraordinarias. También se encuentra en levantarse cada día con amor a Dios, trabajar bien, cuidar la familia, cumplir los deberes, tratar con caridad a los demás y ofrecer a Cristo las pequeñas tareas diarias. Esta enseñanza es muy valiosa para los fieles que viven ocupados entre trabajo, hogar y responsabilidades.
Santificación del trabajo.
Una de sus enseñanzas más conocidas fue que el trabajo puede ser oración. No se trata solo de hacer muchas cosas, sino de hacerlas bien, con amor, honestidad y espíritu de servicio. San Josemaría nos recuerda que el cristiano no debe separar la fe de su vida laboral. También en el escritorio, en el taller, en la escuela, en el campo, en el comercio o en la casa se puede agradar a Dios.
Filiación divina.
San Josemaría insistía en que los cristianos deben saberse hijos de Dios. Esta verdad da paz, confianza y fortaleza. Quien sabe que Dios es Padre no vive dominado por el miedo ni por la tristeza. Puede atravesar dificultades, pero sabe que no está solo. Esta conciencia de ser hijos de Dios fue una de las raíces más profundas de su vida espiritual.
Amor a la Iglesia y al Papa.
Vivió con una profunda fidelidad a la Iglesia. Enseñó a rezar por el Papa, a amar la doctrina católica y a servir con espíritu de unidad. Su ejemplo recuerda que un verdadero cristiano no vive la fe a su manera, aislado de la Iglesia, sino unido a ella con obediencia, gratitud y amor.
Devoción a la Virgen María.
San Josemaría tuvo una gran confianza en la Madre de Dios. Acudía a ella con sencillez filial y animaba a otros a tratarla como Madre. Su devoción mariana no era algo superficial, sino un camino para acercarse más a Jesús. Nos enseña que quien camina de la mano de María encuentra ayuda, consuelo y protección en la vida cristiana.
Oración a San Josemaría Escrivá.
San Josemaría Escrivá,
sacerdote fiel y apóstol de la vida ordinaria,
enséñanos a buscar a Dios
en el trabajo y en cada deber diario.
Tú que predicaste la santidad
en medio del mundo,
ayúdanos a vivir con fe
nuestras tareas, alegrías y sacrificios.
Tú que amaste a la Iglesia
y confiaste siempre en la Virgen María,
alcánzanos fidelidad, alegría
y corazón de hijos de Dios.
Ruega por nosotros, San Josemaría,
para que santifiquemos nuestro trabajo,
sirvamos con amor a los demás
y vivamos siempre unidos a Cristo. Amén.
Oración en Video a San Josemaría Escrivá.
Reflexión Final.
San Josemaría Escrivá nos recuerda que Dios no está lejos de la vida diaria. Muchas veces buscamos al Señor solo en momentos especiales, pero él enseñó que también podemos encontrarlo en lo común: en el trabajo bien hecho, en una conversación amable, en una tarea doméstica, en el cuidado de la familia o en una dificultad ofrecida con amor.
Su mensaje es especialmente valioso para los fieles laicos. No todos están llamados a dejar el mundo para consagrarse en un convento, pero todos están llamados a vivir santamente. San Josemaría mostró que la vida común, cuando se vive con fe, puede convertirse en altar, oración y camino de santidad.
Hoy su ejemplo invita a revisar cómo vivimos nuestras ocupaciones. ¿Trabajamos solo por obligación, por dinero o por reconocimiento? ¿O intentamos ofrecer cada jornada a Dios? San Josemaría nos anima a transformar lo ordinario en algo santo, a vivir con alegría de hijos de Dios y a recordar que cada día, por sencillo que parezca, puede acercarnos más al Señor.
