Lunes de la XXVII semana del Tiempo ordinario
Difundiendo La Palabra es un lugar creado para orar y meditar la Palabra de Dios. Hoy, Lunes de la XXVII semana del Tiempo ordinario encontrará el Evangelio según San Lucas 10, 25-37 acompañado de una reflexión pastoral que lo ayudará a comprenderlo y vivirlo con fidelidad. También incluimos las lecturas del día y el Salmo Responsorial.
Homilía y reflexión del Evangelio de hoy 5 de Otubre de 2026
Una pregunta que quiere justificar el corazón
Un doctor de la Ley se acerca a Jesús y le pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna. La pregunta es importante, pero el Evangelio muestra que no nace del todo limpia: quiere ponerlo a prueba y, más adelante, justificarse. Sabe mucho, conoce la Ley, puede responder correctamente. Pero Jesús lo lleva más allá del conocimiento.
Cuando el hombre responde que hay que amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo, Jesús le dice: “Haz esto y vivirás”. La vida verdadera no está solo en saber la respuesta correcta, sino en vivirla.
Esto nos toca de cerca. Podemos conocer lo que Dios pide, hablar del amor, repetir enseñanzas, defender ideas religiosas, pero quedarnos lejos de la práctica concreta. La fe se vuelve verdadera cuando baja del pensamiento a las manos, de las palabras al camino, de la teoría al hermano herido.
Un hombre caído al borde del camino
Jesús cuenta la parábola de un hombre que baja de Jerusalén a Jericó y cae en manos de ladrones. Lo golpean, lo despojan y lo dejan medio muerto. No sabemos su nombre ni su historia. Solo sabemos que está herido y necesita ayuda.
Ese hombre representa a tantos caídos al borde del camino: personas heridas por la vida, por la pobreza, por la soledad, por la enfermedad, por la violencia, por errores propios o ajenos. También puede representar zonas de nosotros mismos que han quedado golpeadas, despojadas, casi sin fuerza.
El dolor del otro muchas veces aparece en nuestro camino sin pedir permiso. No siempre llega de manera cómoda ni en el momento oportuno. Y allí se revela algo del corazón: si miramos, si nos detenemos, si seguimos de largo, si dejamos que la compasión nos mueva.
Pasar de largo o acercarse
Por el camino pasan un sacerdote y un levita. Ven al hombre herido, pero siguen de largo. Tal vez tenían razones, apuros, temores o justificaciones. Lo cierto es que vieron y no se detuvieron. Esa es una de las grandes advertencias de la parábola: se puede estar cerca de lo religioso y lejos de la misericordia.
Después llega un samaritano, alguien de quien muchos no esperarían nada bueno. Él también ve al herido, pero se conmueve. Se acerca, venda sus heridas, usa aceite y vino, lo carga sobre su cabalgadura, lo lleva a una posada y se hace cargo de él.
La diferencia no está en haber visto, sino en lo que hicieron con lo visto. La compasión verdadera no queda encerrada en un sentimiento. Se vuelve tiempo, gesto, cuidado, gasto, compromiso. Amar al prójimo no es una idea bonita; es dejarse afectar por la necesidad concreta de alguien y actuar según las propias posibilidades.
Vete y haz tú lo mismo
Jesús cambia la pregunta inicial. El doctor de la Ley quería saber quién era su prójimo, quizá buscando límites: hasta dónde amar, a quién sí, a quién no. Jesús responde mostrando que lo decisivo no es clasificar al otro, sino hacerse prójimo de quien necesita misericordia.
Esta enseñanza es exigente. Nos invita a mirar a quienes solemos evitar: el que piensa distinto, el que nos incomoda, el que cayó, el que no pertenece a nuestro grupo, el que no puede devolvernos nada. El prójimo no es solo quien nos resulta cercano o agradable. Es aquel ante quien Dios nos llama a detenernos.
Hoy podemos preguntarnos por quién estamos pasando de largo. Tal vez alguien en casa necesita más atención. Quizas hay una persona sola, un enfermo, alguien cansado, alguien herido por nuestras propias palabras. Tal vez el Señor nos pide no grandes discursos, sino un gesto concreto de misericordia.
Pidamos la gracia de un corazón samaritano. Que no usemos la fe para justificarnos, sino para amar mejor. Que sepamos ver, detenernos, acercarnos y cuidar. Porque la vida eterna comienza a hacerse visible cuando el amor a Dios se convierte en misericordia concreta hacia el hermano caído en el camino.
Un momento de oración para aquietar el corazón.
Después de meditar el Evangelio, te invitamos a hacer una pausa y presentarte ante Dios con un corazón sencillo y confiado.
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 5 de Otubre
Carta de San Pablo a los Gálatas 1, 6-12.
Hermanos: Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio; lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evangelio de Cristo.
Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de decir, pero se lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, que sea maldito.
¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo.
Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es un invento humano, pues no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 110, 1. 2.7-8. 9 y 10c.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Justas y verdaderas son sus obras,
son dignos de confianza sus mandatos,
pues nunca pierdan su valor
y exigen ser fielmente ejecutados.
Alabemos al Señor de todo corazón.
El redimió a su pueblo
y estableció su alianza para siempre.
Dios es santo y terrible
y su gloria perdura eternamente.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 5 de Otubre de 2026
Evangelio según San Lucas 10, 25-37.
En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante.
Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?’’ El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.
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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.
