Evangelio De Hoy 7 de Octubre


Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Rosario, encontrará el Evangelio según San Lucas 11, 1-4 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.


Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 7 de Octubre de 2026

Señor, enséñanos a orar

El Evangelio comienza con una petición sencilla y profunda: uno de los discípulos le dice a Jesús que les enseñe a orar. No le pide una técnica, ni una fórmula complicada, ni palabras para impresionar. Le pide aprender a entrar en relación con Dios.

Esta petición nace después de ver a Jesús orando. Los discípulos descubren que la oración no es algo agregado a su vida, sino el lugar donde su corazón se une al Padre. Jesús actúa, camina, enseña, sana y anuncia, pero vuelve siempre a esa fuente interior.

También nosotros necesitamos pedir lo mismo: Señor, enséñanos a orar. Porque muchas veces rezamos con distracción, con apuro, con palabras repetidas sin alma, o solo cuando la necesidad aprieta. A veces no sabemos qué decir. Otras veces nos cuesta hacer silencio. Pero el deseo de aprender ya es una gracia. Quien pide aprender a orar está reconociendo que necesita volver al Padre.

Padre: la primera palabra

Jesús enseña a comenzar diciendo “Padre”. Esa palabra cambia todo. No nos dirigimos a un Dios lejano, frío o indiferente, sino a un Padre que conoce, escucha y ama. La oración cristiana nace de la confianza filial, no del miedo.

Decir Padre no significa olvidar que Dios es santo y grande. Al contrario, significa reconocer que su grandeza no lo aleja de nosotros. Él es santo, pero cercano. Es Señor, pero también Padre. Su nombre debe ser santificado, es decir, reconocido, amado y respetado en nuestra vida.

Cuando rezamos el Padrenuestro, no empezamos hablando de nuestros problemas, sino mirando a Dios. La oración nos ordena. Nos saca del centro y nos pone delante del Padre. Muchas preocupaciones siguen allí, pero empiezan a ubicarse de otra manera cuando recordamos que no estamos solos ni abandonados.

Venga tu Reino

Jesús nos enseña a pedir que venga el Reino. No se trata solo de esperar algo futuro. Es pedir que Dios reine hoy en nuestro corazón, en nuestras decisiones, en nuestras familias, en nuestras palabras, en nuestro modo de tratar a los demás.

Muchas veces queremos que cambien las circunstancias, pero no siempre pedimos que cambie nuestro corazón. Pedir el Reino es decirle al Padre: que tu voluntad tenga más fuerza que mi orgullo, que tu paz sea más fuerte que mi enojo, que tu amor venza mi egoísmo, que tu luz ordene mis confusiones.

El Rosario, en esta memoria de la Virgen María, nos ayuda precisamente a entrar en ese Reino contemplando la vida de Cristo con los ojos de María. Rezar con ella no es repetir palabras vacías, sino dejarnos conducir hacia Jesús, misterio por misterio, hasta que su vida transforme la nuestra.

El pan, el perdón y la protección

Jesús nos enseña a pedir el pan de cada día. No pide lujos ni acumulación, sino lo necesario. Esta oración nos vuelve humildes: dependemos de Dios también en lo cotidiano. Cada día necesitamos pan para el cuerpo, pero también fortaleza para el alma, paciencia para los vínculos, luz para decidir, esperanza para seguir.

Luego nos enseña a pedir perdón y a perdonar. No podemos rezar al Padre y cerrar el corazón al hermano. El perdón recibido debe convertirse en perdón ofrecido. A veces cuesta, y por eso mismo hay que pedirlo. Solo Dios puede ablandar heridas que nosotros solos no logramos sanar.

Finalmente, Jesús nos hace pedir que no caigamos en la tentación. Reconocemos que somos frágiles, que podemos desviarnos, que necesitamos ser sostenidos. La oración verdadera no nos vuelve orgullosos, sino más conscientes de nuestra necesidad de gracia.

Pidamos hoy, junto a la Virgen del Rosario, un corazón orante. Que sepamos llamar Padre a Dios con confianza, buscar su Reino con sinceridad, pedir el pan necesario, recibir y ofrecer perdón, y caminar bajo su protección. Porque quien aprende a orar como Jesús enseña, empieza a vivir como hijo.


Un momento de oración para aquietar el corazón.

Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.


Lecturas Bíblicas del día de Hoy


Primera Lectura de Hoy Miércoles 7 de Octubre

Carta de San Pablo a los Gálatas 2, 1-2. 7-14.

Queridos hermanos: Después de catorce años volví de nuevo a Jerusalén con Bernabé y también con Tito. Regresé porque Dios me lo había revelado. Ahí, en una reunión privada con los dirigentes, les expuse el Evangelio que predico a los paganos. Hice esto para que mis trabajos pasados y presentes no resultaran inútiles.

Todos reconocieron que yo había recibido la misión de predicar el Evangelio a los paganos, como Pedro había recibido la de predicarlo a los judíos. Porque aquel que le dio poder a Pedro para ejercer el apostolado entre los judíos, me lo dio a mí para ejercerlo entre los paganos.

Así pues, Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como las columnas de la Iglesia, reconocieron la gracia que Dios me había dado y nos dieron la mano a Bernabé y a mí, en señal de perfecta unión y para expresar su acuerdo de que nosotros nos dirigiéramos a los paganos y ellos a los judíos. Lo único que nos pidieron fue que nos preocupáramos por los pobres, cosa que he procurado cumplir con solicitud.

Más tarde, cuando Pedro fue a Antioquía, yo me le enfrenté, porque era digno de reprensión. En efecto, antes de que llegaran algunos judíos enviados por Santiago, Pedro solía comer con los paganos convertidos; pero después empezó a apartarse de ellos por temor a los judíos recién llegados. Los demás judíos convertidos imitaron su ejemplo, tanto que hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por aquella conducta contradictoria.

Entonces, cuando vi que Pedro no procedía rectamente, conforme a la verdad del Evangelio, le dije delante de todos: “Si tú, que eres judío, vives como un pagano y no como un judío, ¿por qué quieres ahora obligar a los paganos convertidos a que vivan como judíos?”


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 116, 1.2.

Que alaben al Señor todas las naciones,
que lo aclamen todos los pueblos. 
Bendito sea el Señor.

Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre. 
Bendito sea el Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos,
que nos hace exclamar: ¡Padre!
Aleluya.


Evangelio de Hoy Miércoles de 7 de Octubre de 2026

Evangelio según San Lucas 11, 1-4.

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.

Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

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