XXIII Domingo Ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, XXIII Domingo Ordinario encontrará el Evangelio según San Mateo 18, 15-20 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y a vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 6 de Septiembre.
Hablar a solas para salvar el vínculo
Jesús aborda una situación muy concreta: cuando un hermano peca contra otro. No propone mirar para otro lado, como si nada hubiera pasado, ni reaccionar desde el enojo exponiendo la falta delante de todos. El primer paso que señala es sencillo y exigente: ir a hablar a solas.
Esa indicación revela el corazón de Jesús. La corrección cristiana no busca humillar, sino recuperar al hermano. No nace del deseo de ganar una discusión, sino del amor que no quiere perder una relación ni dejar que el mal siga creciendo en silencio.
Cuántas veces hacemos lo contrario. Cuando alguien nos hiere, hablamos primero con otros, alimentamos versiones, guardamos resentimiento o nos alejamos sin decir nada. Y así, en lugar de sanar, la herida se agranda. Jesús nos llama a un camino más valiente: hablar con verdad, pero también con caridad.
Corregir a solas exige humildad. Antes de hablar, conviene revisar el propio corazón: si voy a buscar reconciliación o desahogo, si quiero ayudar o castigar, si mi palabra nace del amor o del orgullo herido.
La paciencia de intentar de nuevo
Jesús no presenta la corrección como un acto impulsivo, sino como un proceso. Si el hermano no escucha, propone dar un paso más, buscar testigos, acudir a la comunidad. Esto muestra que la reconciliación no siempre se logra de inmediato. A veces requiere tiempo, claridad, acompañamiento y mucha paciencia.
Hay conflictos que no se resuelven con una sola conversación. Hay personas que necesitan madurar. Hay heridas que piden prudencia. Pero Jesús no quiere que el cansancio nos lleve rápidamente a la indiferencia. Mientras sea posible, hay que buscar caminos de verdad y de salvación.
Esto no significa permitir abusos ni negar situaciones graves. La misericordia no elimina la necesidad de límites. A veces amar también implica decir con firmeza: esto hace daño, esto no puede continuar, esto debe ser reparado. Pero incluso el límite cristiano debe nacer de un deseo de bien, no de venganza.
Una comunidad que cuida la verdad
La fe no se vive de manera aislada. Jesús habla de la comunidad como espacio donde los conflictos pueden ser discernidos y acompañados. No somos discípulos solitarios, cada uno resolviendo todo según su impulso. Necesitamos hermanos, escucha, orientación, oración compartida.
Una comunidad cristiana sana no es aquella donde nunca hay problemas, sino aquella donde los problemas se enfrentan desde el Evangelio. Donde no se tapa todo por comodidad, pero tampoco se destruye a nadie por su caída. Donde la verdad y la misericordia caminan juntas.
También nosotros necesitamos aprender a dejarnos corregir. No solo estamos llamados a hablar; también debemos escuchar. A veces Dios nos señala algo por medio de una persona cercana, una palabra incómoda, una observación justa. El corazón humilde no se defiende siempre. Se detiene, discierne y, si hace falta, cambia.
Jesús en medio de los que buscan reconciliarse
El final del pasaje trae una promesa llena de consuelo: donde dos o tres están reunidos en el nombre de Jesús, Él está en medio de ellos. Esta presencia no es solo para momentos tranquilos. También puede hacerse real en una conversación difícil, en un pedido de perdón, en una decisión comunitaria, en un intento sincero de volver a empezar.
Cuando Cristo está en medio, nuestras relaciones pueden sanar de otra manera. No dependemos solo de nuestras fuerzas, de nuestro carácter o de nuestra capacidad para resolver conflictos. Su presencia abre caminos donde parecía haber solo distancia.
Este domingo podemos mirar nuestros vínculos con sinceridad. Tal vez hay una conversación pendiente, una herida que se convirtió en silencio, una corrección que debemos hacer con amor, o una palabra que necesitamos recibir con humildad.
Pidamos al Señor que esté en medio de nuestras familias, comunidades y amistades. Que nos enseñe a hablar sin herir, a corregir sin humillar, a escuchar sin cerrarnos y a buscar la reconciliación posible. Porque cuando dos o tres se reúnen realmente en su nombre, el amor de Cristo puede sanar lo que el orgullo había separado.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 6 de Septiembre
Libro de Ezequiel 33, 7-9.
Esto dice el Señor:
“A ti, hijo de hombre,
te he constituido centinela para la casa de Israel.
Cuando escuches una palabra de mi boca,
tú se la comunicarás de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre,
porque es malvado,
y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino,
el malvado morirá por su culpa,
pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.
En cambio, si tú lo amonestas
para que deje su mal camino
y él no lo deja,
morirá por su culpa,
pero tú habrás salvado tu vida”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo,
él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón,
como el día de rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 6 de Septiembre.
Carta de San Pablo a los Romanos 13, 8-10.
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: “No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás” y todos los otros, se resumen en éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Domingo 6 de Septiembre de 2026.
Evangelio según San Mateo 18, 15-20.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.
👉 Conozca la vida y el mensaje del santo del día de hoy
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
