Martes de la XXII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Martes de la XXII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 4, 31-37 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy Martes 1 de Septiembre de 2026
Una palabra con autoridad
Jesús baja a Cafarnaúm y enseña en la sinagoga. La gente queda admirada porque su palabra tiene autoridad. No habla como quien repite ideas vacías ni como quien busca impresionar. Habla desde la verdad de Dios, con una fuerza que llega al corazón y despierta algo profundo.
Hay palabras que informan, palabras que entretienen, palabras que pasan y se olvidan. Pero la palabra de Jesús tiene otro peso. No solo explica; ilumina. No solo consuela; también libera. No solo señala un camino; tiene poder para levantar a quien está caído y ordenar lo que está confundido.
También nosotros necesitamos volver a dejarnos alcanzar por esa autoridad. Muchas voces quieren dirigir nuestra vida: el miedo, la ansiedad, la opinión ajena, las heridas, las urgencias, las falsas promesas de bienestar. En medio de tantas voces, Cristo habla con una autoridad distinta, no para dominar, sino para salvar.
El mal reconoce a Jesús, pero no lo ama
En la sinagoga aparece un hombre dominado por un espíritu impuro. Lo sorprendente es que ese espíritu reconoce a Jesús y sabe quién es: el Santo de Dios. Pero ese conocimiento no es fe. Reconocer el nombre de Jesús no significa necesariamente abrirse a Él.
Esto nos hace pensar en una diferencia importante. Se puede saber algo de Dios y, sin embargo, resistirse a su presencia. Se puede conocer palabras religiosas y no dejar que transformen el corazón. Se puede estar en un lugar sagrado y seguir dividido por dentro.
El mal se inquieta ante Jesús porque sabe que su presencia no deja las cosas igual. Cristo viene a liberar, y todo lo que esclaviza al ser humano se siente amenazado por Él. Por eso, cuando el Señor entra de verdad en una vida, también se despiertan resistencias: hábitos que no queremos soltar, resentimientos que defendemos, mentiras que justificamos, miedos que nos dominan.
Calla y sal de él
Jesús no dialoga con el espíritu impuro. Le ordena callar y salir. Su autoridad no necesita gritos ni espectáculo. Basta su palabra para poner límite al mal. Allí donde la persona estaba sometida, Jesús devuelve libertad.
Esta escena nos llena de esperanza. No hay esclavitud interior que sea más fuerte que Cristo. Hay cadenas que pueden parecer antiguas: una culpa, una dependencia, una tristeza, una violencia interior, una palabra que nos hirió, una oscuridad que se repite. Pero Jesús tiene autoridad para entrar en esas zonas y comenzar un proceso de liberación.
A veces necesitamos escuchar también nosotros esa orden del Señor dirigida a lo que nos destruye: calla. Calla, miedo que paraliza. Calla, culpa que no deja respirar. Calla, resentimiento que envenena. Calla, mentira que confunde. Cuando la voz de Cristo ocupa el centro, las voces que esclavizan pierden fuerza.
Una vida que despierta asombro
La gente queda impresionada y se pregunta qué tiene la palabra de Jesús, que manda con autoridad y poder. La noticia se difunde por toda la región. No se trata solo de admiración externa; han visto que la palabra del Señor produce vida nueva.
También nuestra vida puede convertirse en testimonio cuando dejamos que Cristo nos libere. Una persona pacificada, un corazón que aprende a perdonar, alguien que recupera esperanza, una familia que vuelve a dialogar, una fe que se levanta después de la caída: todo eso anuncia que Jesús sigue actuando.
Hoy podemos pedir la gracia de escuchar su palabra con un corazón disponible. No como una voz más entre tantas, sino como la voz capaz de ordenar, sanar y liberar. Que Cristo entre en nuestras confusiones, ponga límite a lo que nos esclaviza y nos devuelva la libertad de vivir como hijos de Dios.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Martes 1 de Septiembre.
Segunda Carta de San Pablo a los Corintios 2, 10-16.
Hermanos: El Espíritu conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios. En efecto, ¿quién conoce lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, nadie conoce lo que hay en Dios, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que conozcamos las gracias que Dios nos ha otorgado.
De estas gracias hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu y con las cuales expresamos realidades espirituales en términos espirituales. El hombre, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu.
Pero el hombre iluminado por el Espíritu puede juzgar correctamente todas las cosas, y nadie que no tenga el Espíritu lo puede juzgar correctamente a él. Por eso dice la Escritura: ¿Quién ha entendido el modo de pensar del Señor, como para que pueda darle lecciones? Pues bien, nosotros poseemos el modo de pensar de Cristo.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab. 13cd-14.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
El Señor es justo y bondadoso.
Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas.
El Señor es justo y bondadoso.
Que muestren a los hombres tus proezas,
el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre,
y tu imperio, por todas las generaciones.
El Señor es justo y bondadoso.
El Señor es siempre fiel a sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia.
El Señor es justo y bondadoso.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Martes 1 de Septiembre de 2026.
Evangelio según San Lucas 4, 31-37.
En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: “¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios”.
Pero Jesús le ordenó: “Cállate y sal de ese hombre”. Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: “¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen”. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
