Evangelio De Hoy 31 de Julio


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de San Ignacio de Loyola, presbítero encontrará el Evangelio según San Mateo 13, 54-58  acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 31 de Julio de 2026.

La sorpresa de un Dios demasiado cercano

Jesús vuelve a su tierra y enseña en la sinagoga. La gente queda admirada por su sabiduría y por sus obras, pero esa admiración no llega a convertirse en fe. Enseguida aparecen las preguntas cargadas de desconfianza: ¿no es este el hijo del carpintero?, ¿no conocemos a su familia?, ¿de dónde le viene todo esto?

Lo que escandaliza no es que Jesús hable mal, sino que Dios se manifieste en alguien tan cercano, tan conocido, tan cotidiano. Les cuesta aceptar que la gracia pueda venir de quien compartió su pueblo, su historia, su trabajo y sus vínculos.

También a nosotros puede pasarnos algo parecido. A veces esperamos que Dios hable de manera extraordinaria, pero no reconocemos su presencia en lo simple: una palabra familiar, una corrección humilde, una tarea cotidiana, una persona cercana, una situación común. El Señor muchas veces se acerca sin espectáculo, y por eso corremos el riesgo de no verlo.

Cuando el prejuicio cierra el corazón

Los vecinos de Jesús creen conocerlo demasiado. Ese supuesto conocimiento se vuelve obstáculo. En lugar de abrirse al misterio, lo reducen a lo que ya saben de Él. Lo encasillan. No permiten que Dios los sorprenda.

El prejuicio tiene esa fuerza: nos hace mirar sin ver. Puede pasar con las personas y también con Dios. Decimos: “ya sé cómo es”, “ya sé qué puede dar”, “ya sé qué esperar”. Y así cerramos la puerta a una novedad que podría transformarnos.

Cuántas veces también encerramos a otros en su pasado, en su familia, en sus errores o en una imagen vieja. No les permitimos crecer. No reconocemos la obra de Dios en ellos porque seguimos mirando con categorías antiguas. El Evangelio nos llama a una mirada más humilde, capaz de dejar espacio al misterio de Dios en cada persona.

La incredulidad que limita lo que podríamos recibir

El texto dice que Jesús no hizo allí muchos milagros por la falta de fe de ellos. No porque le faltara poder, sino porque encontró corazones cerrados. La fe no manipula a Dios, pero abre espacio para recibirlo. La incredulidad, en cambio, deja a la gracia golpeando una puerta cerrada.

Esto nos invita a revisar nuestra disponibilidad. Tal vez Dios quiere obrar en nosotros, pero encuentra resistencia: orgullo, rutina, autosuficiencia, cansancio espiritual, falta de confianza. A veces pedimos cambios, pero no queremos dejarnos tocar. Pedimos luz, pero no queremos soltar nuestras seguridades. Pedimos paz, pero seguimos alimentando aquello que nos inquieta.

La fe sencilla no exige entenderlo todo antes de confiar. Se anima a abrir una puerta. Se anima a decir: “Señor, no quiero encerrarte en mis ideas; mostrame tu camino”.

Discernir la presencia de Dios en lo cotidiano

En la memoria de San Ignacio de Loyola, esta Palabra nos recuerda la importancia de discernir. Ignacio aprendió a reconocer los movimientos de Dios en lo profundo del corazón, no solo en los grandes acontecimientos, sino también en deseos, decisiones, luchas y búsquedas interiores.

Discernir es preguntarnos dónde está pasando el Señor y qué nos está pidiendo. Tal vez viene a través de algo sencillo que estamos despreciando. Tal vez habla por medio de una persona cercana. Tal vez nos invita a salir de una mirada rígida. Tal vez nos pide reconocer que su gracia puede aparecer donde menos esperamos.

Pidamos hoy un corazón libre de prejuicios. Que no rechacemos a Jesús porque viene de manera humilde. Que no nos acostumbremos tanto a lo conocido que dejemos de reconocer lo santo. Y que, como San Ignacio, aprendamos a buscar y hallar a Dios en todas las cosas, dejando que su presencia transforme nuestra mirada, nuestras decisiones y nuestra fe.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Viernes 31 de Julio.

Libro de Jeremίas 26, 1-9.

Al principio del reinado de Joaquín, hijo de Josías y rey de Judá, el Señor le habló a Jeremías y le dijo: “Esto dice el Señor: ‘Ve al atrio del templo y diles a todos los habitantes de Judá que entran en el templo para adorar al Señor, todas las palabras que yo te voy a ordenar, sin omitir ninguna.

A ver si las escuchan y se convierten de su mala vida, y me arrepiento del castigo que he pensado imponerles a causa de sus malas acciones’. Diles, pues: ‘Esto dice el Señor: Si no me obedecen, ni cumplen la ley que he dado, ni escuchan las palabras de mis siervos, los profetas, que sin cesar les he enviado y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a este templo como al de Siló y haré que esta ciudad sirva de escarmiento para todos los pueblos de la tierra’ ”. Los sacerdotes, los profetas y el pueblo oyeron a Jeremías pronunciar estas palabras en el templo del Señor.

Y cuando él terminó de decir cuanto el Señor le había mandado, los sacerdotes y los profetas lo apresaron, diciéndole al pueblo: “Este hombre debe morir, porque ha profetizado en nombre del Señor que este templo será como el de Siló y que esta ciudad será destruida y quedará deshabitada”. Entonces la gente se amotinó contra Jeremías en el templo del Señor.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 68, 35. 8-10.  14.

Son más que mis cabellos los que me odian
sin tener un motivo
y más fuertes que yo los que pretenden
con sus calumnias acabar conmigo.
Lo que yo no robé,
¿acaso tengo yo que restituirlo?
Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.

Por ti he sufrido injurias
y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo,
aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae.
Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.

A ti, Señor elevo mi plegaria,
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchanos, Señor, conforme a tu clemencia.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre.
Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 31 de Julio de 2026.

Evangelio según San Mateo 13, 54-58.

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban:

“¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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