Evangelio De Hoy 6 de Agosto

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Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, día de la Fiesta de la Transfiguración del Señor encontrará el Evangelio según San Mateo 17, 1-9 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.



Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 6 de Agosto de 2026.

Subir al monte con Jesús

Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva a un monte alto. No van solos ni llegan allí por iniciativa propia. Es Jesús quien los aparta, quien los conduce a un lugar donde podrán ver algo que no se percibe en el ruido del camino.

El monte, en la Biblia, suele ser lugar de encuentro, de silencio, de revelación. También nosotros necesitamos esos espacios donde la vida se detiene un poco y el corazón puede mirar con más claridad. No siempre se trata de ir físicamente lejos. A veces subir al monte significa apartarse de la dispersión, apagar un ruido, entrar en oración, mirar la propia vida delante de Dios.

Los discípulos ven a Jesús de una manera nueva. El mismo Maestro con quien caminaban, comían y hablaban cada día se muestra lleno de luz. Esto nos recuerda que, muchas veces, lo más profundo de Dios está escondido en lo cotidiano. Hace falta dejarse llevar por Jesús para descubrir quién es realmente.

Una luz en medio del camino hacia la cruz

La Transfiguración no ocurre como un momento aislado. Jesús está caminando hacia Jerusalén, hacia la pasión. Antes de que sus discípulos vean su rostro desfigurado por el dolor, les permite contemplar su rostro iluminado por la gloria. Les regala una luz para sostenerlos cuando llegue la oscuridad.

También nosotros necesitamos luces así. Momentos en los que Dios nos permite experimentar su cercanía, una paz inesperada, una palabra que sostiene, una certeza interior, una gracia que nos ayuda a seguir. No son regalos para quedarnos instalados en ellos, sino para recordar, en las horas difíciles, que la cruz no tiene la última palabra.

Cuando atravesamos pruebas, cansancios o incertidumbres, es fácil olvidar las luces recibidas. El miedo nos hace pensar que todo es noche. Pero la Transfiguración nos enseña que la gloria de Dios puede estar presente incluso antes del sufrimiento, sosteniendo silenciosamente el camino.

Este es mi Hijo amado: escúchenlo

En medio de la nube se escucha la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. Esa es la clave del pasaje. No basta admirar la luz. No basta emocionarse con lo extraordinario. El Padre nos señala a Jesús y nos pide escucharlo.

Escuchar a Cristo significa dejar que su palabra tenga autoridad sobre nuestras decisiones. No solo oírla cuando consuela, sino también cuando corrige, cuando pide perdón, cuando llama a cargar la cruz, cuando invita a servir, cuando nos saca de la comodidad.

Pedro quiere quedarse allí, hacer tiendas, prolongar el momento luminoso. Es comprensible. A todos nos gustaría permanecer en los momentos de claridad y evitar los valles difíciles. Pero la fe no se vive solo en la cima. La escucha verdadera lleva después a bajar, caminar, amar y perseverar.

Levántense, no tengan miedo

Los discípulos caen rostro en tierra, llenos de temor. Entonces Jesús se acerca, los toca y les dice: “Levántense, no tengan miedo”. Ese gesto es de una ternura inmensa. El Señor que se manifestó en gloria no se queda distante. Se acerca a los suyos, los toca y los levanta.

Así actúa también con nosotros. Cuando la grandeza de Dios nos supera, cuando el miedo nos paraliza, cuando no entendemos el camino, Jesús no nos abandona en el suelo. Se acerca y vuelve a decir: levantate, no tengas miedo.

Al alzar los ojos, los discípulos ya no ven a nadie más que a Jesús. Esa es una imagen preciosa para nuestra vida espiritual: aprender a mirar a Cristo por encima de todo, incluso cuando desaparecen las luces extraordinarias y vuelve el camino cotidiano.

En esta fiesta, pidamos la gracia de dejarnos conducir al encuentro con el Señor, de guardar sus luces para los días oscuros y de escuchar su voz con un corazón disponible. Que Jesús toque nuestros miedos, nos levante y nos enseñe a caminar con los ojos puestos en Él.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Jueves 6 de Agosto.

Libro de Daniel 7, 9-10. 13-14.

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
Vi que colocaban unos tronos
y un anciano se sentó.
Su vestido era blanco como la nieve,
y sus cabellos, blancos como lana.
Su trono, llamas de fuego,
con ruedas encendidas.
Un río de fuego brotaba delante de él.
Miles y miles lo servían,
millones y millones estaban a sus órdenes.
Comenzó el juicio y se abrieron los libros.

Yo seguí contemplando en mi visión nocturna
y vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
que venía entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
y fue introducido a su presencia.
Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
Y todos los pueblos y naciones
de todas las lenguas lo servían.
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
y su reino jamás será destruido.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 96, 1-2. 5-6. 9.

Reina el Señor, alégrese la tierra;
cante de regocijo el mundo entero.
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor
que se asienta en la justicia y el derecho.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Los montes se derriten como cera
ante el Señor de toda la tierra.
Los cielos pregonan su justicia,
su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Tú, Señor, altísimo,
estás muy por encima de la tierra
y mucho más en alto que los dioses.
Reina el Señor, alégrese la tierra.


Segunda Lectura de Hoy Jueves 6 de Agosto.

Segunda carta de San Pedro 1, 16-19.

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza.

En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: “Éste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”. Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.

Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.


Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.
Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor,
en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
Aleluya.



Evangelio de Hoy Jueves 6 de Agosto de 2026.

Evangelio según San Mateo 17, 1-9.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: «Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: «Levántense y no teman». Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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